Familia de hispano que murió esposado en Tucson presenta demanda por $19 millones

Carlos Adrián Ingram López murió cuando estaba detenido por el Departamento de Policía de Tucson

TUCSON, Arizona – La familia de Carlos Adrián Ingram López, quien murió bajo custodia de la policía en Tucson, presentó este martes una noticia legal por $19 millones de dólares en contra de la ciudad de Tucson y tres de los policías involucrados en su muerte.

Abogados que representan a la familia informaron que hoy presentaron la noticia legal, el primer paso antes de presentar una demanda ante la corte, que les da 60 días a las partes para llegar a un acuerdo.

“Esta familia ha sufrido un grave daño por la conducta de la policía”, dijo Matt Schmidt, uno de los tres abogados que representan a la familia, en declaraciones enviadas a los medios de comunicación.

La muerte de Ingram López bajo custodia del Departamento de Policía de Tucson (TPD) el pasado 21 de abril ha puesto a la mira al departamento policíaco debido a que no hizo públicos los detalles de la muerte sino hasta dos meses después de los hechos.

A finales de julio, la familia dio a conocer una segunda autopsia que difiere de la oficial al identificar la causa principal de la muerte como asfixia.

La autopsia oficial llevada a cabo por la Oficina del Médico Forense del Condado Pima cita un paro cardíaco como la causa de la muerte del padre de una niña de dos años. En su cuerpo también se encontraron rastros de cocaína.

El reclamo legal solicita una compensación de $10 millones de dólares por parte de la ciudad y de tres millones por cada uno de los tres agentes involucrados en el caso.

El jefe de Policía de la Ciudad de Tucson, Chris Magnus, dijo en una pasada conferencia de prensa que los oficiales habían violado el protocolo establecido por el Departamento y que si no hubieran renunciado ellos mismos a su cargo, hubieran sido despedidos.

En un video dado a conocer por el TPD se ve a los oficiales llegar a la casa de Ingram López tras recibir una llamada de su abuela diciendo que su nieto actuaba de “manera extraña”.

Ingram López estaba desnudo y los oficiales lo siguieron hasta tirarlo al piso y esposarlo en la cochera, donde permaneció esposado boca abajo mientras pedía perdón y pedía agua y gritaba a su abuela: “Nana ayúdame”.

Minutos después, un policía se da cuenta que el hispano no responde y es cuando tratan de darle primeros auxilios y llaman a los paramédicos.