Mexicanos, sin tercera dosis de vacuna y la variante Delta

Farmacéuticas como Pfizer-BioNTech, Moderna, AstraZeneca, CanSino y Sinovac comenzaron en los últimos meses a realizar estudios para evaluar una tercera dosis de refuerzo contra la COVID-19. En México el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, dice que la tercera dosis está fuertemente impulsada por las farmacéuticas.

Andrés Quintana, un panadero de la Ciudad de México, confía en la eficacia de las vacunas.
Andrés Quintana, un panadero de la Ciudad de México, confía en la eficacia de las vacunas.
Foto: Gardenia Mendoza / Impremedia

MEXICO.- En diciembre pasado murió de COVID-19 el abuelo de Guadalupe Wilchss, abogada de 37 años en Ciudad de México. También cuatro hermanos de él y un cuñado. Ella misma se contagió del coronavirus, sus padres, tíos, hermanos. Toda la familia que hoy dice sí a las vacunas, las que sean necesarias, incluso una tercera dosis.

“Lo que notamos es que, quienes tienen la segunda dosis, se han puesto menos mal”, cuenta Wilchss en entrevista con este diario.

Farmacéuticas como Pfizer-BioNTech, Moderna, AstraZeneca, CanSino y Sinovac comenzaron en los últimos meses a realizar estudios para evaluar una tercera dosis de refuerzo y hay algunos datos preliminares que la avalarían.

Están estudiando, además, si la inmunidad en general está disminuyendo entre las personas vacunadas. Si baja mucho, es posible que sea necesaria una inyección más de refuerzo a las dos impuestas hasta ahora, argumentan.

Estados Unidos anunció que a partir del 20 de septiembre estará a disposición de todos sus ciudadanos por un aumento de las infecciones por la variante Delta del coronavirus. Decisiones similares tomaron los gobiernos de Israel y Uruguay hasta el momento.

En México, Delta atenaza con todo en las últimas semanas. Desde el pasado 18 de agosto superó los 28,000 casos de contagios en un solo día y supero el cuarto de millón de muertos, pero el gobierno coincide con algunos organismos internacionales de que no es necesaria la tercera dosis.

En un encuentro con la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y gobernadores, el subsecretario de Salud responsable de la política en contra de la pandemia, Hugo López Gatell, reiteró que la propuesta de la tercera dosis está fuertemente impulsada por las farmacéuticas; “pero refutada por organismos internacionales”, principalmente  la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La jefa científica de la OMS, Soumya Swaminathan, dijo en una conferencia de prensa en Ginebra que “los datos actuales no indican que se necesiten refuerzos” para aumentar la protección contra la enfermedad y agregó que era necesario seguir investigando.

Bruce Aylward, el asesor principal de la OMS, advirtió que primero deberían administrar dos dosis a los más vulnerables en todo el mundo antes de administrar los refuerzos a los que están totalmente vacunados, dijo, añadiendo que “estamos muy, muy lejos de eso”.

El día a día

El presidente Andrés Manuel López Obrador secundó a su sub secretario de Salud en el sentido de que la decisión de la tercera dosis no debe “estar sometida, sujeta, subordinados a que las farmacéuticas sean las que nos digan que falta una tercera, cuarta, quinta dosis…”

Hasta ahora, México ha puesto al menos una dosis a tres cuartas partes de su población (80.4 millones).

Algunos médicos que se enfrentan en el día a día a la pandemia como Gabriel Pérez Rendón, médico del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE), consideran que la experiencia con pacientes dicta otra cosa.

Cuenta que a la sala de urgencias del hospital donde trabaja están llegando pacientes de la tercera edad que se vacunaron en tiempo y forma con las dos dosis de todo tipo de vacunas y que, sin embargo, se enfermaron nuevamente del COVID 19 con cuadros leves, otros moderados (que requieren oxígeno) y graves que deben hospitalizarse e, incluso, mueren.

“Desde que se habló de que había vacuna, las empresas que las producen y  los gobiernos dijeron que no se sabia cuánto tiempo protegería realmente y que, de hecho, la aplicación de la misma en forma masiva tenia un carácter experimental de fase V, que consiste en evaluar la eficacia y seguridad de la vacuna en población abierta”, recuerda el médico en entrevista con este diario.

“Desde el principio se dijo que podría ser de algunos meses, pero mucha gente se confió y pensó que la vacuna es un cura definitiva o que protege indefinidamente o por mucho tiempo. Estamos confirmando en la práctica clínica qué esto no es así”.

Pérez Rendón va más allá. Considera que sí es necesario inmunizar nuevamente a la población ya vacunada pero no sólo con un tercer refuerzo, “más bien, una revacunación periódica” cada cierto tiempo como ocurre con la vacuna de la influenza que cada año se aplica para enfrentar las nuevas cepas.

Eduardo Salinas y Andrés Quintana, de 40 y 21 años, quienes trabajan en una panadería, dicen que no dudarían en aplicarse la tercera dosis de Astra Zéneca. Aunque saben poco del debate que existe actualmente, coinciden en que, entre más prevención, menos contagios.

“Yo me sentiría más protegido, igual que mi esposa, a quien contagié el año pasado”, dijo. “Además trabajamos en un lugar de contacto con la gente, en la venta de comida, y hay que estar mejor”, dice Salinas.

Andrés Quintana cuenta que sus padres eran incrédulos de la enfermedad hasta que vieron que cada vez había más gente cercana a ellos contagiada de COVID-19.

“Entonces empezaron a usar cubrebocas, gel, a salir menos y en cuanto anunciaron que se pondrían la vacuna se la pusieron”, advirtió. “No sé mucho de la tercera dosis, pero si hay que ponérsela, nos la vamos a poner”.

Las farmacéuticas

AstraZeneca y Pfizer anunciaron en los últimos meses que entre los participantes con una tercera dosis los títulos de anticuerpos fueron “significativamente más altos” y recomendaron dosis de refuerzo al menos medio año después para incrementar al menos seis veces los anticuerpos y una mayor inmunidad frente a las variantes alfa (detectada primero en el Reino Unido), beta (Sudáfrica) y delta (India).

Los investigadores han sido claros respecto a la necesidad de más estudios, pero las tendencias entre los laboratorios internacionales son los mismos: una tercera dosis evitaría muertes desde ahora y, sobre todo en el próximo invierno.

Directivos del laboratorio farmacéutico Moderna dicen que si bien su vacuna contra el COVID-19 sigue siendo eficaz, planean producir dosis de refuerzo para combatir la contagiosa variante delta. Reconocen que las inyecciones conservan un 93% de efectividad durante cuatro a seis meses después de la segunda dosis, de acuerdo con su estudio más reciente con 30 mil personas.

Las otras tres vacunas en estudio para determinar si hace falta una tercera dosis son Novavax, Johnson & Johnson y CureVac. Sputkik, una de las principales vacunas en México, aún no se ha pronunciado sobre la necesidad de un piquete más.

Seguir Leyendo: Familia mexicana pelea desde EE.UU. y Puebla en contra de gigante de la electricidad Iberdrola