Muertes por COVID-19 en Estados Unidos superaron a las de la influenza en 1918

Con el reporte de este lunes, el COVID-19 oficialmente se ha cobrado más vidas que la influenza en 1918, pero esta sigue siendo la más mortífera

Según la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos superó los 675,000 muertos por COVID-19, superando el registro de la influenza de 1918, que es catalogada como la más mortífera de la historia.
Según la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos superó los 675,000 muertos por COVID-19, superando el registro de la influenza de 1918, que es catalogada como la más mortífera de la historia.
Foto: John Moore / Getty Images

Oficialmente la pandemia por COVID-19 ya ha matado a más estadounidenses que el virus de la gripe a principios del siglo pasado. Según la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos pasó los 675,000 decesos por el nuevo coronavirus este lunes.

La pandemia causada por la influenza H1N1 en 1918 es catalogada por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) como la más mortífera en la historia de la humanidad. En aquel entonces, se cobró la vida de 50 millones de personas alrededor del mundo y estiman que en Estados Unidos la enfermedad dejó un estimado de 675,000 muertos.

Similitudes y diferencias pandémicas

Si bien es cierto que el COVID-19 superó ese registro este 2021, la pandemia de principios del siglo pasado sigue siendo la más letal debido a varios factores: menor densidad poblacional en Estados Unidos, esfuerzos en tratamientos no farmacéuticos y la ciencia médica de entonces no estaba preparada para secuenciar y posteriormente crear una vacuna efectiva contra la enfermedad, caso totalmente contrario al tratamiento de la nueva pandemia a nivel mundial.

Stephen Kissler, epidemiólogo de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, dijo a CNN que el mundo actual cometió los mismos errores que en 1918 y en ambos casos pasó factura en puntos clave como la relajación de las medidas restrictivas antes de tiempo, falsa sensación de seguridad entre los adultos jóvenes sanos y depender de medicamentos no aprobados por las autoridades sanitarias.

Una de las diferencias radicales entre las dos pandemias es la vacuna, en aquel entonces no estaba disponible una para combatir a la enfermedad a diferencia de ahora, pero la cuestión es que cerca del 36% de la población en los Estados Unidos no está vacunada, lo que podría tener consecuencias a largo plazo, como nuevas variantes más infecciosas y mortíferas, según los CDC.

No obstante, una similitud entre los dos sucesos pandémicos es que los jóvenes sanos entre 20 y 40 años se consideraron en un principio como “invencibles”, pero fue todo lo contrario, fue esta la población más golpeada en 1918 y lo es ahora con el COVID-19.

“Hemos visto absolutamente, especialmente con el COVID largo, que los jóvenes están lejos de ser invencibles“, dijo Kissler.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a una pandemia como la propagación mundial de una enfermedad. Sin embargo, no existe una medida exacta para poder determinar cuándo se termina una. Por ejemplo, los CDC documentaron que la influenza por H1N1 afectó a Estados Unidos durante tres olas entre 1918 y 1919, pero el virus siguió circulando por el país por 38 años.

Por esa razón, Kissler apunta que las vacunas son la mejor arma para combatir este y otros tipos de enfermedades. Tanto la OMS como los CDC han alertado que en los próximos años surgirán nuevas variantes del COVID-19 aún cuando la pandemia ya habría “terminado”.

“Esencialmente, lo que hace la vacuna es brindarle su primera y segunda exposición de forma gratuita sin la sintomatología grave de la enfermedad“, concluyó Kissler.

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