Barcelona después de Messi: El Camp Nou es un jardín sin flor y el invierno acecha 

En el coliseo azulgrana que antes fue paraíso terrenal para los amantes del buen fútbol, el Real Madrid entendió que su archirrival anda herido por un camino tortuoso. El FC Barcelona es un equipo que se desfonda sin remedio y todo hace indicar que lo peor aún está por venir

El portero del FC Barcelona, Ter Stegen, reacciona tras el segundo gol del Real Madrid.
El portero del FC Barcelona, Ter Stegen, reacciona tras el segundo gol del Real Madrid.
Foto: Alberto Estevez / EFE

BARCELONA – Llega noviembre y caen las hojas de los árboles en Barcelona, pero donde antes caían también los goles contra el Real Madrid, este domingo de otoño solo se escucha el murmullo de la grada del Camp Nou, que mastica decepción y finalmente escupe abucheos a Luuk De Jong, el suplente que ingresa para intentar una improbable remontada y solo ve cómo el rival añade el segundo y, ya en tiempo añadido, salta el Kun Agüero y maquilla resultado. Pitido y final: 2-1 para los visitantes. 

El Clásico es menos Clásico sin Leo Messi, y el coliseo azulgrana es un jardín sin flor desde que el astro argentino dejó el club de su vida el pasado agosto, por mucho que algunos se esfuercen por avistar brotes verdes sobre el mismo césped que, tiempo atrás, ofició de paraíso terrenal para los amantes del buen fútbol.

“El invierno se acerca y será largo y frío”, avisó hace nueve años y no tan lejos Javier Aguirre cuando se hizo cargo del vecino Espanyol en zona de descenso. El técnico mexicano fue tan sincero en el discurso como resoluto en su objetivo de salvar a los periquitos, y lo consiguió a base de esfuerzo colectivo y un plan de juego claro y ambicioso, aunque sin florituras. 

Este Barça no carece de lucha, pero sí de ambos conceptos, por no hablar de liderazgo en el banquillo desde el momento en que Ronald Koeman esgrimió como excusa que “esto es lo que hay”.

El todavía entrenador nunca llegó a conectar con un vestuario de entreguerras ni dio con la tecla táctica, como evidenció en el partido anterior frente al Dynamo de Kiev, resuelto por la mínima con gol de Gerard Piqué.

Quienes antes celebraban por pares las dianas de Messi gritaron con ganas el tanto del central que, por ahora, mantiene vivo al Barça en la Liga de Campeones mientras el equipo se desfonda sin remedio en el campeonato doméstico. 

El Madrid, que aún con La Pulga como rival parecía tenerle tomada la medida al feudo azulgrana en los últimos tiempos, pareció ganar sin esforzarse demasiado gracias a los goles de otros dos defensores como David Alaba y Lucas Vázquez. Ocurre que a los merengues nunca les importó tanto el modo como el desenlace. Mientras los culés siguen empeñados en escribir poesía –ahora frente a un desolador paisaje de cimiento armado–, en la capital siempre fueron más amantes de las matemáticas, y se contentan de ir sumando Champions, Ligas y lo que se tercie a sus vitrinas. 

También anda reforzado el equipo de Carlo Ancelotti con fichajes de primer nivel como el del austriaco Alaba, que marcó un golazo instantes después de que Sergiño Dest malograra una clarísima ocasión frente al arco rival. Las diferencias, en defensa de Koeman, saltan a la vista.

Superada la era de Cristiano Ronaldo y Sergio Ramos, olvidado en un rincón Gareth Bale, el Madrid sigue siendo el Madrid, cuenta con un aspirante al Balón de Oro en Karim Benzema y entiende como nadie que su archirrival anda herido por un camino tortuoso, falto de aliento e ilusión tras la marcha del mejor jugador de su historia. 

BARCELONA, 24/10/2021.- Los jugadores del FC Barcelona y del Real Madrid antes del partido de la décima jornada de Liga que disputan este domingo en el estadio Camp Nou de Barcelona. EFE/ Enric Fontcuberta
Mosaico en el Camp Nou antes del Clásico. Horas después hubo abucheos. /Enric Fontcuberta/EFE

El problema es que, por mucho que coloreen la escena debutantes como Gavi o Ansu Fati y den sus últimos coletazos veteranos como Sergio Busquets, Jordi Alba y el propio Piqué, este plantel dista mucho del que enamoró al mundo con aquel fútbol de eterna primavera que dibujaron Andrés Iniesta y Xavi junto al crack rosarino.

Hoy el Barça pierde con el Bayern, el Benfica, el Atlético y el Madrid y teme incluso la visita del Espanyol –que ganó recientemente a los blancos–, mientras sus aficionados se debaten sobre si les conviene o no seguir adelante en la Champions, no sea que se crucen con el Paris Saint-Germain y se vean en la tesitura de tener que enfrentarse a Messi. 

Aún falta para eso, pero bien harían entretanto en el Camp Nou en rescatar aquellas sabias palabras del Vasco y tomar abrigo. El invierno se acerca y se antoja frío y largo. 

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