¿Ayuda “La Mañanera” a hacer justicia en México?
La conferencia del presidente Andrés Manuel López Obrador se volvió un recipiente de las denuncias que se minimizan en los estados
A “La Mañanera”, como se le conoce popularmente, llegan en peregrinación periodistas de todos los estados del país. Crédito: Hector Vivas | Getty Images
MÉXICO- Las conferencias de prensa del presidente Andrés Manuel López Obrador se volvieron depositarios de quejas de todo el país, donde queda claro que el Ejecutivo está al tanto de lo que ocurre, por si no fueran suficiente los reportes de monitoreo de medios de comunicación y los reportes de primera mano de su gabinete, especialmente el de seguridad.
A “La Mañanera”, como se le conoce popularmente, llegan en peregrinación periodistas de todos los estados del país con la esperanza de poner luz en los asuntos que ignoran en sus respectivas entidades.
Casos de corrupción, asesinatos, desapariciones, promesas no cumplidas y abusos que, de alguna manera son una consecuencia de la impunidad casi absoluta y, sobre los cuales, la mayoría de las veces no tiene jurisdicción o no está en sus manos, según acusan quienes han llevado los infiernillos hasta el Palacio Nacional donde cada mañana el mandatario es orador y escucha.
“En los primeros años sí había una presión y sí se resolvían algunos temas cuando exponías un tema en La Mañanera, pero, con el paso del tiempo, los funcionarios acusados o quienes debían resolver los casos cayeron en el cinismo”, observa María Luisa Estrada, periodista de Jalisco que durante tres años ha viajado intermitente a la capital mexicana.
“Con el paso del tiempo, principalmente los gobernadores, se fueron deslindando y les empezó a valer lo que se dijera en la mañanera, apelaron a que eran asuntos de sus estados y no de la federación y ya no sirve de mucho: ya hay mucho cinismo, además, ya hay mucha gente a la que les pagan para que se hagan pasar por periodistas y pregunten cosas de grupos de interés”.
En junio pasado, en un acto dramático que acaparó la atención de medios nacionales e internacionales, la reportera Ana Dora Cabrera, representante del portal Octopus, de San Luis Potosí —uno de los más violentos del país en los últimos años—, se acercó al presidente y se hincó.
“Señor, por parte de mi agresor, llevo un año con este tema y no se ha resuelto nada; al contrario, ha sido pura omisión de autoridades e impunidad. A mí ya se me rompieron dos dientes, del bruxismo y la ansiedad”, dijo, lágrimas contenidas.
López Obrador respondió que su caso sería revisado por las Secretarías de Seguridad Pública, Rosa Icela Rodríguez, y de Gobernación, Luisa María Calderón, pero no mencionó a la Fiscalía General de la República que anteriormente intervenía para atraer algunos casos que se querían enterrar.
Después del arrodillamiento de la periodista de San Luis Potosí, el acusado, Omar Niño (quien también es periodista), acudió a otra conferencia de prensa de AMLO y dio su versión. Acusó al gobernador Ricardo Gallardo de estar detrás de la acusadora con el objetivo de desprestigiarlo.
“Lo que expuse hace unos días frente al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, no es ninguna mentira, tenemos asesinatos, ejecutados, feminicidios, secuestros, rapto de mujeres, la quema de un helicóptero en Tamasopo, el ataque al penal de La Pila y lo hemos expuesto con la verdad y documentos”.
El presidente cambió de tema frente al embrollo.
Plañidos en el tintero
Después de caso 1,200 mañaneras desde que arrancó la administración hay menos reporteros de medios nacionales y ‘youtubers’ con posibilidades para preguntar porque hay días específicos para plantear diferentes temas a los que asisten funcionarios con sus propias agendas.
Los lunes es para hablar de quién es quién en los precios del combustible; los martes, el Pulso de la Salud o informe de seguridad; miércoles, el ¿Quién es quién en las mentiras? Y el jueves el Reporte Cero Impunidad.
Antes, los días viernes había posibilidad de más cuestionamientos pero desde julio se añadió el bloque “No lo digo yo” destinado a hablar de las elecciones de manera indirecta (en voz de otros), desde que Instituto Nacional Electoral se lo impidió.
Además, la autorización para asistir no significa tener voz: hay más posibilidades de que el presidente escucha si se está en las tres primeras filas y estos lugares se rifan.
Con todo, algunos temas se han ido colando de poco durante los 114 minutos que dura en promedio cada Mañanera para hacer de ésta una especie de desahogo y constancia de males nacionales: desapariciones, masacres, la toma de carreteras y ciudades, emboscadas y algunos de corrupción.
“El problema es que aunque la FGR ha atraído algunos casos, luego el fiscal Alejandro Gertz Manero nada más los guarda y no hace nada”, destaca la comunicadora Estrada, quien denunció su caso de amenazas de muerte y hace poco fue víctima de un atentado.
Desde voz de otra periodista, por ejemplo, se exhibió la presunta sobreventa de jugadores de futbol y la evasión de impuestos de la Femexfut.
Al respecto, López Obrador respondió que este mismo martes la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Rosa Icela Rodríguez Velázquez, atendería el caso, pero ya no hizo mención de la Fiscalía.
El mandatario federal solo echó porras a la afición: “Es mucha afición para tan poco profesionalismo en el futbol, así como se dice es mucho pueblo para tan poco gobierno”.
Pero hay otras formas de colarse en la atención que genera La Mañanera desde afuera del Palacio Nacional.
En las últimas semanas, familiares de Joel Aguilar Rodríguez, Salvador Robles Becerril, Jesús Arias, Jose Luis Velázquez, un grupo de chatarreros que desaparecieron en Colotlán, estado de Jalisco y Tepetongo, Zacatecas “chatarreros”, se manifestaron en el Zócalo y toda la prensa se enteró, dio cobertura, aunque siguen sin localizarlos.
Para Javier Ramírez, politólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México, a pesar de que La Mañanera sigue siendo un ejercicio inédito porque no se ha visto a un presidente de la República en este tipo de ejercicios, éste es limitado.
“Funciona para no dejar espacios a la oposición, apuntalar a largo plazo su proyecto político y dar respuesta, a su manera, a los reclamos, como cuando captura al asesino de un perrito y calma así la furia colectiva”, detalla.
“Lo demás no está solamente en sus manos, sería inocente pensarlo, no es un todopoderoso en el estricto sentido técnico, hay intereses, otros poderes”.
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