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Omar García Harfuch y su estrategia contra el crimen en México: bajan homicidios

The Economist destaca cómo la presidenta Sheinbaum ha otorgado poderes de coordinación e inteligencia a García Harfuch contra la delincuencia

García Harfuch

Harfuch se ha centrado en detener a los delincuentes más violentos, en lugar de en los cabecillas. Crédito: Facebook/Omar García Harfuch | Cortesía

En la Ciudad de México, aún se ven calcomanías con el lema “#ElBuenoEsHarfuch” en las ventanas de los autos. El eslogan data de la campaña de Omar García Harfuch para la alcaldía en 2023.

Durante sus cuatro años como secretario de seguridad de la ciudad, bajo la administración de la entonces alcaldesa Claudia Sheinbaum, la tasa de homicidios se redujo en aproximadamente un 40%, una de las mayores disminuciones en el país.

Esto lo hizo sumamente popular. Fue nominado por una abrumadora mayoría para liderar el partido Morena, pero cedió el puesto a la candidata que quedó en segundo lugar para cumplir con la cuota de género.

En octubre de 2024 acompañó a Sheinbaum al Palacio Nacional como secretario de Seguridad, para aplicar su enfoque basado en inteligencia en la lucha contra los cárteles del narcotráfico en todo el país. Muchos mexicanos creen que él es su mejor esperanza para frenar la violencia que ha asolado a su país durante años, según detalla The Economist.

Los primeros indicios sugieren que tienen razón. El gobierno de Sheinbaum afirma que la tasa de homicidios en México ha disminuido un 32% en el año transcurrido desde que asumió la presidencia.

Sin embargo, un análisis del medio citado confirma que la tasa ha bajado, aunque en un margen significativamente menor, un 14%. Contabilizar únicamente los homicidios omite una parte importante del panorama: las miles de personas que desaparecen en México cada año, muchas de las cuales son asesinadas y enterradas en fosas comunes.

Una visión más amplia de los delitos mortales, que incluye homicidios, feminicidios y dos tercios de las desapariciones (cuyos datos son poco fiables), muestra una disminución más modesta del 6%.

Aun así, México se encamina a registrar alrededor de 24,300 homicidios este año, una cifra terriblemente alta, pero muy por debajo del promedio anual reciente de poco más de 30,000. Sheinbaum es la primera presidenta mexicana en años que impulsa la lucha contra la delincuencia violenta en la dirección correcta, afirma The Economist.

Aunque la presidenta Sheinbaum ha mantenido la retórica de su predecesor y mentor, Andrés Manuel López Obrador, sobre la lucha contra la pobreza como raíz del crimen y la violencia, su política ha tomado un rumbo diferente, comenzando por su equipo de seguridad.

El personal de Harfuch se basa en gran medida en datos. Sheinbaum le ha otorgado amplios poderes de coordinación e inteligencia. Sus aliados han sido puestos al frente de instituciones clave, incluyendo la unidad de inteligencia financiera que rastrea el dinero ilícito.

El compromiso de Harfuch con la causa es incuestionable: en 2020 sobrevivió a un atentado en el que hombres armados dispararon más de 400 balas contra su convoy, matando a dos de sus guardaespaldas.

Las detenciones se encuentran en niveles récord y, como señala el analista de seguridad Eduardo Guerrero, son más sofisticadas. Harfuch se centra en los delincuentes más violentos, en lugar de en los cabecillas, así como en aquellos involucrados en la logística, como el lavado de dinero. Las incautaciones de armas de fuego también se han más que duplicado.

Pero basta con ir a Culiacán, Sinaloa, para ver las limitaciones incluso del enfoque más sensato. Una guerra interna asola el Cártel de Sinaloa desde finales de 2024. Los más de 11,000 efectivos federales desplegados en todo el estado no han podido frenar la violencia.

La tasa de homicidios se ha triplicado desde el inicio del conflicto. Ni siquiera con convoyes blindados y drones de visión nocturna, las fuerzas de seguridad en Sinaloa logran asegurar las carreteras y la infraestructura clave. Han fracasado en su intento de arrebatar el control del estado a los delincuentes.

Sinaloa ilustra los enormes obstáculos que heredó la presidenta Sheinbaum. El grupo criminal que controla el estado es extenso, rico y está profundamente arraigado; el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) tiene una presencia igualmente fuerte a nivel nacional.

El pasado 3 de noviembre, NBC News informó que Estados Unidos está elaborando planes para operaciones dentro de México dirigidas contra líderes del crimen organizado. Esta retórica beligerante genera tensiones, pero también podría brindar a la presidenta Sheinbaum la oportunidad de actuar con audacia.

Ninguna audacia, por mucha que sea, logrará reconstruir las debilitadas instituciones de seguridad de México ni romper el control del crimen organizado durante el único mandato de seis años que la constitución le otorga a Sheinbaum.

Un éxito más rotundo le corresponderá a su sucesor. Harfuch niega cualquier ambición presidencial, pero cuenta con apoyo popular. Su índice de aprobación ya ronda el 70%. Si logra seguir reduciendo la violencia que azota a México, ese apoyo podría resultar fundamental en 2029.

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