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Cómo limpiar tu consola y evitar el sobrecalentamiento antes de que sea tarde

Mantener limpios los accesos de ventilación de tu consola es crucial si quieres evitar que se produzcan picos de temperatura mientras juegas

Los problemas de sobrecalentamiento por polvo y suciedad pueden afectar tanto a la Xbox Series X como a la PS5 de Sony

Los problemas de sobrecalentamiento por polvo y suciedad pueden afectar tanto a la Xbox Series X como a la PS5 de Sony Crédito: Shutterstock

Si tu PlayStation, Xbox o Switch suena como un avión despegando o se calienta más de la cuenta, no es “paranoia gamer”: puede ser falta de limpieza y mala ventilación. Un mantenimiento básico cada cierto tiempo ayuda a evitar sobrecalentamientos, errores inesperados e incluso fallos graves de hardware. La buena noticia: con unos pasos muy sencillos puedes alargar la vida útil de tu consola y reducir muchos problemas futuros.

Por qué tu consola se calienta más de la cuenta

Todas las consolas modernas generan bastante calor porque CPU y GPU trabajan a tope durante horas, sobre todo con juegos exigentes o en verano. Para controlar esa temperatura dependen de un sistema de ventilación que mueve aire a través de rejillas, disipadores y ventiladores, y si algo de esa cadena falla, llegan los recalentamientos. El problema se agrava cuando el ambiente ya es muy caluroso, como durante una ola de calor, porque la consola tiene menos margen para expulsar el calor interno. ​

Las causas más habituales de ese exceso de temperatura suelen ser:

  • Acumulación de polvo en rejillas y ventiladores, que bloquea el flujo de aire y hace que los componentes internos trabajen más calientes de lo normal. 
  • Consola encajada en muebles cerrados o pegada a la pared, donde el aire caliente no puede salir bien y se queda “atrapado” alrededor del chasis.
  • Sesiones largas sin descanso en días muy calurosos, que llevan el sistema a temperaturas límite durante mucho tiempo. 
  • Ventilador dañado o mantenimiento nunca hecho, que provoca que el sistema de refrigeración rinda peor, con más ruido y mayor temperatura. 
  • En modelos con compuestos avanzados, como el metal líquido de algunas PS5, la degradación de ese material con los años también puede empeorar la disipación del calor

En resumen: si no limpias la consola y no cuidas dónde la colocas, tarde o temprano se calentará más de lo que debería

Cómo limpiar tu consola paso a paso

La limpieza no es solo cuestión estética: un mantenimiento regular reduce la suciedad, mejora el flujo de aire y previene muchos problemas de sobrecalentamiento. No hace falta volverte técnico profesional; con unas cuantas herramientas básicas puedes hacer una limpieza externa muy efectiva y segura. Eso sí, si tu consola ya se apaga por temperatura o hace un ruido exagerado, quizá toque una limpieza más profunda en un servicio técnico.

Sigue estos pasos básicos:

  1. Apaga y desconecta todo
    Antes de tocar nada, apaga la consola y desconéctala de la corriente y de todos los cables. Esto evita riesgos de cortocircuitos y te permite manipularla con más comodidad.
  2. Limpieza exterior con paño adecuado
    Usa un paño de microfibra o toallitas de limpieza específicas para dispositivos electrónicos para la carcasa. Evita aplicar líquidos directamente sobre la consola y no uses productos agresivos, porque pueden dañar plásticos o filtrarse a zonas internas. Pasa el paño con cuidado por las superficies y bordes, sin apretar demasiado sobre logotipos o zonas brillantes.
  3. Quita el polvo de las rejillas de ventilación
    Aquí es donde más se acumula suciedad: usa aire comprimido en ráfagas cortas sobre las rejillas, siempre manteniendo el bote en posición vertical y a cierta distancia. El objetivo es sacar el polvo hacia afuera, no empujarlo hacia dentro, así que haz movimientos suaves y controlados. Si prefieres, puedes usar un pequeño aspirador de mano pensado para electrónica, que también ayuda a retirar el polvo sin tocar componentes.
  4. Cuida también la zona donde reposa la consola
    De nada sirve limpiar la consola si la apoyas sobre una superficie llena de polvo. Aprovecha para pasar un paño por la balda, escritorio o mueble donde la tengas, y asegúrate de que tenga unos centímetros libres a cada lado y por detrás para que el aire circule bien. Evita cubrirla con objetos, apoyar otros dispositivos encima o encajarla en compartimentos cerrados tipo vitrina.
  5. Limpieza interna y cambio de pasta térmica (solo si sabes lo que haces)
    Si ya notas que la consola se calienta muchísimo o hace un ruido anormal, puede hacer falta abrirla y limpiar el interior, incluyendo disipador y ventilador. En guías especializadas se recomienda usar aire comprimido, bastoncillos y, en algunos casos, cambiar la pasta térmica o el compuesto térmico por uno nuevo para mejorar la transferencia de calor. Sin embargo, desmontar media consola puede anular garantías o causar daños si no tienes experiencia, así que lo más sensato es acudir a un servicio técnico si no estás seguro.

Si repites esta limpieza externa cada pocas semanas y una revisión más a fondo cada cierto tiempo, tendrás muchísimas menos papeletas de sufrir recalentamientos serios.

Daños del sobrecalentamiento a corto y largo plazo

El calor no es solo molesto: un sobrecalentamiento constante afecta directamente al rendimiento y a la vida útil de la consola. Los sistemas modernos suelen incluir mecanismos de protección, pero eso no significa que no haya consecuencias.

En el corto plazo, puedes notar:

  • Pérdida de rendimiento: la consola baja frecuencias (throttling) para intentar mantenerse dentro de temperaturas seguras, lo que se traduce en bajones de FPS y tirones. 
  • Ventiladores al máximo y mucho ruido, porque el sistema intenta expulsar el calor a toda costa, algo muy típico en consolas llenas de polvo. 
  • Apagados de emergencia o mensajes de alerta por temperatura, cuando el sistema detecta que ha llegado a un límite peligroso. 

A largo plazo, los efectos pueden ser bastante más serios:

  • Degradación de componentes internos como la placa base, la CPU o la GPU, al trabajar durante años a temperaturas más altas de lo previsto. 
  • Reducción de la vida útil de soldaduras y materiales térmicos, incluida la pasta térmica o, en el caso de algunas PS5, el metal líquido, que puede perder eficacia con los ciclos térmicos continuos. 
  • Mayor riesgo de fallos y cortocircuitos si la suciedad y el polvo se acumulan en exceso alrededor de puertos, ranuras y componentes delicados. 

En casos extremos, todo esto puede acabar en una consola que deja de encender, se bloquea de forma aleatoria o requiere una reparación costosa. Por eso, mantener tu consola limpia, bien ventilada y lejos del polvo es una de las mejores “inversiones” que puedes hacer para seguir jugando tranquilo durante años.

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