“Nos estamos acercando” a un acuerdo sobre Ucrania, afirma Trump tras reunión con Zelenski
En una comparecencia conjunta, Trump evitó fijar plazos concretos, pero subrayó que los progresos logrados en las últimas semanas han sido sustanciales
El presidente Donald Trump y el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenski, se estrechan la mano al comienzo de la conferencia de prensa conjunta. Crédito: Alex Brandon | AP
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que las negociaciones para poner fin a la guerra en Ucrania atraviesan su momento más avanzado, luego de sostener una reunión de casi tres horas con su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, en Mar-a-Lago, el club privado de Trump en Palm Beach, Florida, donde pasa las vacaciones navideñas y disfruta de rondas diarias de golf.
Zelensky y Trump hablaron por teléfono con los líderes de la UE durante la reunión de ambos presidentes para discutir la última propuesta de paz para Ucrania. En una comparecencia conjunta ante la prensa, Trump evitó fijar plazos concretos, pero subrayó que los progresos logrados en las últimas semanas han sido sustanciales.
“Podemos decir que estamos en el 95%, pero no me gusta hablar de porcentajes. Estamos avanzando muy bien y estamos muy cerca”, insistió, al tiempo que advirtió que todavía existen “uno o dos problemas espinosos, muy duros” que podrían complicar el cierre del acuerdo.
Zelenski coincidió en el tono positivo y calificó el encuentro como “excelente”. El líder ucraniano reveló que el plan de paz de 20 puntos que se discute con mediación de Washington ya cuenta con un consenso del 90% y adelantó que ambas partes acordaron reunirse nuevamente “en las próximas semanas” para finalizar los aspectos pendientes, aunque no precisó la sede ni la fecha del próximo encuentro.
El Donbás, el punto más delicado de la negociación
Uno de los principales escollos sigue siendo el estatus futuro de la región oriental del Donbás, ocupada parcialmente por Rusia desde 2014.
Trump reconoció que se trata de “uno de los grandes temas” aún sin resolver, tras confirmar que el mismo domingo sostuvo una conversación telefónica con el presidente ruso, Vladímir Putin, en la que, según dijo, hubo avances “en la dirección correcta”.
El plan de paz, que hasta ahora ha sido rechazado por Moscú, incluye propuestas audaces, desde un pacto de no agresión con Rusia y garantías de seguridad estadounidenses para Ucrania similares a las de la OTAN, hasta la creación de una “zona económica libre” en partes de Donetsk.
Esta última opción permitiría a Ucrania retirarse de ciertos sectores a cambio de una paz negociada, una fórmula que busca satisfacer las exigencias territoriales de Moscú sin que Kiev pierda totalmente su soberanía.
“Podríamos llegar a un punto en el que algo que no se está considerando se convierta en un asunto importante y lo desbarate”, advirtió Trump con cautela, subrayando que, aunque están cerca, la complejidad de la negociación sigue siendo extrema.
Moscú busca asegurar en la mesa de diálogo lo que no ha logrado consolidar completamente en el campo de batalla, mientras Kiev intenta preservar su soberanía y obtener garantías de seguridad a largo plazo.

Elecciones, referéndum y la carta política de Zelenski
Un componente inesperado en esta hoja de ruta es la apertura de Kiev a celebrar elecciones presidenciales y un referéndum simultáneo para validar el acuerdo de paz.
Aunque la Constitución ucraniana prohíbe ceder territorio mediante votación parlamentaria y las elecciones en tiempos de guerra han sido impopulares, la insistencia de Trump parece haber movido la aguja política en Ucrania.
Zelenski confirmó que un grupo de trabajo ya analiza los obstáculos legales para llevar a cabo estos comicios. Esta medida es vista como una estrategia para desarmar los argumentos de Moscú y ciertos sectores en Washington que cuestionan la legitimidad del actual gobierno ucraniano debido a la prórroga de su mandato por la ley marcial.
Trump, por su parte, dejó abierta la posibilidad de viajar a Ucrania y dirigirse al parlamento si eso ayuda a cerrar el acuerdo, aunque lo consideró poco probable. “Me gustaría cerrar el trato y no tener que ir necesariamente”, afirmó.
Con conversaciones activas con líderes de la Unión Europea y una nueva ronda de contactos en el horizonte, las próximas semanas podrían ser decisivas para determinar si el optimismo de Mar-a-Lago se traduce finalmente en el fin de la guerra.
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