Un Ferrari 250 GTO único amenaza récords en subasta
Su rareza, estado de conservación y procedencia, lo colocan como candidato a superar los $70 millones de dólares en enero de 2026
Un Ferrari 250 GTO único. Crédito: Mecum Auctions. Crédito: Cortesía
Hablar de Ferrari es entrar en un territorio donde la mecánica, el diseño y la historia se mezclan con el culto. Sin embargo, incluso dentro del universo de Maranello existen modelos que se elevan por encima del resto, y el 250 GTO ocupa el lugar más alto de esa jerarquía.
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Este no es solo un automóvil: es un símbolo absoluto del automovilismo clásico, del éxito deportivo y de la exclusividad extrema.
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En enero de 2026, uno de estos ejemplares volverá a sacudir el mercado de coleccionistas. Se trata de un Ferrari 250 GTO de 1962 que será la gran estrella de la subasta Mecum Kissimmee, en Florida, programada entre el 6 y el 18 de enero. Todo apunta a que su valor podría superar los $70 millones de dólares, una cifra que lo colocaría entre los autos más caros jamás vendidos en una subasta pública.
Un ejemplar irrepetible dentro de una serie legendaria
Entre 1962 y 1964, Ferrari produjo apenas 36 unidades del 250 GTO, una cifra que por sí sola explica su estatus casi mitológico. No obstante, el auto que llegará a Kissimmee posee una característica que lo distingue incluso dentro de ese grupo selecto: es el único Ferrari 250 GTO fabricado originalmente en color Bianco Speciale.
Este detalle estético no fue una casualidad. El acabado blanco fue solicitado expresamente por su primer propietario, John Coombs, una figura clave del automovilismo británico, tanto como piloto como jefe de equipo. Ningún otro 250 GTO salió de Maranello con esta configuración, lo que convierte al chasis 3729GT en una pieza verdaderamente única.

Lejos de limitarse a la apariencia, este Ferrari conserva un alto grado de originalidad y nunca fue sometido a una restauración completa, algo extremadamente raro en vehículos de competición de más de seis décadas de antigüedad.
Nacido para competir, no para exhibirse
El Ferrari 250 GTO fue concebido con un objetivo muy claro: dominar el Campeonato Internacional de GT de la FIA. Para lograrlo, la marca italiana combinó una aerodinámica avanzada con una mecánica que hoy es considerada una obra maestra.
La carrocería de aluminio, diseñada por Giotto Bizzarrini, desarrollada por Ferrari y construida por Scaglietti, escondía un conjunto técnico de primer nivel.
Este ejemplar en particular fue utilizado intensamente en competición. John Coombs no lo trató como una pieza de museo, sino como lo que era: una máquina diseñada para ganar.
Por eso incorporó modificaciones funcionales que aún conserva, como rejillas de ventilación adicionales en el capó, una tercera toma de aire en el guardabarros y un sistema de aire fresco conectado a una luz antiniebla que alimenta la cabina.
Un historial deportivo firmado por leyendas
El palmarés del Ferrari 250 GTO Bianco Speciale está a la altura de su fama. Compitió en algunos de los circuitos más exigentes del Reino Unido y Europa, logrando una victoria y cinco segundos puestos en la categoría GT.

A sus mandos estuvieron pilotos legendarios como Graham Hill, Jack Sears, Mike Parkes, Roy Salvadori, Richie Ginther y otros nombres ilustres de la época dorada del automovilismo.
En 1962 y 1963, este GTO finalizó segundo en la clasificación general del RAC Tourist Trophy de Goodwood, una prueba oficial del campeonato FIA GT. Sus resultados contribuyeron directamente a los títulos mundiales de Ferrari, reforzando su relevancia histórica.
Bajo el capó conserva uno de los motores más admirados de todos los tiempos: un V12 Colombo Tipo 168/62 Comp, completamente de aluminio, con 2,953 cc y cerca de 300 caballos de fuerza, acoplado a una transmisión manual original de cinco velocidades.
De las pistas a la élite del coleccionismo
Tras retirarse de la competición, el Ferrari pasó por manos cuidadosamente seleccionadas. Uno de sus propietarios fue el propio Jack Sears, quien lo conservó entre 1970 y 1999.
Posteriormente, el auto ingresó en la prestigiosa Colección Jon Shirley, donde recibió una restauración parcial enfocada en conservación, manteniendo su configuración original en color blanco y evitando alteraciones innecesarias.

Desde entonces, el 250 GTO ha sido protagonista habitual en eventos de primer nivel como el Concurso de Elegancia de Pebble Beach, el Cavallino Classic y el Goodwood Revival. Además, ya cuenta con invitación confirmada para el Cavallino Classic 2026, un privilegio reservado a muy pocos vehículos.
Un precio que podría redefinir el mercado
El historial de Ferrari en subastas respalda las expectativas. Uno de los Ferrari 250 GTO de 1962 ya ostenta el segundo precio más alto jamás pagado por un automóvil, tras venderse por aproximadamente $47 millones de dólares. Sin embargo, la combinación de rareza, originalidad, color único y un motor adicional V12 con especificación 250 GTO eleva el atractivo de este ejemplar.
Conserva frenos de disco en las cuatro ruedas, rines Borrani, instrumentación Veglia y un interior sin restaurar que refleja fielmente la época de Coombs. Todo ello alimenta las proyecciones que apuntan a un valor cercano o superior a los $70 millones de dólares.
En Mecum Kissimmee, este Ferrari no solo buscará un nuevo dueño, sino también un lugar definitivo en la historia de las subastas automotrices.
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