Casa Blanca confirma acuerdo para comercializar crudo venezolano sancionado
El pacto anunciado previamente por Trump “trata del petróleo almacenado en barriles y buques debido al bloqueo impuesto a Venezuela”, afirmó Leavitt
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, habla durante una conferencia de prensa el miércoles 7 de enero de 2026, en Washington. Crédito: Evan Vucci | AP
La Casa Blanca confirmó que Estados Unidos ha comenzado a comercializar formalmente el petróleo venezolano que se encontraba bajo sanciones. Según la portavoz Karoline Leavitt, el acuerdo implica la liberación de millones de barriles que permanecían “congelados” en buques y depósitos debido al bloqueo impuesto por Washington.
Se trata de hidrocarburos que estaban almacenados a bordo de lo que la administración denomina “buques fantasma”, naves que buscaban evadir las sanciones para financiar al régimen de Maduro.
El Gobierno estadounidense aseguró que ya ha comenzado a colocar ese crudo en el mercado global, y que será vendido a “precio de mercado” y los fondos serán gestionados bajo la supervisión de Washington, asegurando que los ingresos no regresen a manos de grupos criminales o del círculo cercano al depuesto mandatario.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, precisó en rueda de prensa que se trata de hidrocarburos que habían quedado bloqueados por las sanciones impuestas por Estados Unidos durante años. “El pacto anunciado por el presidente Trump se refiere al petróleo sancionado almacenado en barriles y buques debido al bloqueo efectivo aplicado a Venezuela”, explicó.
Según Leavitt, el Gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez “ha accedido a liberar ese petróleo hacia Estados Unidos”, por lo que su llegada al país se producirá “muy pronto”. Un día antes, Trump afirmó que Caracas habría aceptado transferir entre 30 y 50 millones de barriles de crudo, cuya venta sería gestionada por Washington a precio de mercado.
Aunque las autoridades venezolanas no han confirmado públicamente los detalles del acuerdo, la Casa Blanca sostiene que la operación ya está en marcha y que beneficia directamente a Estados Unidos.
Incautaciones, presión política y control energético
Las declaraciones de Leavitt se producen horas después de que Estados Unidos interceptara otros dos petroleros sancionados vinculados a Venezuela, uno de ellos con una carga estimada de hasta dos millones de barriles de crudo en aguas del Caribe.
De acuerdo con la portavoz, esos buques forman parte de una red de transporte ilegal de petróleo que Washington busca desmantelar como parte de su política de seguridad y control energético.
Con el ejército estadounidense patrullando activamente las costas de Venezuela, el decomiso de buques se ha convertido en una herramienta de presión cotidiana. “No hay nada más acorde a nuestras promesas que esta operación”, concluyó Leavitt, asegurando que el proceso legal de confiscación seguirá su curso mientras el crudo venezolano empieza a fluir, irónicamente, hacia el país que lo mantuvo bloqueado por años.
“En este momento tenemos la máxima influencia sobre las autoridades interinas en Venezuela”, subrayó Leavitt, al reiterar que Trump ha dejado “muy claro” que el país sudamericano “ya no enviará drogas ilegales a Estados Unidos ni colaborará con redes de tráfico de personas o cárteles criminales”.
Para la administración republicana, esta operación es la culminación de la política “America First” (Estados Unidos primero). Mientras el Secretario General de la ONU, António Guterres, expresa su preocupación por la escalada de tensiones y la presencia militar en la región, la Casa Blanca defiende que estas acciones garantizan una “paz a través de la fuerza”.
Aun así, la Administración Trump insiste en que el control del crudo venezolano sancionado es una pieza clave de su ofensiva política, económica y judicial contra el antiguo régimen de Nicolás Maduro.
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