Brote de sarampión en Carolina del Sur supera los 300 casos
El año pasado, Estados Unidos registró 2144 casos de sarampión, la cifra más alta desde 1991, con el 93% de los afectados no vacunados
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El Departamento de Salud Pública de Carolina del Sur ha reportado 99 nuevos casos de sarampión desde el pasado martes, elevando el total a 310 casos en el estado. Este brote se concentra en el condado de Spartanburg, donde 200 personas han sido puestas en cuarentena tras haber estado expuestas al virus.
El brote se ha extendido más allá de Carolina del Sur, con reportes de casos en Carolina del Norte y Washington. En Carolina del Norte, tres niños del condado de Buncombe fueron diagnosticados tras visitar Spartanburg. Asimismo, en Washington, tres personas que viajaron desde Carolina del Sur han sido diagnosticadas, incluyendo un adulto vacunado y dos niños no vacunados.
El brote en el suroeste de Estados Unidos también es preocupante, con 390 casos confirmados entre Arizona y Utah. Aunque no hay vínculos claros con el brote de Carolina del Sur, se han reportado múltiples exposiciones recientes en ambos estados, afectando a escuelas y comunidades, reseñó NBC News.
Tendencia nacional en alza
El año pasado, Estados Unidos registró 2144 casos de sarampión, la cifra más alta desde 1991, con el 93% de los afectados no vacunados o con estado de vacunación desconocido.
Este aumento resalta la importancia de la vacunación para prevenir la propagación de enfermedades altamente contagiosas como el sarampión.
Impacto del sarampión en EE.UU.
El brote de sarampión genera una carga significativa en los sistemas de salud pública, tanto local como nacional, al requerir vigilancia intensiva, vacunación masiva y manejo de complicaciones graves. Estos brotes sobrecargan los recursos hospitalarios y el personal médico, desviando atención de otras enfermedades.
Impacto local. A nivel local, los brotes provocan saturación en centros de salud por el aumento de casos con complicaciones como neumonía y encefalitis, lo que exige equipos de respuesta rápida y microplanificación de vacunas. La baja cobertura vacunal en comunidades vulnerables crea focos de transmisión que agotan el personal y generan letalidad elevada, hasta el 39% en algunos reportes.
Impacto nacional. Nacionalmente, se activa planes de interrupción con brigadas de vacunación, fortalecimiento de laboratorios y cooperación internacional como la OPS, movilizando millones en recursos. Esto altera la rutina de salud pública, reduce coberturas de rutina por reorganización del personal y amenaza el estatus de eliminación regional, con miles de casos notificados en las Américas.
Medidas de respuesta. Se implementan registros electrónicos, sistemas geográficos para mapear riesgos y equipos multidisciplinarios para vigilancia y cierre de brotes. La vacunación salva vidas y reduce costos a largo plazo, pero requiere priorizar áreas de riesgo para evitar presiones sostenidas en el sistema.
Desinformación sobre las vacunas
La desinformación sobre las vacunas reduce significativamente las tasas de vacunación en las comunidades al generar miedo, dudas y reticencia entre la población. Este fenómeno se propaga rápidamente en redes sociales, afectando incluso a profesionales sanitarios y llevando a un repunte de enfermedades prevenibles como el sarampión.
Impacto principal. La exposición a bulos, aunque sea breve (5-10 minutos), aumenta la percepción de riesgos inexistentes y disminuye la intención de vacunarse, incluso en personas previamente vacunadas. Estudios muestran que sin contrarrestar la desinformación, las tasas de cobertura pueden caer drásticamente, como del 83,4% al 76,6% en contextos de COVID-19.
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