Chery sacude al mercado con 1,500 km y batería sólida
El prototipo Liefeng anuncia una autonomía récord incluso en frío extremo y adelanta una nueva era para las baterías de estado sólido
Chery Liefeng. Crédito: Chery. Crédito: Cortesía
Es muy cierto que la industria del automóvil ha repetido el mismo mantra: el gran obstáculo del auto eléctrico no es la potencia ni el diseño, sino la batería.
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La autonomía limitada y la pérdida de rendimiento en climas fríos han sido dos de los argumentos más utilizados por los escépticos para defender que la combustión interna todavía tiene mucho camino por delante. Chery, uno de los gigantes silenciosos del sector chino, acaba de presentar un proyecto que busca desmontar esas certezas de un solo golpe.
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Su nombre es Liefeng y no es un simple ejercicio de diseño futurista. Se trata de un modelo eléctrico de carrocería shooting brake que, según la marca, será capaz de recorrer hasta 1,500 kilómetros con una sola carga incluso cuando el termómetro marque -30 °C. Una cifra que no solo supera con holgura a los eléctricos actuales, sino que se adentra en un territorio que hasta ahora parecía reservado a promesas de laboratorio.
La compañía, propietaria de marcas como Omoda y Jaecoo, planea llevar este vehículo a producción en 2027. Pero más allá del calendario, el anuncio ha llamado la atención por el tipo de tecnología que emplea: una batería de estado sólido de nueva generación que apunta directamente al corazón de los problemas históricos del coche eléctrico.
Una batería que cambia las reglas del juego
El elemento central del Chery Liefeng es su sistema de almacenamiento energético. A diferencia de las baterías de iones de litio tradicionales, utiliza un electrolito sólido que permite aumentar la densidad energética y mejorar la estabilidad térmica.
Chery afirma que esta batería supera los 600 Wh/kg, una cifra muy por encima de los valores habituales en modelos de producción actuales. Esto se traduce en más energía almacenada en menos volumen y peso, una combinación clave para alcanzar autonomías tan elevadas sin disparar las dimensiones del paquete de baterías.
Otro aspecto decisivo es la seguridad. El electrolito sólido reduce de forma drástica el riesgo de incendio por sobrecalentamiento o daños estructurales tras un impacto, uno de los temores recurrentes asociados a los vehículos eléctricos.
Para el fabricante chino, este avance no es solo una mejora incremental, sino el paso necesario para que el eléctrico deje de percibirse como un producto condicionado por limitaciones técnicas.
Rendimiento extremo en temperaturas bajo cero
Si hay un punto donde los eléctricos actuales muestran su mayor debilidad, es el invierno. En condiciones de frío intenso, muchas baterías pueden perder hasta casi la mitad de su capacidad efectiva, reduciendo de forma drástica la autonomía real.
Chery asegura que el Liefeng mantiene su cifra de 1,500 kilómetros incluso a -30 °C, un escenario habitual en regiones del norte de Asia, Europa oriental o América del Norte. De confirmarse en condiciones reales, supondría un salto generacional frente a cualquier tecnología disponible hoy en el mercado.
Este rendimiento se apoya no solo en la química de la batería, sino también en una gestión térmica avanzada que mantiene el sistema dentro de su rango óptimo de funcionamiento, evitando caídas bruscas de tensión y degradación acelerada.
Aerodinámica y alto rendimiento eléctrico
El Liefeng no ha sido concebido únicamente como un escaparate tecnológico para su batería. Chery también ha trabajado en un diseño orientado a maximizar la eficiencia energética.
Su carrocería tipo shooting brake combina una silueta baja con elementos aerodinámicos activos que se ajustan según la velocidad para reducir la resistencia al aire.
En el apartado mecánico, la marca adelanta que el modelo contará con una arquitectura eléctrica de 800 voltios, una configuración cada vez más común en vehículos de altas prestaciones por permitir cargas más rápidas y una entrega de potencia más estable.
El motor eléctrico será capaz de girar hasta 30,000 revoluciones por minuto, lo que se traduce en cifras propias de un deportivo: aceleración de 0 a 100 km/h en alrededor de 3 segundos y una velocidad máxima estimada de 260 km/h.
Estas prestaciones refuerzan la idea de que no se trata de un experimento lento y pesado, sino de un vehículo diseñado para competir en todos los frentes: autonomía, rendimiento y eficiencia.

2026 y 2027: el calendario de Chery
La hoja de ruta del fabricante contempla una fase previa a la producción en masa. A lo largo de 2026, Chery desplegará una primera flota de vehículos de prueba para recopilar datos reales sobre el comportamiento del sistema en diferentes condiciones climáticas y escenarios de uso.
Si los resultados cumplen con lo prometido, el siguiente paso será iniciar la fabricación a gran escala en 2027. De concretarse, Chery se adelantaría varios años a muchos de sus rivales internacionales.
Actualmente, numerosos fabricantes europeos y japoneses trabajan en proyectos de baterías de estado sólido, pero la mayoría sitúa su llegada comercial más allá de 2030. Esto colocaría a la marca china en una posición privilegiada dentro de la carrera tecnológica que definirá la próxima década del automóvil.
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