Minnesota da lecciones de valentía y civismo al ocupante de la Casa Blanca
La muerte del ciudadano estadounidense Alex Pretti en Minneapolis es la prueba más contundente del total abuso de poder
La muerte a tiros de Alex Pretti por parte de agentes migratorios ha desatado indignación nacional. Crédito: Adam Gray | AP
La valentía de los residentes de Minnesota al enfrentar el abuso de poder de la cruzada antiinmigrante de Trump, incluso con consecuencias fatales, para ayudar a sus vecinos inmigrantes y defender los derechos civiles de todos, comenzó a resquebrajar la cúpula federal que dirige los operativos. Pero no hay que caer en la trampa porque pueden cambiar los personajes, pero la política de terror sigue intacta mientras los agentes sigan operando con total impunidad bajo el mando del presidente.
Y es que sabíamos que los agentes de ICE y CBP estaban fuera de control, pero la muerte del ciudadano estadounidense Alex Pretti en Minneapolis es la prueba más contundente del total abuso de poder de esta administración y de cómo deshumanizan no únicamente a los inmigrantes sino a quienes se opongan a sus políticas al grado de matar a sangre fría, siendo grabados, sin la más mínima contemplación.

Hemos llegado al punto de ser acribillados por protestar contra políticas del gobierno con las que no estamos de acuerdo, como garantiza nuestra Constitución. Si los violentos y enmascarados agentes federales te matan, como hicieron con Pretti y con Renee Nicole Good, el gobierno te tacha de “terrorista doméstico”, avala la conducta criminal e inmoral de los agentes, y reina la impunidad.
Va más allá porque a pesar de los videos que muestran lo que ocurrió, el gobierno miente y distorsiona la realidad para que encaje con su narrativa de que los agentes actuaron en defensa propia.
Afirmaron que Pretti estaba armado. Que “blandió” su arma y “atacó” a los agentes y que cuando intentaron quitarle la pistola, se “resistió de forma violenta”. Los videos desmienten su versión. Pretti poseía licencia para portar armas. Una pistola que jamás desenfundó y que, de hecho, ya los agentes le habían quitado. Pretti estaba en el suelo, neutralizado y sin arma cuando recibió los 10 disparos por la espalda que cegaron su vida.
El jefe de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, se contorsionó para convencernos de que Pretti fue a “masacrar” agentes. El asesor presidencial Stephen Miller, dijo que Pretti era un “asesino” que “trató de matar a agentes federales”. La secretaria del DHS, Kristi Noem, lo llamó “terrorista doméstico”.
Estamos ante el Ministerio de la Verdad que plasmó George Orwell en su novela 1984 donde el gobierno reescribe la historia para que coincida con sus mentiras.
Terroristas domésticos son los delincuentes que, armados hasta los dientes, asaltaron violentamente el Capitolio federal el 6 de enero de 2021, atacaron e intentaron matar policías del Capitolio y del Distrito de Columbia en su intento de evitar que se certificara el legítimo triunfo de Joe Biden sobre Trump en las elecciones del 2020.
Esos individuos, hallados culpables en los tribunales y quienes estaban encarcelados cumpliendo condenas, fueron indultados por Trump. Pero Pretti y Good ni siquiera tuvieron la oportunidad de defenderse en tribunales, si les hubiesen acusado de algo, porque agentes federales los mataron a sangre fría.
Y es que esta cruzada nada tiene que ver con los controles migratorios. Esa es la excusa para satisfacer su prejuicio y el de su base contra quienes no llenen el perfil de los que es ser “estadounidense”. Pero va más allá.
Se trata de una peligrosa campaña contra estados y ciudades lideradas por demócratas a quienes Trump percibe como enemigos. En estas ciudades se violentan derechos civiles, la Constitución y la misma democracia para provocar y generar violencia que justifique recurrir a medidas extremas como la Ley de Insurrección o incluso la ley marcial.
Pero es más truculento. El sábado, tras la muerte de Pretti, la secretaria de Justicia, Pam Bondi, le envió una carta al gobernador demócrata de Minnesota, Tim Walz, indicándole que considerarían retirar los agentes de ICE y CBP si se cumplen algunas condiciones, entre esas, que les entreguen las listas de votantes no redactadas que incluyen datos personales como números de Seguro Social y a qué partido pertenecen.

Es otro intento burdo de Trump para quitar el control de las elecciones al estado para seguir alegando que las listas están plagadas de no ciudadanos y que se está cometiendo “fraude electoral”. Esto supondría borrar votantes de las listas y, de hecho, impugnar los resultados que no le parezcan. Trump perdió Minnesota en 2020 y 2024 y quizá por eso su represalia contra el estado enviando 3,000 agentes federales que han violentado por igual a indocumentados, residentes autorizados y ciudadanos.
Este año se celebran elecciones intermedias y con tal de no perder sus estrechas mayorías en el Congreso, Trump es capaz de lo que sea para interferir en los comicios.
Los manifestantes de Minnesota han dado lecciones de valentía y civismo. Bovino se va y llega otro igual o peor, el zar de la frontera, Tom Homan. Pero ya este gobierno probó de lo que está hecha la comunidad multirracial de Minneapolis que ha trazado una hoja de ruta para el resto del país sobre cómo enfrentar al ocupante de la Casa Blanca y a sus patéticos subordinados.
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