Desde fiestas navideñas a canchas de futbol: Las peores masacres ocurridas en Guanajuato
Los ataques armados continúan generando miedo e incertidumbre entre los habitantes de Guanajuato, pues estos actos de brutalidad son cada vez más frecuentes
La violencia en Guanajuato es una realidad que mantiene a la población entre el duelo y la exigencia de justicia. Crédito: Fernando Llano | AP
La violencia no da tregua en Guanajuato. El ataque armado ocurrido durante un partido de futbol en el municipio de Salamanca, que dejó 11 personas muertas y más de una decena de heridos, volvió a colocar a la entidad en el centro de la atención nacional por la persistencia de masacres en espacios públicos y privados.
El hecho se suma a una larga lista de episodios que han marcado a la población por su brutalidad y frecuencia.
Las cifras oficiales explican en parte la dimensión del problema. Guanajuato encabeza el número absoluto de homicidios dolosos en el país. Entre enero y septiembre de 2025 se contabilizaron 2,084 víctimas, lo que representa alrededor de 11% del total nacional, de acuerdo con datos de autoridades federales.
En términos prácticos, uno de cada 10 asesinatos registrados en ese periodo ocurrió en territorio guanajuatense.
Pese a que el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, afirmó en octubre pasado que los homicidios han disminuido gracias a la detención de objetivos prioritarios, los ataques armados continúan generando miedo e incertidumbre entre los habitantes. La percepción social contrasta con los anuncios oficiales y se refuerza con la recurrencia de hechos violentos de alto impacto.
De acuerdo con registros de la organización Causa en Común, se documentaron al menos 386 masacres en Guanajuato durante 2025, entendidas como asesinatos de tres o más personas en un mismo evento. Los datos colocan de manera constante a la entidad entre las más afectadas por la violencia extrema en México, en un contexto marcado por disputas entre grupos criminales.
Uno de los episodios más recientes ocurrió el 25 de enero en Salamanca, cuando un comando armado integrado por al menos cuatro personas abrió fuego contra asistentes a un partido de futbol. Diez personas murieron en el lugar y una más falleció posteriormente mientras recibía atención médica.
El alcalde César Prieto solicitó apoyo federal y estatal para enfrentar al crimen organizado, al reconocer que el municipio vive un proceso de descomposición social. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que el Gabinete de Seguridad se incorporó a las investigaciones, mientras que la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo aseguró que se reforzaría la seguridad en la región.
Las otras masacres
En julio de 2020, un centro de rehabilitación en Irapuato fue escenario de una de las peores masacres en la historia reciente del estado. Un comando armado irrumpió en el anexo “Recuperando mi Vida” y asesinó a más de dos decenas de personas. Años después, uno de los responsables, Jesús Emmanuel, alias “El Jordan”, fue sentenciado a 797 años de prisión. Casos similares se registraron meses antes y después en otros anexos, lo que evidenció la vulnerabilidad de estos espacios, según reconstrucciones del diario El Sol de Irapuato.
Celaya también ha sido golpeada de forma reiterada. En mayo de 2022, un ataque armado en el Hotel-Bar “Gala” y en dos bares contiguos dejó al menos 11 personas muertas. Hombres armados dispararon contra clientes y empleados, incendiaron parte del inmueble y dejaron mensajes atribuidos al Cártel de Santa Rosa de Lima. El ataque fue grabado por vecinos y generó indignación por el alto número de mujeres entre las víctimas.
Otro hecho que sacudió a la opinión pública ocurrió en diciembre de 2023 en la comunidad de San Miguel Octopan, en Celaya, donde seis estudiantes de medicina fueron hallados sin vida con huellas de tortura. Los jóvenes regresaban de una fiesta en Querétaro y perdieron contacto con sus familias antes de ser privados de la libertad. Sus cuerpos fueron abandonados en un camino de terracería, en un caso que reflejó la vulnerabilidad de los jóvenes ante la violencia criminal.
Días después, una posada navideña en la exhacienda de San José del Carmen, en Salvatierra, terminó en tragedia. Un grupo armado asesinó a 11 jóvenes que celebraban las fiestas de fin de año. Testimonios y reportes oficiales indican que se realizaron cerca de 200 disparos en menos de 20 minutos, mientras algunos asistentes intentaban esconderse o huir.
A más de dos años de los hechos, el proceso judicial continúa, con audiencias programadas para 2026, según información citada por Animal Político.
Otros ataques, como el ocurrido en un billar de Tarimoro, la agresión en un balneario de Cortázar y diversos multihomicidios registrados en colonias de Irapuato y Celaya, refuerzan el diagnóstico de una violencia persistente.
Analistas y organizaciones civiles coinciden en que gran parte de estos episodios está vinculada a la pugna entre organizaciones criminales como el Cártel Jalisco Nueva Generación, el Cártel de Santa Rosa de Lima, el Cártel de Sinaloa y grupos locales.
Mientras las autoridades anuncian operativos y coordinación interinstitucional, las masacres siguen dejando una huella profunda en Guanajuato. Las cifras, los testimonios y la repetición de escenarios muestran que la violencia se ha normalizado en la vida cotidiana de la entidad, una realidad que mantiene a la población entre el duelo y la exigencia de justicia.
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