Entretanto EE.UU. se retira de la OMS, California la acoge con beneplácito
"La retirada de la administración Trump de la OMS es una decisión imprudente que perjudicará a todos los estadounidenses", sostiene el gobernador Newsom
Gobernador de California, Gavin Newsom, habla en una conferencia de prensa | Archivo. Crédito: Sheila Fitzgerald | Shutterstock
Durante la reunión de Davos 2026, el gobernador de California, Gavin Newsom, se reunió con el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus. Ambos discutieron la importancia de la cooperación global en la vigilancia de amenazas de salud emergentes, reflejando un compromiso renovado hacia la salud pública frente a desafíos internacionales.
California se convierte así en el primer estado en unirse a la Red Mundial de Alerta y Respuesta ante Brotes Epidémicos de la OMS (GOARN). La Dra. Erica Pan, directora del Departamento de Salud Pública, subraya la importancia de esta decisión, dado el contexto de la retirada de EE.UU. de la OMS bajo la administración Trump, que limitará la participación federal en la salud pública global.
Participar en GOARN permite a California acceder a información vital sobre brotes, facilitar respuestas rápidas y aprovechar recursos globales. Este enfoque busca anticipar amenazas sanitarias en un entorno donde las directrices federales son cada vez más limitadas.
Políticas de salud divergentes
Mientras California busca liderar en salud pública a través de GOARN, la administración federal de EE.UU. está adoptando un enfoque diferente, prefiriendo acuerdos bilaterales con países individuales.
“La retirada de la administración Trump de la OMS es una decisión imprudente que perjudicará a todos los californianos y estadounidenses”, dijo el gobernador Newsom en un comunicado. “California no será testigo del caos que traerá esta decisión”, aseveró.
En contraposición, la línea oficial defiende su posición. “Estados Unidos está trazando su propio rumbo en materia de compromiso con la salud global, basado en la rendición de cuentas, la transparencia y la experiencia de las instituciones de salud pública estadounidenses”, declaró el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. a la National Public Radio (NPR). “Los estados no definen la política exterior estadounidense”.
En definitiva, esto genera un debate sobre la relevancia y efectividad de las políticas de salud en ausencia de un liderazgo centralizado.
Divisiones potenciales entre estados
Los expertos advierten sobre el riesgo de crear disparidades en el acceso a la información de salud pública entre los estados que se unen a GOARN y aquellos que no lo hacen.
Esta fragmentación podría impactar la capacidad de respuesta ante emergencias y objetivos de salud pública, afectando la efectividad de las decisiones en diferentes estados.
Consecuencia de la retirada de la OMS
La decisión de Trump de retirar a EE.UU. de la OMS, ejecutada mediante la Orden Ejecutiva 14155 en enero de 2025 y completada en enero de 2026, genera preocupaciones expertas sobre vulnerabilidades en la vigilancia de enfermedades y respuestas a pandemias. Expertos advierten que esto deja a EE.UU. más expuesto a amenazas transfronterizas sin acceso a datos globales en tiempo real.
Pérdida de vigilancia global. Sin la OMS, EE.UU. pierde acceso directo a sistemas de alerta temprana y datos sobre brotes emergentes, como gripe aviar o patógenos nuevos. Esto podría retrasar respuestas a infecciones hospitalarias o amenazas como Nipah, aumentando riesgos para la salud pública doméstica.
Debilidad en preparación pandémica. La exclusión de discusiones científicas clave de la OMS reduce la capacidad de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) para coordinar con expertos globales, haciendo al país más vulnerable a futuras epidemias. Además, se interrumpe la colaboración en vacunas y tratamientos, como fórmulas anuales de gripe, erosionando la infraestructura de salud ya debilitada por recortes internos.
Impactos en liderazgo e inequidades. EE.UU. pierde influencia en regulaciones globales como el Pacto de Pandemias, lo que podría rebotar en crisis de salud que regresen al país por falta de colaboración internacional. A largo plazo, esto presiona las relaciones con aliados y agrava inequidades globales, potencialmente elevando mortalidad por enfermedades prevenibles que se propagan.
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