Influenza D y el coronavirus canino: dos virus que podrían provocar la próxima pandemia
Los científicos señalan que tales virus están listos para evolucionar y generar riesgo de epidemias y pandemias en el futuro
Equipo de científicos estudian virus para la investigación de saneamiento en crisis de brotes. Crédito: PeopleImages | Shutterstock
Investigadores de la Universidad de Florida advierten sobre el potencial peligro epidemiológico que representan el virus de origen animal como la influenza D y el coronavirus canino. A pesar de su reciente detección y la falta de síntomas evidentes en humanos, existe una preocupación creciente por su capacidad para evolucionar.
Los científicos señalan que tales virus están listos para evolucionar y generar riesgo de epidemias y
pandemias en el futuro.
El informe, recogido en la Journal of Clinical Virology, exhorta a mejorar la vigilancia, el diagnóstico y los tratamientos para ambos virus.
“Si estos virus desarrollan la capacidad de transmitirse fácilmente de persona a persona, podrían causar epidemias o pandemias, ya que la mayoría de las personas no tendrán inmunidad a ellos”, declaró el doctor John Lednicky, profesor de microbiología y autor del artículo sobre el informe, refiere Newsweek.
Influenza D: un virus en ascenso
Desde su identificación en 2011, la influenza D ha sido principalmente un patógeno de animales, con implicaciones significativas en la ganadería. Los estudios han demostrado que una gran proporción de trabajadores ganaderos tiene anticuerpos contra este virus, lo cual indica exposición previa.
Se estima que el mismo cuesta a la industria ganadera estadounidense unos $1,000 millones de dólares al año.
Los científicos han señalado que el virus presenta signos de rápida evolución, lo que podría permitir la transmisión de persona a persona, con posibles consecuencias graves para la salud pública.
Newsweek recuerda que se ha descubierto que una cepa de gripe D aislada recientemente en China ha desarrollado la capacidad de transmitirse de persona a persona
Coronavirus canino: un riesgo emergente
El coronavirus canino (CCoV), distinto al SARS-CoV-2, es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta principalmente al tracto intestinal de los perros. Causa enfermedades gastrointestinales en perros, pero se han documentado casos raros en humanos, incluyendo infecciones que resultan en neumonía.
En perros, se transmite por vía fecal-oral, a través de heces infectadas en entornos como parques o al olfatear excrementos. Perros con coprofagia son los más vulnerables, y hasta el momento no hay cura antiviral.
Investigaciones recientes han detectado nuevas cepas en varios países (Tailandia, Haití, Vietnam y Malasia), subrayando la importancia de mejorar la vigilancia y los diagnósticos para prevenir futuros brotes.
Llamado a la acción
Los expertos solicitan inversiones en monitoreo viral, diagnósticos más eficaces y desarrollo de tratamientos y vacunas.
“Hasta ahora, el virus de la influenza D no se ha asociado con infecciones graves en humanos”, dijo Lednicky, mientras que en el coronavirus canino sí, “pero no se realizan pruebas de diagnóstico de forma rutinaria, por lo que se desconoce en qué medida el virus afecta a la población en general”.
Se acota que, sin intervención, la posibilidad de pandemias originadas por estos virus podría aumentar, dado que la población carece de inmunidad previa.
Impacto económico en la salud pública global
Los brotes de virus pueden generar un impacto fuerte y multifacético en la economía de la salud pública a nivel global, tanto en el corto como en el largo plazo.
Entre los costos directos para los sistemas de salud están: aumento drástico en gastos en diagnóstico, tratamiento, hospitalización, medicamentos y personal sanitario extra; costos de decenas de millones de dólares solo por atención y control de casos.
Presión sobre el gasto público y los presupuestos. Los gobiernos deben redirigir recursos hacia campañas de vacunación, vigilancia epidemiológica, compra de equipos y apoyo a hospitales, lo que resta fondos de otros programas de salud y desarrollo; en pandemias mayores (por ejemplo, COVID‑19) se han visto paquetes de estímulos y subsidios que amplían el déficit fiscal y la deuda pública.
Pérdidas de productividad y crecimiento económico. La enfermedad reduce la fuerza laboral por morbilidad, muerte y ausentismo, lo que baja la productividad de sectores clave. Estudios sobre brotes virales muestran que, si se extienden, pueden provocar contracciones del PIB mundial del orden de varios puntos porcentuales y pérdidas económicas de billones de dólares.
Efectos en sectores ligados a la movilidad. Turismo, transporte, comercio y eventos masivos sufren caídas bruscas cuando se imponen restricciones de viaje, cuarentenas o miedo al contagio, esto se traduce en menos ingresos fiscales (impuestos, aranceles) y más presión sobre los sistemas de salud, que a menudo deben financiar parte de las medidas de control.
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