Péptido de las anémonas de mar puede mejorar el tratamiento del cáncer
Los tratamientos basados en senotoxinas se comparan con la quimioterapia principalmente por su mayor selectividad celular y menor toxicidad sistémica
Anémonas del mar Caribe. Crédito: M4Productions | Shutterstock
Investigadores del Instituto IMDEA Nutrición han identificado un péptido venenoso en las anémonas de mar que actúa como un agente potencial contra las células cancerígenas senescentes. Esta proteína, conocida como esticolisina I (StnI), tiene el potencial de revolucionar el tratamiento del cáncer y el envejecimiento.
Las células senescentes, que sobreviven a la quimioterapia, pueden provocar inflamación y recurrencia del cáncer. La investigación, publicada en Nature Aging y liderada por Maria Ikonomopoulou, responsable del Grupo Venómica Traslacional de IMDEA Nutrición, propone el uso de “senotoxinas” como tratamiento efectivo para eliminar estas células dañinas sin afectar al tejido sano.
Los tratamientos basados en senotoxinas se comparan con la quimioterapia tradicional principalmente por su mayor selectividad celular y menor toxicidad sistémica, aunque aún están en fases experimentales y no sustituyen a la quimioterapia en la práctica clínica actual.
Efectos secundarios asociados
Existen efectos secundarios conocidos asociados con la esticolisina I, aunque la información específica depende del producto exacto (parece referirse a medicamentos como Estilomicin o similares en contextos farmacéuticos latinoamericanos).
Efectos comunes. La somnolencia es uno de los más frecuentes, junto con sequedad de boca, mareos y taquicardia. Otros incluyen náuseas, vómitos, diarrea y erupciones cutáneas.
Efectos raros o graves. Pueden ocurrir visión borrosa, anorexia, rash cutáneo o alucinaciones en sobredosis, con signos como sofoco, convulsiones o retención urinaria. En casos extremos, taquicardia, arritmias o colapso cardiorrespiratorio.
Aplicaciones más allá del cáncer
Además de su potencial en tratamientos oncológicos, las senotoxinas podrían tener aplicaciones en enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como problemas renales y fibrosis. Su capacidad para reducir la inflamación crónica abre nuevas vías de investigación sobre el envejecimiento prematuro.
El compuesto StnIG, debido a su estabilidad, se puede administrar de manera efectiva mediante inyección abdominal. Los resultados preliminares indican que podría mejorar la eficacia de la quimioterapia al eliminar células senescentes, superando limitaciones de tratamientos anteriores.
Otros péptidos venenosos contra el cáncer
Varios péptidos venenosos de diferentes fuentes animales han sido investigados por sus propiedades anticancerígenas, como la inducción de apoptosis en células tumorales y la inhibición de la angiogénesis.
Péptidos de escorpiones. Péptidos del veneno de escorpión azul (Centruroides sculpturatus) se estudian para tratar cánceres de mama, próstata, hígado y pulmón mediante ensayos in vitro, mostrando selectividad contra células malignas. Otros, como Phα1β del veneno de Phoneutria, inhiben la proliferación en glioblastoma.
Péptidos de serpientes. Las desintegrinas, como contortrostatin y saxatilin de venenos de serpientes (ej. Agkistrodon contortrix y Gloydius saxatilis), bloquean integrinas para reducir la angiogénesis en cáncer de mama, glioblastoma y melanoma. Péptidos como iRGD mejoran la penetración de fármacos en tumores resistentes.
Péptidos de arañas y anémonas. LW9 del veneno de la araña armadeira (Phoneutria nigriventer) modula el microambiente tumoral y fortalece la respuesta inmune en modelos animales. Un péptido de anémonas de mar elimina células senescentes, potenciando tratamientos contra el cáncer.
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