Nikki Haley anticipa una derrota republicana en las elecciones intermedias si no mejora la economía
Nikki Haley se suma a las voces que proyectan una derrota republicana en las elecciones intermedias derivada de los problemas en la economía
Nikki Haley fue marginada por Donald Trump para ocupar cualquier cargo público durante su administración. Crédito: J. Scott Applewhite | AP
Nikki Haley, exaspirante a la candidatura republicana a la presidencia, anticipa una derrota para su partido en las elecciones intermedias, esto en caso de que el presidente Donald Trump no consiga mejorar la economía de millones de ciudadanos durante los próximos meses.
Durante una entrevista concedida a la cadena de televisión Fox News, la conservadora de Carolina del Sur señaló que desde Washington están relegando el tema de la asequibilidad y eso podría ser un factor que incline la balanza en los comicios a celebrarse en noviembre.
“No se ha prestado suficiente atención al problema de la asequibilidad para los estadounidenses. Aún hay demasiados niños que viven en casa, todavía hay gente que no puede pagar el alquiler, hay gente con menos dinero en sus bolsillos y no se puede mirar la bolsa y decir que la economía va bien.
Si los estadounidenses no sienten que hay alguna esperanza en sus billeteras y alguna esperanza en criar a sus familias, perderemos”, advirtió.
Bajo la perspectiva de Haley, resulta fundamental recuperar la confianza de la ciudadanía para continuar adelante con el proyecto de nación por el que votaron en 2024, pues en caso contrario este podría verse truncado a la mitad de camino.
“Creo que ahora es el momento de centrarnos en el valor del dólar, que se está debilitando, en cómo conseguir que más dinero llegue a los bolsillos de los estadounidenses, en cómo aumentar los empleos, que se están estancando y empiezan a hacer que los estadounidenses sientan que no hay esperanza”, enfatizó.

Derivado del desafío que Nikky Haley llegó a tener con Donald Trump durante su etapa como aspirante presidencial, el magnate neoyorquino decidió marginarla de cualquier posibilidad de ocupar algún cargo en su administración al igual que lo hizo con otros republicanos de alto rango, como es el caso de Mike Pompeo, exsecretario de Estado.
Por ello, a la exgobernadora de 54 años no le quedó otra alternativa más allá de trabajar para el centro de estudios Walter P. Stern del Instituto Hudson, donde ofrece cátedra en espera de una nueva oportunidad para regresar a la arena política, la cual diversos analistas coinciden en señalar podría darse hasta el final de la presente administración federal.
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