“Efecto Trump” afecta turismo hacia EE.UU. y viajeros buscarían alternativas para verano
Mientras el turismo internacional creció 4% a nivel global en 2025, Estados Unidos registró una disminución de 5.4% en llegadas de visitantes extranjeros
EE.UU. es el único de los 184 países analizados por el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) que pronostica una disminución en el gasto de visitantes internacionales para este ciclo. Crédito: John Minchillo | AP
La imagen internacional de Estados Unidos enfrenta un nuevo desafío. A meses de que el país sea coanfitrión de la Copa Mundial de la FIFA 2026, diversos reportes advierten que el llamado “efecto Trump” estaría provocando una caída significativa en el turismo extranjero, con viajeros optando por destinos alternativos para el verano.
De acuerdo con análisis publicados por el Financial Times y expertos del sector, la percepción de políticas migratorias más estrictas, mayores controles fronterizos y una retórica confrontativa desde la Casa Blanca han impactado la intención de viaje hacia la Unión Americana.
La imagen autoritaria y las políticas de “mano dura” del presidente Donald Trump han provocado que la ola de visitantes internacionales se derrumbe, mientras los viajeros de todo el mundo —desde Europa hasta América Latina— dan la espalda al “sueño americano” por temor a la represión y la incertidumbre migratoria.
Las cifras reflejan la preocupación. Mientras el turismo internacional creció 4% a nivel global en 2025, Estados Unidos registró una disminución de 5.4% en llegadas de visitantes extranjeros. El descenso es incluso más pronunciado que el observado durante el primer mandato de Donald Trump, cuando la industria habló por primera vez de un “Trump slump”.
Caída de visitantes y golpe económico
Uno de los casos más notorios es Canadá, históricamente el principal emisor de turistas hacia Estados Unidos. Los viajes de canadienses disminuyeron cerca de 30% en 2025, afectando especialmente a estados fronterizos que dependen de excursiones de compras, restaurantes, casinos y estancias cortas.
Según la Asociación de Viajes de Estados Unidos, los visitantes canadienses generaron en 2024 más de 20,000 millones de dólares en gasto turístico y alrededor de 140,000 empleos. La reducción en cruces terrestres ya comienza a presionar economías locales.
En destinos tradicionalmente populares como Chicago, Los Ángeles, Nueva York, Boston y Las Vegas, hoteleros y operadores turísticos reconocen un enfriamiento en reservas internacionales. Algunos complejos en Nevada incluso han ofrecido promociones especiales y paridad cambiaria para atraer a visitantes del norte.
El impacto no se limita al turismo vacacional. El sector de viajes de negocios también ha registrado menor afluencia desde Europa, Australia e India. Además, ejecutivos y viajeros frecuentes reportan mayores obstáculos para obtener o renovar visas, incluyendo la aplicación estricta de la sección 214(b), que permite a funcionarios consulares negar solicitudes sin criterios transparentes.
Preocupaciones por seguridad y controles migratorios
Expertos señalan que, más allá de la política económica —incluidos aranceles y tensiones diplomáticas—, la percepción de inseguridad juega un papel clave. Diversos países han actualizado alertas de viaje hacia Estados Unidos, mientras que el endurecimiento de inspecciones en aeropuertos y la posibilidad de revisión de redes sociales generan inquietud.
El Consejo Mundial de Viajes y Turismo calificó la situación como una “llamada de atención” para Washington. El organismo estima que Estados Unidos podría perder hasta 30,000 millones de dólares en gasto internacional si la tendencia continúa.
Paradójicamente, 2026 prometía ser un año histórico para el turismo estadounidense, no solo por el Mundial, sino por celebraciones como el 250 aniversario de la independencia y el centenario de la Ruta 66. Sin embargo, analistas advierten que la reputación internacional del país podría afectar la llegada de aficionados, especialmente de naciones que enfrentan restricciones de visa.

La proximidad de la Copa del Mundo 2026, que EE.UU., organiza junto con México y Canadá, parece no ser suficiente para revertir la tendencia. Aunque el 75% de los partidos se jugarán en suelo estadounidense, la retórica xenofóbica y las nuevas tarifas de “integridad de visa” de $250 han enfriado el entusiasmo de los fanáticos.
Aunque las reservas de vuelos aumentaron tras anunciarse las sedes del Mundial, la industria reconoce que la retórica política está influyendo en decisiones de viaje. En un mercado donde la percepción lo es todo, Estados Unidos enfrenta el reto de convencer a millones de turistas de que sigue siendo un destino abierto, seguro y hospitalario.
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