Rubio vislumbra difícil un acuerdo con Irán en medio de las negociaciones nucleares en Ginebra
Rubio subrayó que en Teherán se adoptan decisiones “sobre la base de la pura teología”, complicando un análisis geopolítico
Trump ha reiterado que podría ordenar una acción militar si fracasan las negociaciones, insistió Rubio. Crédito: Alex Brandon | AP
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, advirtió que alcanzar un nuevo acuerdo nuclear con Irán “no es fácil”, al asegurar que el país está gobernado por “clérigos chiítas radicales” que toman decisiones basadas en criterios teológicos más que geopolíticos.
Durante una rueda de prensa en Budapest, Rubio subrayó que “llegar a un acuerdo con Irán no es fácil” porque, según afirmó, en Teherán se adoptan decisiones “sobre la base de la pura teología”. No obstante, aclaró que Washington no prejuzga el resultado de las conversaciones y confirmó que los negociadores estadounidenses se dirigen a Ginebra para participar en una nueva ronda de diálogo indirecto.
Rubio sostuvo que el presidente Donald Trump prefiere la vía diplomática y está dispuesto a alcanzar un acuerdo pacífico si Irán responde a las preocupaciones planteadas por Washington sobre su programa nuclear.
Sin embargo, Trump ha reiterado que podría ordenar una acción militar si fracasan las negociaciones. En ese contexto, Estados Unidos ha desplegado un segundo portaaviones en Oriente Medio, mientras crece la tensión en la región.
El trasfondo de estas conversaciones se remonta a la salida de Washington en 2018 del Joint Comprehensive Plan of Action (JCPOA), el acuerdo firmado en 2015 para limitar el programa nuclear iraní a cambio de alivio de sanciones. Desde entonces, Irán ha incrementado progresivamente sus niveles de enriquecimiento de uranio.
Irán llega a Ginebra con “iniciativas reales”
Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó que su delegación llega a la segunda ronda de negociaciones en Ginebra con “iniciativas reales” para lograr un acuerdo “justo y equilibrado”.
“He venido a Ginebra con iniciativas reales para alcanzar un acuerdo justo y equilibrado. Lo que absolutamente no está en la agenda: rendirse ante las amenazas”, escribió Araghchi en la red social X.
El canciller iraní, que arribó acompañado por un equipo de expertos políticos, técnicos y económicos, tiene previsto reunirse con el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, para abordar cuestiones técnicas relacionadas con el programa nuclear iraní.
El encuentro ocurre en medio de los llamados del OIEA para que Irán permita inspecciones en instalaciones nucleares que habrían sido afectadas durante un reciente conflicto regional de 12 días en junio, en el que estuvieron involucrados Israel y Estados Unidos.
Además, Araghchi se reunirá con el ministro de Exteriores de Omán, Badr bin Hamad al Busaidi, cuyo país actúa como mediador clave en los contactos indirectos entre Washington y Teherán.
Enriquecimiento de uranio y sanciones, los principales obstáculos
El viceministro iraní de Exteriores, Majid Takht Ravanchi, declaró a la BBC que un acuerdo es posible si Estados Unidos demuestra “sinceridad”. No obstante, descartó de plano la exigencia estadounidense de “enriquecimiento cero” y rechazó cualquier limitación al programa de misiles balísticos iraní.
Actualmente, Irán ha enriquecido uranio hasta el 60%, un nivel cercano al 90% necesario para uso militar, aunque sostiene que su programa tiene fines civiles. Ravanchi indicó que Teherán podría “examinar compromisos”, incluida la dilución del uranio enriquecido al 60%, siempre que Washington negocie el levantamiento de sanciones económicas.
Así, la nueva ronda de negociaciones en Ginebra representa un momento clave para la política exterior de Estados Unidos y la estabilidad en Oriente Medio. Las diferencias sobre el enriquecimiento de uranio, las sanciones económicas, el programa de misiles y los mecanismos de inspección siguen siendo profundas.
Aunque Rubio reiteró que el camino será “muy difícil”, Washington insiste en que la vía diplomática sigue abierta. El resultado de estas conversaciones podría redefinir la relación entre Estados Unidos e Irán y tener un impacto duradero en la seguridad global y los esfuerzos de no proliferación nuclear.
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