Por qué es recomendable dejar el alcohol después de los 65 años
Aunque a veces sea difícil, dejar el alcohol definitivamente después de los 65 años puede ser una gran decisión que tendrá un efecto positivo en tu salud
Dejar de tomar cuando estás en la tercera edad es una decisión que tu cuerpo te agradecerá a largo plazo. Crédito: Viktoriia Hnatiuk | Shutterstock
El consumo de alcohol suele formar parte de la vida social de muchas personas. Sin embargo, a partir de los 65 años, el cuerpo experimenta cambios que hacen que beber alcohol tenga efectos más intensos y riesgosos. Por esta razón, cada vez más especialistas coinciden en que reducir o abandonar el consumo de alcohol en la adultez mayor puede ser una decisión clave para proteger la salud y mantener la calidad de vida.

El cuerpo procesa el alcohol de forma distinta
Con el paso de los años, el organismo pierde masa muscular y agua corporal, dos factores fundamentales para metabolizar el alcohol. Esto provoca que una misma cantidad de bebida genere niveles más altos de alcohol en sangre que en etapas anteriores de la vida. Además, el hígado envejece y se vuelve menos eficiente para descomponer sustancias tóxicas, lo que prolonga los efectos del alcohol y aumenta el riesgo de daños acumulativos.
Mayor riesgo de caídas y accidentes
Uno de los peligros más relevantes del alcohol después de los 65 años es el aumento del riesgo de caídas. El alcohol afecta el equilibrio, la coordinación y los reflejos, incluso en cantidades consideradas moderadas. En personas mayores, una caída puede derivar en fracturas graves, hospitalizaciones prolongadas y pérdida de independencia. Evitar el alcohol reduce de forma significativa este tipo de accidentes domésticos y en la vía pública.
Interacciones peligrosas con medicamentos
A partir de los 65 años es común el uso regular de medicamentos para tratar enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, problemas cardíacos o trastornos del sueño. El alcohol puede interferir con estos tratamientos, disminuir su efectividad o potenciar efectos secundarios como mareos, somnolencia y confusión. En algunos casos, la combinación de alcohol y medicamentos puede resultar peligrosa e incluso poner en riesgo la vida.
Impacto en la salud mental y cognitiva
El consumo de alcohol también tiene efectos directos sobre la memoria, la concentración y el estado de ánimo. En la adultez mayor, estos efectos pueden confundirse con síntomas de deterioro cognitivo o empeorar cuadros de depresión y ansiedad. Dejar el alcohol contribuye a mantener mayor claridad mental, mejorar el descanso nocturno y reducir episodios de desorientación o cambios bruscos de humor.
Beneficios para el corazón y otros órganos
Aunque durante años se difundió la idea de que el consumo moderado podía ser beneficioso para el corazón, de acuerdo con un estudio publicado por la National Library of Medicine, los riesgos siguen existiendo, incluso en el consumo de pequeñas cantidades, y este riesgo es particularmente mayor en personas mayores. Abandonar el alcohol puede ayudar a controlar la presión arterial, reducir el riesgo de arritmias y proteger órganos como el hígado y el páncreas, que son más vulnerables con la edad.
Mejora del sueño y de la energía diaria
Muchas personas mayores consumen alcohol para relajarse o conciliar el sueño, pero este hábito suele ser contraproducente. El alcohol altera las fases del sueño y favorece los despertares nocturnos. Al dejar de beber, es común experimentar un descanso más profundo y reparador, lo que se traduce en mayor energía durante el día y mejor rendimiento en las actividades cotidianas.

Una decisión que favorece la autonomía
Reducir o eliminar el alcohol después de los 65 años no implica renunciar a la vida social ni al disfrute. Por el contrario, suele asociarse con una mayor sensación de control sobre la salud, más estabilidad emocional y mejor capacidad para tomar decisiones. Consultar con un médico antes de hacer cambios importantes siempre es recomendable, especialmente si el consumo ha sido habitual durante muchos años.
Dejar el alcohol en esta etapa de la vida es una medida preventiva que puede marcar una diferencia significativa en la salud física y mental, ayudando a vivir más años con bienestar y autonomía.
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