window._taboola = window._taboola || []; var taboola_id = 'mycodeimpremedia-laopinion'; _taboola.push({article:'auto'}); !function (e, f, u, i) { if (!document.getElementById(i)){ e.async = 1; e.src = u; e.id = i; f.parentNode.insertBefore(e, f); } }(document.createElement('script'), document.getElementsByTagName('script')[0], '//cdn.taboola.com/libtrc/'+ taboola_id +'/loader.js', 'tb_loader_script'); if(window.performance && typeof window.performance.mark == 'function') {window.performance.mark('tbl_ic');}

Muere Willie Colón a los 75 años: la salsa pierde al hombre que le dio su sonido más feroz

El músico neoyorquino, figura central de Fania Records, falleció este sábado en Nueva York tras complicaciones respiratorias

Willie Colón fue un referente de la salsa y tuvo una carrera llena de éxitos.

Willie Colón fue un referente de la salsa y tuvo una carrera llena de éxitos. Crédito: AP

William Anthony Colón Román, el trombonista, cantautor y productor que transformó la salsa en un fenómeno cultural global desde las calles del sur del Bronx, murió este sábado 21 de febrero de 2026 a los 75 años. Llevaba varios días internado en el Lawrence Hospital de Bronxville, Nueva York, por complicaciones respiratorias graves. Su familia confirmó el fallecimiento a través de las redes oficiales del artista.

“Es con profunda tristeza que anunciamos el fallecimiento de nuestro amado esposo, padre y renombrado músico, Willie Colón. Partió en paz esta mañana, rodeado de su amada familia”, se lee en el comunicado difundido en Facebook e Instagram. La familia pidió privacidad y agradeció las oraciones recibidas durante los días previos, cuando la noticia de su hospitalización encendió alarmas en toda América Latina.

Así comunicó la familia sobre el fallecimiento de Willie Colón. Foto: Facebook oficial del artista.

Fania Records y Craft Recordings, los sellos que administran el catálogo histórico de Colón, emitieron un comunicado por separado. Bruce McIntosh, vicepresidente de catálogo latino de Craft Recordings, lo describió como un visionario que forjó un género nuevo de música latina: “Su legado está grabado en el alma misma de la cultura latina”.

El Malo del Bronx: de las calles a Fania Records

Colón nació el 28 de abril de 1950 en el Bronx, hijo de padres puertorriqueños. Creció en el corazón del barrio latino de Nueva York, rodeado de música que su abuela Antonia le cantaba desde la cuna. Se acercó a los instrumentos desde niño: primero la flauta que se robaba de la escuela elemental, después el clarín a los 11 años, la trompeta a los 13 y, finalmente, el trombón, inspirado por Mon Rivera y Barry Rogers. Ese instrumento, con su sonido agresivo y frontal, se convertiría en la extensión de su personalidad artística.

Su madre firmó su primer contrato discográfico porque Colón tenía 16 años. Quien lo puso sobre la mesa fue Johnny Pacheco, el músico y productor dominicano que había cofundado Fania Records y que vio en aquel trombonista del Bronx a un diamante sin pulir. Pacheco le asignó como cantante a un puertorriqueño recién llegado a Nueva York: Héctor Pérez, a quien el mundo conocería como Héctor Lavoe. En 1967 grabaron juntos “El Malo“, un debut que la crítica desestimó por su sonido áspero pero que vendió más de 300,000 copias y fijó el punto de partida de la salsa moderna.

La sociedad Colón-Lavoe produjo nueve álbumes de estudio entre 1967 y 1973 y se convirtió en la banda más impactante de la escena latina neoyorquina. Con discos como “Guisando” (1969), “Cosa Nuestra” (1970), “El Juicio “(1972) y “Lo Mato” (1973), Colón fusionó jazz, rock, funk y soul con son cubano, chachachá, mambo, guaracha, guaguancó y bomba puertorriqueña. El resultado era una música que hablaba directamente a la diáspora boricua que buscaba identidad en la gran ciudad. Sus letras hablaban de carteristas, de santería, de envidia y de alegría; la voz de Lavoe les daba alma y humor.

Canciones como “Calle Luna, Calle Sol”, “El día de mi suerte”, “Todo tiene su final” y “Che ché colé” (un canto ghanés montado sobre ritmo de bomba que se convirtió en clásico continental) pasaron a formar parte del vocabulario sentimental de varias generaciones de latinoamericanos. Colón adoptó además una imagen de gánster en sus portadas, con sombreros, abrigos largos y poses sacadas de las películas de la ley seca, una estética que precedió al hip hop y que le valió el apodo con el que pasó a la historia: El Malo del Bronx.

El capítulo con Rubén Blades y la consagración de “Siembra”

Tras la separación con Lavoe en 1974, Colón inició su carrera como cantante y abrió un segundo capítulo igual de determinante. En 1977 presentó discográficamente a Rubén Blades con el álbum “Metiendo Mano”, y al año siguiente ambos grabaron “Siembra”, el disco de salsa más vendido de la historia. La producción combinó la visión literaria de Blades con la audacia sonora de Colón y produjo temas que trascendieron el baile para instalarse como crónica social del Caribe urbano. De esa colaboración también salieron “Maestra Vida” (1978) y “Canciones del Solar de los Aburridos” (1981), trabajos que expandieron las posibilidades narrativas del género.

La relación entre ambos, sin embargo, quedó marcada por el conflicto. Después de separarse profesionalmente en los años ochenta, una serie de disputas legales y económicas los distanció durante décadas. El punto más reciente de fricción ocurrió en 2024, cuando Blades recibió un Grammy al Mejor Álbum Tropical por Siembra: 45° Aniversario y Colón expresó su decepción por no haber sido reconocido en la producción.

Pese a todo, cuando el 20 de febrero comenzaron a circular reportes sobre la hospitalización de Colón, Blades publicó un mensaje en X que conmovió al mundo salsero: envió sus deseos de pronta recuperación y se unió a las oraciones por su salud. El gesto dejó de lado décadas de rencilla y fue recibido con emoción por los seguidores de ambos artistas.

Más allá del trombón: productor, activista, candidato

La carrera de Colón excedió con mucho la interpretación musical. Como productor, trabajó con Celia Cruz, Ismael Miranda, Héctor Lavoe en su etapa solista y decenas de artistas del catálogo de Fania. Acumuló más de 40 producciones discográficas con ventas superiores a 30 millones de copias en todo el mundo, quince discos de oro y cinco de platino. Recibió once nominaciones al Grammy y en 2015 Billboard lo incluyó entre los 30 artistas latinos más influyentes de todos los tiempos.

Como intérprete solista consolidó algunos de los éxitos más reconocibles de la salsa fuera del circuito especializado: “Idilio” (1981) se convirtió en un estándar romántico del género, y “El gran varón” (1989) llevó al mainstream una historia sobre rechazo familiar y estigma social que sigue resonando entre audiencias de varias generaciones.

También recibió el premio a la trayectoria de la Academia Latina de la Grabación en 2004, fue inducido al International Latin Music Hall of Fame en 2000 y al Latin Songwriters Hall of Fame en 2019.

Su compromiso político y social también definió su vida pública. En 1991 recibió la beca Chubb de la Universidad de Yale. Participó en las ceremonias inaugurales del presidente Clinton en 1993. En 2001 se postuló como candidato a Defensor del Pueblo de la ciudad de Nueva York y obtuvo más de 101,000 votos. Fue vocero de la organización humanitaria CARE, miembro de la junta directiva de ASCAP y, en sus últimos años, ejerció como teniente adjunto del Departamento de Seguridad Pública del condado de Westchester.

Los últimos años: del trombón a la trinchera digital

La última etapa de la carrera de Colón estuvo marcada por una tensión creciente entre su estatura musical y sus posiciones públicas.

En 2017 reveló haber votado por Donald Trump, un giro que desconcertó a buena parte de la comunidad latina que lo identificaba con el activismo progresista de décadas anteriores. En redes sociales se convirtió en un comentarista político combativo: criticó con dureza a gobiernos de izquierda en América Latina, se enfrentó abiertamente con seguidores y llegó a cerrar temporalmente sus cuentas tras oleadas de respuestas hostiles. Para muchos, resultaba difícil conciliar al autor de crónicas sociales como “Siembra” con el polemista que comparaba a Gustavo Petro con Hugo Chávez.

Las disputas legales también lo acompañaron. Su relación con Fania Records, el sello que lanzó su carrera, estuvo teñida de reclamos por la distribución de regalías. Su distanciamiento con Rubén Blades se prolongó durante más de dos décadas sin resolverse por completo. Y pese a once nominaciones al Grammy, nunca obtuvo el premio en competencia, un dato que él mismo mencionó con amargura en más de una ocasión.

El silencio que alarmó al mundo salsero

Por eso, cuando Colón dejó de publicar a partir del 18 de febrero, la señal fue inmediata. Un usuario que comentaba a diario sobre política y actualidad llevaba días sin aparecer. Ese mismo día, según reportes difundidos por medios locales de Nueva York y ampliados por la activista salsera Juana Peña en X, había sido ingresado de emergencia al Lawrence Hospital de Bronxville por problemas respiratorios.

Su última aparición pública relevante había sido en Cali, Colombia, durante la Feria de diciembre de 2023, donde tuvo que abandonar el escenario por un problema de salud antes de recuperarse para cerrar su presentación. Tras ese episodio, Colón mencionó que consultaba con sus médicos sobre la posibilidad de seguir activo en los escenarios.

A Colón le sobreviven su esposa, Julia Colón Craig, con quien estuvo casado por más de 35 años, y sus cuatro hijos.

Un legado que rediseñó la música latina

La dimensión de lo que Colón representó para la música latina es difícil de exagerar. Fue el primer líder de orquesta en poner solo trombones en la línea frontal de su banda, creando un timbre que se convirtió en sello de la salsa. La International Trombone Association reconoció que probablemente hizo más que cualquier otro músico desde Tommy Dorsey por mantener el trombón en el centro de la atención pública. El Smithsonian lo catalogó como “uno de los dioses esenciales de la mitología salsera“.

Su impacto fue especialmente profundo en Colombia, país donde la salsa arraigó con una intensidad que Colón reconoció siempre. En ciudades como Cali, Medellín y Barranquilla, sus canciones formaron parte de la banda sonora cotidiana durante décadas. Colón compuso Pa’ Colombia como homenaje directo a ese vínculo, y llegó a declarar que sin Colombia la salsa habría caído por completo.

Con su muerte se cierra un capítulo fundacional de la música latina. De los grandes arquitectos del movimiento salsero de los años sesenta y setenta, Colón era uno de los últimos que seguía activo y conectado con su público. Su catálogo, sin embargo, sigue siendo el estándar contra el que se mide buena parte de la producción musical latina contemporánea; sus canciones continúan en rotación permanente en emisoras, plataformas digitales y fiestas de toda América Latina y la diáspora en Estados Unidos.

Sigue leyendo:

Eric Dane grabó un último mensaje para sus hijas antes de morir: “Son todo para mí”

Conan O’Brien habla por primera vez sobre el asesinato de Rob y Michele Reiner: “Es horrible”

Shakira anuncia concierto gratuito en el Zócalo de la Ciudad de México

En esta nota

música latina músicos Salsa
Contenido Patrocinado