A esperar: Volkswagen aplaza el regreso de Scout hasta 2028
Informes provenientes de Alemania señalan que Volkswagen habría decidido retrasar el lanzamiento comercial de la marca Scout en Estados Unidos
Scout se retrasa y llegará más tarde de lo previsto. Crédito: Scout. Crédito: Cortesía
El esperado regreso de Scout al mercado estadounidense podría tardar más de lo que muchos seguidores anticipaban. Nuevos reportes provenientes de Alemania indican que Volkswagen habría decidido modificar el calendario de lanzamiento de su nueva división enfocada en SUV y pick-ups electrificadas, empujando su llegada varios meses más allá de lo planeado originalmente.
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La información fue publicada por el medio alemán Der Spiegel, que asegura que la producción en serie de los modelos Scout no comenzará hasta el verano de 2028. Esta fecha representa un cambio relevante frente al cronograma previo, que apuntaba a finales de 2026 o, posteriormente, a algún momento de 2027.
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El retraso supone un ajuste importante para un proyecto que Volkswagen presentó como pieza clave de su expansión en el competitivo mercado norteamericano de vehículos todoterreno eléctricos.
Una marca histórica con nueva misión
Scout no es un nombre desconocido para los aficionados al 4×4 en Estados Unidos. Originalmente perteneció a International Harvester, fabricante que produjo vehículos utilitarios entre 1961 y 1980 antes de desaparecer como marca automotriz.
Volkswagen adquirió los derechos y anunció en 2022 su intención de revivir Scout como una firma independiente centrada en camionetas y SUV eléctricos diseñados específicamente para el mercado estadounidense.

Desde entonces, la compañía mostró avances progresivos, primero mediante adelantos visuales y posteriormente con la presentación oficial de los modelos conceptuales Terra y Traveler en 2024. Sin embargo, la fase industrial parece enfrentar obstáculos más complejos de lo previsto.
Problemas técnicos detrás del retraso
Según el informe alemán, uno de los principales factores que estaría ralentizando el proyecto es el desarrollo del sistema EREV, una tecnología que combina propulsión eléctrica con un motor de gasolina utilizado únicamente como extensor de autonomía.
El software necesario para gestionar este sistema estaría tomando más tiempo del esperado. Parte del desafío proviene de la colaboración tecnológica entre Volkswagen y Rivian, ya que el acuerdo entre ambas compañías cubriría únicamente la arquitectura eléctrica básica.
Esto obligó al fabricante alemán a desarrollar internamente el software específico para las versiones con extensor de autonomía, incrementando la carga de trabajo del equipo de ingeniería.
Además, integrar el pequeño motor de combustión en la parte trasera tanto de la pick-up Terra como del SUV Traveler ha generado complicaciones técnicas adicionales que aún deben resolverse antes del inicio de la producción.

Presión financiera dentro del Grupo Volkswagen
El retraso también estaría vinculado a decisiones estratégicas impulsadas por el CEO del Grupo Volkswagen, Oliver Blume. La dirección actual busca aplicar recortes cercanos al 20% en distintos proyectos para optimizar gastos.
El renacimiento de Scout representa una inversión inicial estimada en $3,000,000,000 dólares, cifra que ha elevado el nivel de escrutinio interno sobre la rentabilidad futura del programa.
Aunque la construcción de la nueva planta en Carolina del Sur continúa avanzando, ejecutivos del grupo consideran que los ingresos reales podrían tardar más tiempo en llegar de lo proyectado inicialmente.

Competencia y contexto político complican el panorama
Otro elemento que genera cautela dentro de Volkswagen es la fuerte competencia en el segmento de pick-ups electrificadas. Marcas consolidadas como Ford y Chevrolet ya cuentan con presencia establecida y redes comerciales sólidas en Estados Unidos, mientras que Scout deberá posicionarse prácticamente desde cero.
A esto se suma un entorno político menos favorable para los vehículos eléctricos. Cambios recientes en políticas federales han reducido incentivos económicos y ralentizado el crecimiento de infraestructura de carga, factores que influyen directamente en la planificación industrial.
Scout había proyectado alcanzar una capacidad máxima de producción de 250,000 unidades anuales en su planta estadounidense. No obstante, ese objetivo también podría revisarse.
Incluso se evalúa la posibilidad de utilizar parcialmente las instalaciones destinadas a Scout para fabricar modelos de Audi en territorio estadounidense, una alternativa que evidencia cómo Volkswagen sigue ajustando su estrategia ante un mercado cambiante.
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