La Ciudad de México apuesta por el cielo: construirá el teleférico urbano más largo del mundo
La Ciudad de México construirá la Línea 5 del Cablebús, el teleférico urbano más largo del mundo. Tendrá 15 km y capacidad para 3.000 pasajeros por hora.
La Línea 5 del Cablebús será el teleférico urbano más largo del mundo y conectará tres alcaldías de Ciudad de México. Crédito: Imagen creada con AI | Impremedia
Moverse en la Ciudad de México puede ser una prueba de paciencia diaria. Embotellamientos eternos, traslados de más de una hora y zonas con conexiones limitadas forman parte de la rutina de millones de personas. Ahora, la capital mexicana quiere cambiar esa historia mirando hacia arriba: construirá la Línea 5 del Cablebús, que será el teleférico urbano más largo del mundo, con 15.2 kilómetros de recorrido y capacidad para transportar hasta 3.000 pasajeros por hora por sentido.
No es una atracción turística. Es transporte público masivo. Y puede redefinir cómo se mueve una de las ciudades más grandes del planeta. Al conectar zonas densamente pobladas de las alcaldías Álvaro Obregón, Magdalena Contreras y Benito Juárez, promete dar un salto de calidad en una ciudad donde millones de personas invierten varias horas al día en traslados.

- Qué es la Línea 5 del Cablebús
- Más que un récord: una respuesta a un serio problema urbano
- Cómo se compara con otros teleféricos del mundo
- Un récord mundial que cambia el mapa urbano
- Por qué el teleférico puede ser la solución al tráfico
- El impacto social detrás del récord
- Cómo se posiciona México frente al mundo
Qué es la Línea 5 del Cablebús
Es que la movilidad en la Ciudad de México está a punto de dar un salto histórico. La capital construirá la Línea 5 del Cablebús, que con 15.2 kilómetros de extensión se convertirá en el teleférico urbano más largo del mundo. No es solo un récord técnico: es una apuesta directa contra el exceso de tráfico crónico, los trayectos interminables y la desigualdad en el acceso al transporte.
El sistema Cablebús ya opera en otras zonas de la capital, pero la nueva Línea 5 marcará un antes y un después por su escala. Tendrá:
- 15.2 kilómetros de recorrido.
- 12 estaciones estratégicamente ubicadas.
- Alrededor de 642 cabinas con capacidad para 10 pasajeros cada una.
- Conexión directa con la estación Mixcoac del Metro (líneas 7 y 12).
La integración con el sistema de Metro es clave. No se trata de un circuito aislado, sino de una pieza que se inserta en la red general de transporte público.
La construcción estará a cargo de la empresa austriaca Doppelmayr Group, uno de los líderes mundiales en sistemas de teleférico. La inversión estimada ronda los 7.900 millones de pesos mexicanos y la inauguración está prevista para 2028.

Una red aérea que sigue creciendo
La Línea 5 no será un caso aislado. Sumada a otras líneas ya en operación, la red de teleférico urbano de la capital se acercará a los 50 kilómetros de extensión total en los próximos años. Esto consolida a la Ciudad de México como uno de los principales laboratorios globales de movilidad aérea urbana aplicada al transporte masivo, no al turismo.
Más que un récord: una respuesta a un serio problema urbano
Cualquiera que haya visitado CDMX sabe que el tráfico no es solo una molestia: impacta en la productividad, la salud y la calidad de vida. Muchas personas invierten varias horas al día en trasladarse desde zonas periféricas hasta centros de trabajo o estudio.
El teleférico tiene una ventaja estructural: no compite por espacio en el suelo. Al desplazarse por el aire, evita congestionamientos y reduce tiempos de traslado sin necesidad de abrir nuevas avenidas o intervenir barrios consolidados.
Además, al funcionar con energía eléctrica, contribuye a reducir emisiones contaminantes en una ciudad con desafíos ambientales históricos.
Pero el impacto más fuerte es social. Para miles de familias, acortar el viaje diario significa recuperar tiempo. Tiempo para descansar, convivir o simplemente llegar antes a casa.

Cómo se compara con otros teleféricos del mundo
Los sistemas de teleférico urbano han ganado protagonismo en América Latina y otras regiones, pero ninguno con la escala que proyecta la Línea 5. En Medellín, el Metrocable fue pionero en integrar barrios de difícil acceso a la red de transporte formal. Sus líneas tienen recorridos mucho más cortos, de apenas algunos kilómetros, aunque con capacidades similares por hora.
En el Estado de México opera el sistema Mexicable, que también conecta zonas periféricas y ha reducido tiempos de traslado, pero con menor extensión que la nueva línea capitalina.
En ciudades europeas, como Londres, existen teleféricos urbanos, aunque su función es más turística que estructural dentro del sistema de transporte público.
La diferencia central es la escala. Con 15.2 kilómetros continuos y plena integración al Metro, la Línea 5 no solo será la más larga, sino una de las más ambiciosas en términos de cobertura e impacto urbano.
Un récord mundial que cambia el mapa urbano
Toda gran obra pública genera expectativas y cuestionamientos. El desafío, en tiempos en que México atraviesa graves problemas con el narcotráfico y el crimen organizado, será cumplir plazos, mantener estándares de seguridad y asegurar una operación eficiente a largo plazo.

Si el proyecto avanza como está previsto, en 2028 la Ciudad de México no solo tendrá el teleférico urbano más largo del mundo sino, también, una nueva forma de entender la movilidad. ¡Convertirá al cielo en una vía más de transporte cotidiano!
Por qué el teleférico puede ser la solución al tráfico
El teleférico ofrece ventajas concretas:
- Evita el tráfico. Al desplazarse por el aire, no compite con autos, autobuses ni camiones.
- Reduce tiempos de traslado. Trayectos que hoy pueden tomar más de una hora podrían reducirse de forma significativa.
- Es eléctrico y menos contaminante. Contribuye a disminuir emisiones en una ciudad con serios desafíos ambientales.
- Integra zonas históricamente aisladas. Mejora el acceso a empleo, educación y servicios.
En términos urbanos, significa conectar colinas y barrios complejos sin necesidad de abrir nuevas avenidas o demoler tejido urbano.
El impacto social detrás del récord
Más allá de las cifras, el verdadero valor del proyecto está en su impacto humano. Para miles de familias que viven en zonas altas o con acceso limitado a transporte eficiente, el Cablebús puede significar algo simple pero poderoso: llegar antes a casa.
Reducir 30 o 40 minutos diarios de traslado no es un detalle. Es tiempo para estudiar, descansar o compartir en familia. En experiencias previas del sistema, vecinos que antes dependían de microbuses saturados o rutas largas encontraron una alternativa más rápida y segura. La Línea 5 amplifica ese beneficio a una escala inédita.
Cómo se posiciona México frente al mundo
Con esta obra, México no solo amplía su red, sino que consolida a la capital como uno de los mayores referentes globales en movilidad aérea urbana.
Mientras en muchas ciudades el teleférico es un atractivo turístico (como sucede en Londres o en sistemas panorámicos europeos), en la Ciudad de México es transporte público cotidiano, accesible y pensado para resolver problemas estructurales.
Cuando entre en operación en 2028, la capital mexicana no solo tendrá el teleférico urbano más largo del mundo, sino una red que, sumando otras líneas, rondará los 50 kilómetros de extensión total. El desafío ahora será cumplir los plazos y sostener el financiamiento en un contexto económico complejo. Las grandes obras públicas siempre enfrentan cuestionamientos, pero también dejan huella.
Si el proyecto se concreta según lo previsto, la Línea 5 del Cablebús podría convertirse en uno de los símbolos urbanos de la próxima década en la Ciudad de México: una infraestructura visible desde el cielo, pero pensada para transformar la vida a ras de suelo.
Porque en una ciudad donde moverse es, muchas veces, una batalla diaria, cualquier minuto ganado se siente como una pequeña victoria.
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