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¿Cuáles son los 4 tipos de hernias más comunes y sus síntomas?

Aunque la mayoría no revisten urgencia, ignorarlas puede derivar en complicaciones. Conocer sus señales de advertencia es el primer paso para actuar a tiempo

¿Cuáles son los 4 tipos de hernias más comunes y sus síntomas?

Hombre al que se le presenta una hernia después de un entrenamiento físico. Crédito: harimoto studio | Shutterstock

Millones de personas en todo el mundo conviven a diario con una molestia abdominal que atribuyen al estrés, a una mala postura o a un esfuerzo pasajero. Sin embargo, detrás de ese bulto discreto o ese dolor persistente en la ingle, el ombligo o el abdomen puede esconderse una hernia.

La hernia es una afección en la que un órgano o tejido interno se cuela a través de una abertura o punto débil de la pared muscular que debería contenerlo.

Aunque la mayoría no revisten urgencia inmediata, ignorarlas puede derivar en complicaciones serias. Conocer sus tipos y sus señales de advertencia es el primer paso para actuar a tiempo.

Hernias más comunes

Entre las hernias que más afectan a los humanos se encuentran:

Hernia inguinal

La hernia inguinal representa aproximadamente el 75% de todos los casos de hernia y afecta con mayor frecuencia a los hombres, dado que el canal inguinal —el conducto por el que descienden los testículos durante el desarrollo fetal— constituye una zona anatómicamente vulnerable. En este tipo de hernia, parte del intestino o del tejido adiposo abdominal protruye hacia la ingle o, en casos avanzados, desciende hasta el escroto.

Sus síntomas más característicos son un bulto visible o palpable en la zona inguinal que suele desaparecer al tumbarse, una sensación de pesadez o presión en la parte baja del abdomen y dolor o ardor que se intensifica al agacharse, toser o realizar esfuerzos físicos. En algunos pacientes, especialmente al inicio, la hernia puede ser completamente asintomática y descubrirse de forma fortuita durante una revisión médica rutinaria.

Hernia umbilical

El ombligo es, por naturaleza, un punto de cierre imperfecto. La hernia umbilical se produce cuando tejido abdominal empuja a través de la pared muscular en esa zona, formando un abultamiento alrededor o dentro del propio ombligo. Es especialmente prevalente en bebés —donde suele resolverse de manera espontánea antes de los cuatro o cinco años—, pero también afecta a adultos, en particular a mujeres que han tenido embarazos múltiples, a personas con sobrepeso y a quienes padecen enfermedades que generan acumulación de líquido en el abdomen.

En adultos, la hernia umbilical rara vez desaparece sola. Sus síntomas incluyen un abultamiento blando alrededor del ombligo que se hace más evidente al estar de pie, toser o pujar, acompañado de sensación de presión o de un dolor sordo que puede agravarse con la actividad física.

Hernia hiatal

A diferencia de las anteriores, la hernia hiatal no produce un bulto visible desde el exterior, lo que la convierte en una de las más difíciles de identificar sin pruebas médicas. Ocurre cuando parte del estómago se desliza hacia el tórax a través del hiato esofágico —la abertura del diafragma por la que pasa el esófago—. Es más frecuente en personas mayores de 50 años y se asocia a factores como el sobrepeso, el tabaquismo y la tos crónica.

Su presentación clínica se confunde a menudo con otras dolencias digestivas: ardor de estómago o acidez persistente, regurgitación ácida, dificultad para tragar, sensación de saciedad precoz, dolor en el pecho e incluso palpitaciones. Muchos pacientes la descubren al acudir al médico por un reflujo gastroesofágico que no responde bien al tratamiento convencional.

Hernia incisional

Quienes han sido sometidos a cirugías abdominales previas enfrentan un riesgo particular: la hernia incisional, que se desarrolla en la zona de la cicatriz quirúrgica cuando la pared abdominal no cicatriza correctamente o cuando el tejido se debilita con el tiempo. Factores como la obesidad, las infecciones postoperatorias o el esfuerzo físico prematuro tras la intervención aumentan la probabilidad de su aparición.

Los síntomas incluyen un bulto o protuberancia cerca de la cicatriz que se hace más notorio al ponerse de pie o hacer esfuerzos, dolor localizado de intensidad variable y, en ocasiones, náuseas si el intestino queda atrapado en la abertura.

Señales que no deben ignorarse

Aunque muchas hernias admiten un seguimiento médico y no requieren intervención quirúrgica inmediata, existen síntomas de alarma que obligan a consultar con urgencia: un bulto que se vuelve duro, doloroso al tacto y que no puede reintroducirse manualmente; náuseas y vómitos intensos; fiebre; o un dolor abdominal repentino y severo. Estas señales pueden indicar una hernia estrangulada, es decir, una situación en la que el tejido atrapado pierde su irrigación sanguínea, lo que constituye una emergencia médica.

Los especialistas coinciden en que el diagnóstico precoz, combinado con hábitos saludables —control del peso, evitar el estreñimiento y no someter el abdomen a esfuerzos innecesarios— sigue siendo la mejor estrategia para reducir tanto la aparición como las complicaciones de estas afecciones.

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