AGM-88 HARM: El misil que persigue señales de radar y que Estados Unidos está usando en Irán
Los misiles AGM-88 HARM están pensados para destruir las defensas antiaéreas en lo profundo del territorio enemigo
Los misiles AGM-88 HARM son el arma principal de los F-16CJ Wild Weasel desplegados en el Medio Oriente Crédito: AP
Si pensabas que los misiles modernos simplemente apuntan a un objetivo y disparan, los que usan los aviones Wild Weasel del ejército estadounidense te van a dejar con la boca abierta. Porque estos no apuntan a un tanque, a un edificio ni a una pista de aterrizaje. Apuntan directamente a las ondas de radar que emiten los sistemas antiaéreos enemigos. Y los persiguen hasta destruirlos. Así de simple. Así de brutal.
Con el despliegue reciente de hasta 24 F-16CJ Wild Weasel hacia el Medio Oriente en el contexto de las tensiones con Irán, estos misiles están en boca de todos los analistas militares del mundo. Acá te explicamos por qué son tan temidos.
El AGM-88 HARM: El misil que convierte el radar enemigo en su propio GPS
El arma principal de los Wild Weasel se llama AGM-88 HARM, que en inglés significa High-Speed Anti-Radiation Missile, o en español Misil Antiirradiación de Alta Velocidad. Ya con el nombre te puedes hacer una idea de lo que hace, detecta las radiaciones electromagnéticas que emiten los radares de defensa antiaérea y las usa como guía para volar directo hacia la fuente y destruirla.
La lógica es tan elegante como mortal. Cuando un sistema de defensa antiaérea, como los que tiene Irán desplegados en su territorio, enciende su radar para rastrear aviones enemigos, está emitiendo una señal electromagnética que delata su posición exacta. El HARM detecta esa señal, la bloquea como objetivo y la sigue hasta el final. El radar enemigo, al intentar proteger su territorio, se convierte literalmente en la causa de su propia destrucción.
Lo más ingenioso del sistema es el dilema que le genera al defensor: si apaga el radar para no ser detectado, los aviones de ataque pasan libremente sin ser interceptados. Si lo deja encendido, el misil HARM lo destruye. No hay buena opción. Es un juego psicológico de alto voltaje diseñado desde su origen para paralizar al enemigo antes de que dispare un solo misil.
Velocidad, alcance y potencia: Los números que asustan
Las especificaciones técnicas del AGM-88 HARM no son para tomarse a la ligera. Este misil mide más de 4 metros de longitud, pesa aproximadamente 360 kilogramos y puede alcanzar objetivos a más de 48 kilómetros de distancia. Pero el dato que realmente hace temblar a cualquier operador de radar enemigo es su velocidad: el HARM viaja a más de Mach 2, superando el doble de la velocidad del sonido.
Para ponerlo en perspectiva: cuando el sistema antiaéreo detecta que ya fue localizado y trata de apagar el radar o mover el equipo, el misil ya lleva varios segundos en el aire y cubre kilómetros en cuestión de segundos. El margen de reacción es prácticamente nulo.
Las versiones más recientes del HARM llevan esto aún más lejos. El AGM-88G, la última variante del misil, incorpora mejoras en su motor que le permiten alcanzar velocidades cercanas a Mach 3 (tres veces la velocidad del sonido) y duplicar el alcance respecto a versiones anteriores. Eso significa que el avión Wild Weasel ni siquiera necesita acercarse demasiado al sistema antiaéreo para destruirlo. Dispara desde lejos, rápido y con precisión.
Del Vietnam a Irán: Cómo evolucionó el arma más temida del espacio aéreo
El concepto de los misiles antiirradiación no es nuevo. Sus raíces están en la Guerra de Vietnam, cuando los misiles antiaéreos soviéticos SA-2 empezaron a derribar aviones estadounidenses con una eficiencia que nadie esperaba. La respuesta fue el desarrollo de armas capaces de rastrear las propias emisiones de esos radares y destruirlos antes de que pudieran usarse.
Lo que ha cambiado en 60 años de evolución es la sofisticación. El HARM moderno no solo detecta señales de radar activas, sino que en sus versiones más avanzadas puede recordar la última posición conocida del radar aunque este se apague repentinamente, y seguir volando hacia esa coordenada. Es decir, que apagar el radar a último momento ya no garantiza la supervivencia del sistema.
Además, el F-16CJ Wild Weasel que los transporta lleva integrado el HARM Targeting System (HTS), un pod tecnológico montado en el avión que detecta, clasifica y prioriza automáticamente múltiples amenazas de radar en tiempo real. El piloto recibe en su pantalla un mapa actualizado de todas las emisiones enemigas, puede seleccionar el objetivo más peligroso y disparar en cuestión de segundos, todo mientras maniobra para evitar ser derribado.
El despliegue de estos sistemas hacia el Medio Oriente es una señal clara: antes de cualquier operación aérea a gran escala contra Irán, el primer paso sería silenciar sus defensas antiaéreas usando exactamente estos misiles. La Comadreja Salvaje y su arma más letal siguen siendo, más de medio siglo después de su creación, una combinación que ningún sistema de defensa en el mundo puede ignorar.
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