¿Tu hijo duerme poco y mal? Estrategias para que concilie un buen sueño
El 44% de los niños estadounidenses no cumple con las horas recomendadas, siendo los más pequeños los que menos duermen
Niña con evidentes síntomas de haber dormido mal. Crédito: Iana Aibazova | Shutterstock
La Fundación Nacional del Sueño propone que los recién nacidos necesitan entre 14 y 17 horas de sueño, mientras que las necesidades disminuyen a 9-11 horas para los niños en edad escolar. Sin embargo, el 44% de los niños estadounidenses no cumple con las horas recomendadas, siendo los más pequeños los que menos duermen.
Un alto porcentaje de cuidadores (95%) coincide en que el sueño de los niños es vital para el funcionamiento familiar. Además, el 80% indica que su propio sueño se ve afectado cuando el niño duerme mal, lo que demuestra el vínculo entre el descanso infantil y el bienestar familiar, según una encuesta publicada por la Fundación.
A pesar de que el 74% de los cuidadores piensa en el sueño de sus hijos diariamente, muchos subestiman las horas necesarias. El estudio revela además que casi la mitad de los padres no conversan regularmente sobre la importancia del sueño con sus hijos.
Estrategias para fomentar un buen sueño
Las expertas en sueño recomiendan establecer una rutina consistente y relajante para acostar a los niños, así como discutir la importancia del sueño como parte de hábitos saludables diarios. La actividad física debe realizarse por la mañana, evitando el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir. Los cuidadores son modelos a seguir en la formación de hábitos de sueño en los niños.
Otro punto importante es programar siestas. La encuesta reveló que las siestas pueden ser clave para el sueño total de los niños, especialmente en los más pequeños. Aproximadamente dos tercios de los niños duermen siestas regularmente, incluyendo el 93 % de los menores de 1 año y el 92 % de los de 1 a 2 años. Sin embargo, la siesta disminuye con la edad, llegando al 47 % de los preescolares (de 3 a 5 años) y al 28 % de los escolares (de 6 a 13 años), recoge del sondeo CNN.
Expertos señalan que es un error común entre los padres hacer saltar las siestas con la esperanza de mejorar el sueño nocturno. Algo que, en el caso de los niños, no funciona.
Efectos de la falta de sueño en los niños
La falta de sueño crónica en los niños puede tener impactos significativos en su desarrollo físico, cognitivo y emocional a largo plazo. Estudios muestran que afecta el crecimiento hormonal y aumenta riesgos de enfermedades crónicas.
Salud física. La privación prolongada de sueño altera la secreción de la hormona del crecimiento durante el sueño profundo, lo que puede retrasar el desarrollo físico. Además, debilita el sistema inmunológico, predisponiendo a infecciones recurrentes, diabetes y obesidad por desequilibrios hormonales como menor leptina y mayor grelina.
Desarrollo cognitivo. A largo plazo, genera pérdida de memoria, menor concentración y problemas en el aprendizaje, lo que impacta el rendimiento escolar persistente. También se asocia con un mayor riesgo de deterioro cognitivo, similar a patrones vistos en enfermedades como el Alzheimer en edades tempranas.
Salud mental y emocional. Incrementa la probabilidad de depresión, ansiedad, agresividad y trastornos mentales en la adultez, con elevados niveles de cortisol y conductas impulsivas. Niños con sueño insuficiente muestran peor manejo emocional y mayor riesgo de autolesiones o aislamiento social.
Indicadores de que el niño no duerme lo suficiente
Existen varias señales comunes que indican que un niño no está durmiendo lo suficiente, como irritabilidad y dificultad para concentrarse. Estas se basan en observaciones de comportamiento y salud diaria.
Señales conductuales
- Dificultad para despertarse por la mañana, incluso con alarmas.
- Mal humor, irritabilidad o arrebatos emocionales frecuentes.
- Hiperactividad, impulsividad o problemas de atención, que a veces se confunden con TDAH.
Señales físicas
- Quedarse dormido durante el día, como en el coche o en clase.
- Bostezos excesivos, frotarse los ojos o parecer distraído.
- Enfermedades frecuentes, como resfriados, o aumento de antojos de comida chatarra.
Señales durante el sueño
- Ronquidos fuertes, pausas en la respiración o sueño agitado.
- Despertares nocturnos frecuentes o sudoración excesiva.
Si persisten varias de estas señales, consulta a un médico para descartar trastornos como apnea del sueño.
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