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Estados Unidos copió el temido dron iraní y le añadió Starlink para crear el letal LUCAS

LUCAS se destaca por su alto poder destructivo y su bajo costo en comparación con sistemas militares tradicionales

La versión estadounidense de los drones Shahed-136 cuenta con una antena Starlink que le permite una mayor capacidad de acción al ser desplegado

La versión estadounidense de los drones Shahed-136 cuenta con una antena Starlink que le permite una mayor capacidad de acción al ser desplegado Crédito: Shutterstock

El mundo de la tecnología militar acaba de dar un giro irónico. Resulta que Estados Unidos decidió copiar el diseño del famoso dron iraní Shahed-136 para crear su propia versión. Este movimiento demuestra cómo la guerra moderna cambia a un ritmo frenético y se adapta a las nuevas realidades del combate.

Las autoridades estadounidenses bautizaron a este nuevo aparato como LUCAS, siglas en inglés de Sistema de Ataque de Combate No Tripulado de Bajo Costo. Se trata de un dron kamikaze que ya está demostrando su poder destructivo. De hecho estos drones ya están siendo utilizados en los recientes ataques de Estados Unidos contra objetivos iraníes.

El Comando Central de Estados Unidos confirmó este hito militar recientemente. Los nuevos dispositivos voladores se desplegaron junto a bombarderos estratégicos y misiles de crucero. Esto marca una nueva era donde la tecnología barata y desechable supera a los costosos sistemas multimillonarios tradicionales.

De Ucrania al Medio Oriente con un diseño prestado

Para entender este cambio de estrategia tenemos que mirar hacia Europa del Este. El éxito arrollador de los drones iraníes en la guerra de Ucrania convenció al Pentágono de que necesitaban algo similar. Rusia ha venido utilizando estos aparatos de forma masiva para saturar las defensas aéreas enemigas con resultados devastadores.

Los ingenieros de la empresa estadounidense SpektreWorks tomaron ejemplares del Shahed capturados en el campo de batalla. Analizaron cada pieza y decidieron aplicar ingeniería inversa para fabricar un modelo propio. El resultado es una copia visualmente casi idéntica pero con mejoras tecnológicas significativas que lo adaptan a los estándares occidentales.

El dron original destaca por su bajo costo de fabricación y su letalidad comprobada. Un Shahed ronda los $35,000 dólares en gastos de producción. Esto representa una fracción minúscula frente a los más de $20 millones de dólares que cuesta un MQ-9 Reaper estadounidense

Esta abismal brecha económica está impulsando un cambio de paradigma a nivel militar, en donde ahora se le está dando un mayor peso a este tipo de armas de bajo costo que pueden ser producidas en grandes cantidades. La idea central es fabricar enjambres de aeronaves no tripuladas muy baratas que puedan abrumar cualquier escudo antiaéreo. Si el enemigo gasta misiles costosos en derribar drones baratos la victoria económica está asegurada.

Qué hace tan letal a la versión estadounidense LUCAS

A nivel físico el nuevo dron norteamericano es ligeramente más compacto que su hermano mayor iraní. Mide unos tres metros de largo y tiene una envergadura de 2.4 metros. Mantiene el característico diseño de ala delta impulsado por un motor de pistón en la parte trasera.

Aunque el alcance exacto y la capacidad de carga explosiva del modelo estadounidense siguen siendo un secreto militar bien guardado. Sabemos que cada unidad del LUCAS tiene un costo aproximado de 35 mil dólares. Este precio es algo superior al modelo original pero incluye actualizaciones tecnológicas que justifican cada centavo invertido.

El analista militar canadiense Shahryar Pasandideh señala una diferencia fundamental entre ambos modelos. El diseño del dron estadounidense es mucho más modular. Esta característica técnica permite a los ingenieros intercambiar fácilmente los componentes internos para adaptar la aeronave a diferentes misiones o necesidades específicas en tiempo récord.

Esta modularidad significa que el ejército puede instalar diferentes tipos de cargas explosivas según el objetivo a destruir. También facilita la integración de nuevos sistemas de comunicación y control a medida que la tecnología avanza. Es básicamente un dispositivo preparado para evolucionar sin tener que rediseñar su estructura principal.

La antena Starlink que cambia las reglas del juego

Pero la verdadera magia tecnológica de este nuevo sistema de ataque radica en su conectividad. Una ventaja significativa de la versión estadounidense es que cuenta con su propia antena Starlink integrada. Esta mejora radical proporciona internet satelital de alta velocidad y baja latencia en pleno vuelo hacia el objetivo.

Esta conexión permanente ofrece una versatilidad sin precedentes al momento de ser desplegado en el frente de combate. Los operadores pueden mantener una comunicación ininterrumpida con el dron sin importar en qué parte del mundo se encuentre. El sistema Starlink elimina las limitaciones de las señales de radio tradicionales.

El enlace por satélite también permite a los comandantes militares controlar múltiples drones simultáneamente con una precisión milimétrica. Pueden coordinar ataques en enjambre donde docenas de aparatos se comunican entre sí para evadir radares. Esta capacidad operativa deja muy atrás a los modelos básicos que solo siguen rutas satelitales preprogramadas.

Además el ancho de banda de Starlink podría permitir la transmisión de video en tiempo real u otros datos de telemetría valiosos. Esto convierte al dron kamikaze en una herramienta de reconocimiento táctico antes de impactar contra su objetivo final.  

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