Pete Hegseth desmanteló las oficinas que habrían investigado el ataque de EE.UU. a la escuela de niñas en Irán
El jefe del Pentágono recortó las oficinas que no contribuían a su objetivo de "letalidad", incluyendo el grupo que ayuda a limitar el riesgo para los civiles
Fotografías de algunas de las niñas de la escuela primaria Shajarah Tayyebeh que fallecieron en el atentado con misil de EE.UU, en Minab, al sur de Irán. Crédito: Mohamed Messara | EFE
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, redujo drásticamente varias oficinas de supervisión dentro del Pentágono que habrían estado encargadas de investigar el ataque a una escuela primaria en Irán, un bombardeo que dejó decenas de víctimas y que podría convertirse en uno de los episodios más mortales para civiles, en operaciones militares estadounidenses en décadas.
Hegseth, en una movida que ha encendido las alarmas en el Capitolio y entre organismos de derechos humanos, ha dejado prácticamente inoperantes las oficinas del Pentágono encargadas de supervisar y mitigar las bajas civiles, reportó el portal Político.
Bajo la bandera de maximizar la “letalidad” y eliminar lo que Hegseth denomina “reglas de combate políticamente correctas”, el Departamento de Defensa redujo en un 90% el personal del Centro de Excelencia para la Protección Civil.
Lo que antes era un equipo robusto de 200 especialistas, hoy es un esqueleto administrativo. En el Comando Central (CENTCOM), que supervisa las operaciones en Medio Oriente, el equipo de gestión de bajas civiles pasó de diez personas a solo una, según confirmaron fuentes internas bajo condición de anonimato.
Aunque el Congreso autorizó la existencia de estas oficinas, lo que impide cerrarlas formalmente, fuentes aseguran que han quedado prácticamente inoperantes tras la reestructuración impulsada por Hegseth, quien ha insistido en priorizar la “letalidad” de las fuerzas armadas.
Ataque a escuela pone el foco en la campaña militar
El desmantelamiento de estas unidades coincide con la investigación sobre un bombardeo ocurrido en las primeras horas del actual conflicto con Irán, cuando un misil impactó contra una escuela primaria cercana a una base del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
La urgencia de estas oficinas se hizo evidente tras el ataque del pasado 28 de febrero contra la escuela primaria Shajareh Tayyebeh. Informes preliminares sugieren que el Pentágono utilizó coordenadas obsoletas de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA).

Aunque el edificio funcionó como parte de un complejo militar hasta 2017, imágenes satelitales muestran que desde hace años estaba separado por un muro, pintado con murales infantiles de colores vibrantes y claramente identificado en mapas civiles.
Medios estatales iraníes reportaron que el ataque dejó al menos 170 niños y 14 maestros muertos. El incidente se ha convertido en uno de los episodios más controvertidos de la ofensiva militar que Estados Unidos e Israel han lanzado contra objetivos iraníes.
Imágenes satelitales y videos analizados por expertos apuntan a que el proyectil utilizado podría haber sido un misil de crucero Tomahawk, un arma que solo poseen Estados Unidos, el Reino Unido y Australia. Ninguno de los otros países participa en la operación militar.
Hasta ahora, el Pentágono ha confirmado que el incidente está bajo investigación, aunque no ha detallado qué oficina está a cargo del proceso.
Críticas dentro y fuera del gobierno
El ataque ha provocado cuestionamientos tanto de organizaciones de derechos humanos como de legisladores en Washington. Más de 45 senadores demócratas enviaron una carta a Hegseth exigiendo explicaciones sobre el incidente y sobre los recortes a las unidades encargadas de prevenir bajas civiles.
“Bajo esta administración, los recortes presupuestarios han privado a los mandos militares de recursos cruciales para prevenir y responder a las bajas civiles”, escribieron los legisladores.
Expertos en derecho internacional también han advertido que las escuelas y otras instalaciones civiles están protegidas por las normas que regulan los conflictos armados, incluso si se encuentran cerca de objetivos militares.
Mientras tanto, el presidente Donald Trump ha mantenido una postura ambigua sobre la responsabilidad del ataque. Inicialmente sugirió que Irán podría ser culpable del incidente, aunque posteriormente señaló que aceptará los resultados de la investigación militar.
En medio de la controversia, Hegseth ha defendido su estrategia y recientemente calificó como “estúpidas” algunas reglas tradicionales de enfrentamiento, afirmando que su prioridad es dar mayor libertad a los combatientes para derrotar a los enemigos de Estados Unidos.
Sin embargo, críticos advierten que esa postura podría debilitar los controles destinados a evitar tragedias civiles en el campo de batalla.
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