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Millones de personas con raíces italianas pierden su derecho a la ciudadanía

Italia busca frenar los “abusos” de quienes obtenían la ciudadanía a través de la ley de 2025

Italia pone freno a millones de personas que buscan la ciudadanía por linaje

Crédito: Aijaz Rahi | AP

Durante años, bastaba con tener un bisabuelo —e incluso un tatarabuelo— nacido en Italia para acceder a la ciudadanía. Pero eso cambió. El Tribunal Constitucional anunció que fallará a favor del gobierno y de su controvertida ley de 2025, restringiendo a millones de personas el uso del linaje como vía para convertirse en italianos.

La ley, promulgada a finales de marzo mediante decreto de emergencia y que inicialmente fue impugnada por cuatro magistrados, será respaldada.

“El Tribunal Constitucional ha declarado parcialmente infundadas y parcialmente inadmisibles las cuestiones de legitimidad constitucional planteadas por el tribunal de Turín”, informó el organismo en un comunicado.

La decisión representa un golpe para quienes confiaban en que se defenderían más de 160 años de tradición de ciudadanía por descendencia. Sin embargo, el tribunal no lo hizo.

El decreto, publicado en el boletín oficial de leyes de Italia, subraya que uno de sus principales objetivos es frenar los “abusos” de quienes obtenían la ciudadanía como una ventaja práctica, incluso para facilitar viajes.

“Ser ciudadano italiano es un asunto serio”, afirmó el ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani. “Lamentablemente, se han presentado solicitudes que van más allá del verdadero interés por nuestro país”.

Con la nueva normativa, los solicitantes deberán tener al menos un padre o abuelo italiano para acceder a la ciudadanía por derecho de sangre. Además, deberán demostrar dominio del idioma mediante un examen estatal o una certificación equivalente, especialmente si residen fuera del país.

También deberán comprobar al menos tres años de residencia en Italia.

Antes, cualquier persona con un antepasado italiano vivo después del 17 de marzo de 1861 podía iniciar el trámite, que duraba un par de años y requería principalmente la legalización y traducción de documentos.

Según el Ministerio de Relaciones Exteriores, entre 2014 y 2024 el número de ciudadanos italianos en el extranjero creció 40%, pasando de 4.6 a 6.4 millones, principalmente en Argentina y Brasil.

Muchos de ellos no tienen vínculo directo con el país, no pagan impuestos ni votan. Para Tajani, la reforma es necesaria: la ciudadanía, sostiene, no debe ser automática para quienes carecen de lazos culturales o lingüísticos con Italia.

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