Trump “no tiene miedo” de que guerra contra Irán se convierta en “otro Vietnam” en caso de incursión terrestre
La referencia evoca el recuerdo de la guerra de Vietnam, cuando el despliegue de tropas estadounidenses derivó en un conflicto largo y sin una victoria clara
Donald Trump habla durante una reunión con el primer ministro irlandés Micheál Martin en el Despacho Oval de la Casa Blanca, donde respondió a numerosas preguntas sobre la guerra con Irán. Crédito: Alex Brandon | AP
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que no teme un escenario similar al de la guerra de Vietnam en caso de ordenar una incursión terrestre en Irán, en medio de una escalada militar que ya suma más de dos semanas de enfrentamientos en Oriente Medio.
“No, no le tengo miedo a nada”, respondió el mandatario desde el Despacho Oval ante cuestionamientos de la prensa sobre el riesgo de que el conflicto se convierta en un nuevo atolladero militar para Washington. Sus declaraciones se producen mientras crecen las tensiones con Teherán y aumenta la posibilidad de una operación con tropas sobre el terreno.
Las advertencias desde Irán no se han hecho esperar. El viceministro de Relaciones Exteriores, Saeed Khatibzadeh, alertó recientemente que una intervención terrestre podría derivar en un escenario comparable al de Vietnam, considerado en la historia estadounidense como un conflicto prolongado y de alto costo humano y político.
La referencia evoca el recuerdo de la guerra de Vietnam, en la década de 1960, cuando el despliegue de tropas estadounidenses derivó en un conflicto largo y sin una victoria clara. Analistas consideran que ese precedente pesa hoy en el debate sobre una eventual expansión del conflicto con Irán.
Crece la posibilidad de una intervención prolongada
Aunque Trump ha insistido en que la ofensiva podría concluir en cuestión de semanas, fuentes cercanas a la administración citadas por medios estadounidenses señalan que el conflicto podría extenderse incluso hasta septiembre, lo que contrasta con el optimismo expresado públicamente por el presidente.
En paralelo, el despliegue militar estadounidense en la región continúa en aumento. El envío de unos 2,000 infantes de marina, junto con buques de la Armada como el USS Tripoli y el USS New Orleans, forma parte de un grupo anfibio con cerca de 5,000 efectivos que podría posicionarse en las cercanías de Irán en las próximas semanas.
Este tipo de unidades está diseñado para operaciones de desembarco en zonas costeras, lo que ha alimentado las especulaciones sobre una posible incursión terrestre si la situación escala aún más.
Fracturas internas y rechazo popular
La retórica de guerra ya está cobrando facturas políticas dentro de la administración. Joe Kent, alto funcionario antiterrorista, presentó su renuncia este martes, afirmando en una carta pública que “no existe una amenaza inminente” para la nación que justifique tal escalada. Trump, fiel a su estilo, minimizó la salida de Kent calificándolo de “débil en materia de seguridad”.
Sin embargo, el descontento parece extenderse más allá de las oficinas gubernamentales. Según la última encuesta de Quinnipiac, el 74 por ciento de los votantes estadounidenses se opone tajantemente al envío de tropas terrestres a Irán, mientras que una mayoría del 53 por ciento rechaza la guerra en su totalidad. En el Capitolio, senadores como el demócrata Richard Blumenthal exigen transparencia sobre el costo real en vidas y recursos que este “nuevo Vietnam” podría representar para el país.
En el ámbito internacional, la tensión también ha impactado los mercados energéticos. El estrecho de Ormuz, una de las rutas clave para el transporte global de petróleo, se ha convertido en un punto crítico tras reportes de bloqueos y amenazas a la navegación, lo que ha incrementado la incertidumbre económica.
Mientras tanto, la Casa Blanca sostiene que las acciones militares buscan debilitar la capacidad estratégica de Irán. Sin embargo, la falta de claridad sobre una estrategia de salida y el riesgo de una escalada mayor mantienen en alerta tanto a aliados como a analistas, ante la posibilidad de que el conflicto derive en una guerra más amplia y prolongada.
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