Demanda histórica contra Instagram y YouTube sigue sin veredicto tras cinco días de deliberaciones
El resultado de este juicio es crucial, ya que servirá de barómetro para otras 1,500 demandas similares que aguardan en las cortes estadounidenses
El miércoles 4 de marzo de 2026, en Santa Fe, Nuevo México, se reprodujo ante el jurado una grabación de la declaración del fundador y director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg. (magen ilustrativa) Crédito: Jim Weber/Santa Fe New Mexican/Pool | AP
El futuro de la industria tecnológica y la seguridad de millones de menores en el entorno digital penden de un hilo en el Tribunal Superior de Los Ángeles. El jurado encargado de deliberar en la histórica demanda civil contra Meta y Google concluyó este jueves su quinta jornada de discusiones sin alcanzar un veredicto, manteniendo en vilo a las gigantes de Silicon Valley.
El caso, que marca la primera vez que directivos de la talla de Mark Zuckerberg y Adam Mosseri deben testificar ante un jurado por daños civiles, se centra en la denuncia de “Kaley” (identificada como K.G.M.), una joven de 20 años que alega que el diseño deliberadamente adictivo de Instagram y YouTube arruinó su salud mental. Según la querella, la exposición constante a estas plataformas le provocó depresión profunda, trastornos de la imagen corporal y pensamientos suicidas.
Un diseño bajo la lupa judicial
A diferencia de otros litigios, el debate aquí no gira únicamente sobre si las redes sociales son nocivas, sino sobre si fueron diseñadas intencionalmente para generar dependencia. La demandante testificó haber pasado hasta 16 horas diarias conectada, atrapada por funciones como la reproducción automática de videos en YouTube y la presión por los “likes” en Instagram, plataforma a la que ingresó a los 9 años pese a que la edad mínima es de 13.
La defensa de las tecnológicas ha intentado desvincular el uso de las aplicaciones de los padecimientos de la joven. Durante el proceso, peritos de Meta y especialistas como la psicoterapeuta Sonia Krishna sugirieron que los problemas de K.G.M. podrían derivar de factores genéticos y de su entorno familiar, independientemente de su actividad digital.
Sin embargo, el equipo legal de la demandante sostiene que se trata de un “diseño defectuoso”, equiparando la responsabilidad de las redes sociales con la de cualquier fabricante de productos físicos que resultan peligrosos para el consumidor.
Precedente para miles de víctimas
El resultado de este juicio es crucial, ya que servirá de barómetro para otras 1,500 demandas similares que aguardan en las cortes estadounidenses. Mientras TikTok y Snapchat optaron por acuerdos extrajudiciales para evitar el banquillo, Meta y Google han decidido dar la batalla legal, lo que podría derivar en una apelación inmediata sin importar quién resulte favorecido por el jurado.
Paralelamente a este drama judicial, la industria vive una contradicción comercial. Mientras enfrentan acusaciones de daño a la juventud, plataformas como Facebook han intensificado su agresividad para captar talento. Recientemente se anunció el programa “Creator Fast Track”, una bolsa de 3,000 millones de dólares destinada a “fichar” a creadores exitosos de otras redes, ofreciendo pagos garantizados de hasta 3,000 dólares mensuales para quienes migren sus audiencias a los Reels de la compañía.
Con la selección de un nuevo jurado programada para el 13 de abril en otro caso similar en el condado de Los Ángeles, la presión sobre las tecnológicas no hace más que aumentar. Se espera que el jurado retome las deliberaciones este viernes, en lo que el abogado demandante, Mark Lainer, califica como una oportunidad única para obligar a las empresas a priorizar la seguridad sobre el algoritmo.
Sigue leyendo: