Trump admite a sus más allegados que las deportaciones “fueron demasiado lejos”
El presidente ajusta su estrategia migratoria y pide enfocarse en criminales, tras críticas y presión política
Trump reconoce que medidas sobre inmigración fueron muy lejos. Crédito: Andrew Harnik | AP
El presidente Donald Trump habría admitido en privado que algunas de las políticas de deportación masiva impulsadas por su administración “fueron demasiado lejos”, según un reporte de The Wall Street Journal.
De acuerdo con el informe, el mandatario expresó su preocupación ante su círculo cercano —incluida la primera dama, Melania Trump— sobre el impacto político y social de estas medidas, especialmente en un contexto donde la inmigración comienza a perder peso como tema central entre los votantes.
Cambio de estrategia: foco en “los malos”
Como parte de este giro, Trump habría instruido a su equipo a enfocar los esfuerzos en la detención de inmigrantes con antecedentes criminales, dejando atrás operativos más amplios que generaban escenas de alto impacto en ciudades estadounidenses.
La decisión responde también a preocupaciones internas dentro de la Casa Blanca. La jefa de gabinete, Susie Wiles, habría sido una de las principales impulsoras del cambio, al considerar que la política migratoria se había convertido en un tema “complejo” y potencialmente perjudicial de cara a las elecciones de medio mandato.
“No puedo entender cómo se puede cometer ese error“, habría dicho Wiles, en referencia a casos polémicos como la detención de madres inmigrantes que acudían a citas rutinarias con autoridades.
Presión política y resultados por debajo de lo esperado
El ajuste también llega en un momento en que los resultados no han cumplido con las expectativas iniciales. La meta de un millón de deportaciones para 2025, es decir, 3.000 arrestos diarios, impulsada por el asesor Stephen Miller, parece lejana.
Actualmente, las detenciones rondan las 1.200 diarias, una cifra inferior a los niveles proyectados por la administración.
Además, datos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han generado críticas, al mostrar que más del 70% de los detenidos a mediados de 2025 no tenían antecedentes penales.
Impacto económico y social
Trump ya había reconocido en meses anteriores que la política migratoria estaba afectando sectores clave como la agricultura y la hotelería, que dependen en gran medida de la mano de obra migrante.
El cambio de enfoque también se produce tras la salida de Kristi Noem, quien había sido el rostro de la estrategia más agresiva.
Hacia un tono más moderado
En este nuevo escenario, figuras como Markwayne Mullin, nominado para encabezar el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), han adoptado un discurso más moderado, prometiendo respetar procesos legales como la necesidad de órdenes judiciales para ciertos operativos.
Aunque no se trata de un cambio radical, el reconocimiento interno de errores marca un giro relevante en una de las políticas más emblemáticas de la administración Trump, con implicaciones tanto políticas como sociales de cara a los próximos meses. Sin embargo, esto no quiere decir que las deportaciones en la administración Trump vayan a detenerse.
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