Bosque del Ajusco, la “zona de nadie” donde cada vez desaparecen más personas en México

Las familias de personas desaparecidas coinciden en que el Ajusco es un territorio sin vigilancia efectiva, en el que el crimen organizado opera con impunidad

Búsqueda en el Ajusco

La Comisión de Búsqueda de Personas de la Ciudad de México ha realizado recorridos en el Ajusco. Crédito: X/ @Fam_Unidas_AC | Cortesía

En el primer trimestre de 2026, al menos 17 personas han desaparecido en el bosque del Ajusco, una zona boscosa del sur de la Ciudad de México que familias de víctimas describen como un territorio sin control.

La cifra representa un incremento respecto a las 13 desapariciones registradas en el mismo periodo del año anterior, según datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO).

La Comisión de Búsqueda de Personas de la Ciudad de México ha realizado recorridos en el Ajusco, así como en otras zonas como el Cerro del Chiquihuite, Cerro del Guerrero y Presa Tarango, y ha caminado cerca de 200,000 metros cuadrados de terreno en lo que va del año.

Sin embargo, para las familias, las labores oficiales resultan insuficientes frente a la magnitud del territorio: 163,315 hectáreas de bosque que abarcan el sur de la capital, la frontera con el Estado de México y el norte de Morelos.

Vanessa Gámez, madre de Ana Amelí García, desaparecida en julio de 2025, describe la situación con crudeza: “El Ajusco es una zona de nadie”. Durante los ocho meses que lleva buscando a su hija, una joven estudiante, asegura haber enfrentado omisiones graves por parte de las autoridades.

La noche de la desaparición, elementos de seguridad impidieron a la familia ingresar al bosque para buscar, y al reportar el caso a Locatel, le informaron que la dependencia no intervenía en acciones de búsqueda.

“Lo que se genera es confusión y pérdida de tiempo. Una de las omisiones gravísimas que se tuvieron en nuestro proceso, lamentablemente, es que no se sigue un protocolo Alba, no se sigue un protocolo con perspectiva de género”, reclama Vanessa Gámez en entrevista con el sitio Animal Político.

La falta de coordinación entre dependencias es una constante que denuncian las familias. Fernando Vargas, padre de Olin Hernando Vargas Ojeda, secuestrado en noviembre de 2024 en el Valle del Tezontle, relata que tras encontrar la camioneta de su hijo chocada, las autoridades no les brindaron apoyo. Su denuncia no fue recibida hasta diciembre, y evidencias como un jirón de la playera de su hijo fueron extraviadas.

“Desde el primer momento nos encontramos con la policía, pero no nos prestaron ayuda. Hasta que hablamos al 911 llegó una unidad de la secretaría de seguridad pública”, señala Fernando Vargas.

Las familias coinciden en que el Ajusco se ha convertido en un territorio sin vigilancia efectiva, en el que el crimen organizado opera con impunidad. De acuerdo con testimonios recogidos por elsitio +Nmas, las autoridades locales culpan a grupos delictivos vinculados al narcomenudeo y a las presuntas casas de seguridad ocultas entre el bosque.

Vanessa Gámez profundiza en esta problemática: “Es un problema al que nos hemos enfrentado varias familias, porque nos hemos dado cuenta de que el Ajusco es tierra de nadie. Ellos mismos se autodenominan comuneros, locales, familias ancestrales con usos y costumbres, en donde aparentemente la justicia, la ley y las autoridades no tienen permiso de ingresar. Esto lo convierte justamente en un foco rojo, en un lugar de nadie”.

La tendencia de desapariciones en la capital ha mostrado un comportamiento preocupante. En el primer trimestre de 2026 suman 242 casos de personas desaparecidas con registro ante la Comisión Nacional de Búsqueda, una tendencia que, de continuar, significaría un repunte del 57% respecto al mismo periodo de 2025, cuando se registraron 154 reportes.

En la Ciudad de México, 4,053 personas han desaparecido desde enero de 2020 hasta el 12 de marzo de 2026, de acuerdo con el Registro Nacional.

En noviembre de 2025, familias de personas desaparecidas realizaron la sexta jornada de búsqueda en el Ajusco, pero las labores tuvieron que ser suspendidas debido a condiciones de inseguridad en la zona del Crucero de la Plancha, en las inmediaciones del Cerro del Xitle. Como parte del seguimiento a esos trabajos, la búsqueda fue reactivada y se mantiene en curso.

Las condiciones del terreno complican aún más las operaciones. La falta de infraestructura, la ausencia de cámaras de seguridad y la nula cobertura de telefonía celular dificultan tanto las búsquedas como la prevención.

“No tenemos cámaras de seguridad, no hay C5, la señal del teléfono se pierde aquí… Si andas por acá en el Ajusco, realmente no te puedes comunicar”, señalan los familiares. El mensaje de las familias es claro: mientras el gobierno no actúe con firmeza, más personas seguirán desapareciendo en uno de los pulmones naturales más emblemáticos de la capital mexicana.

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