Nuevas guías sugieren un enfoque más intenso y personalizado en el manejo del colesterol LDL

La nueva herramienta permite personalizar estrategias de tratamiento al estimar el riesgo cardiovascular a 10 años

Nuevas guías sugieren un enfoque más intenso y personalizado en el manejo del colesterol LDL

Tenedor con verduras verdes y fruta rompiendo a través de una arteria bloqueada con colesterol como símbolo de nutrición médica para comer sano. Crédito: Lightspring | Shutterstock

Las actualizaciones en las guías del American College of Cardiology y la American Heart Association establecen nuevos valores objetivo para el colesterol LDL, orientados a una prevención más personalizada. Esto incluye la recomendación de iniciar tratamientos más temprano, dependiendo del riesgo individual.

“La actualización de las guías ACC/AHA 2026 consolida una tendencia que ya venía creciendo en los últimos años: ser más exigentes con los niveles de colesterol LDL. Esto no responde a una decisión arbitraria ni, como a veces se plantea, a una presión de la industria farmacéutica, sino a evidencia científica sólida que muestra que cuanto más bajo es el LDL, menor es el riesgo de eventos como infarto o ACV“, asevera el médico cardiólogo Juan Pablo Costabel, consultado por Infobae.

Se introducen objetivos de colesterol LDL más estrictos: menos de 100 mg/dL para riesgo intermedio, menos de 70 mg/dL para alto riesgo y menos de 55 mg/dL en casos de eventos previos.

La nueva herramienta permite personalizar las estrategias de tratamiento al estimar el riesgo cardiovascular a 10 años, lo cual mejora la precisión en la intervención médica.

La prevención como fundamento

El control del colesterol no se limita a la medicación. Establecer hábitos saludables es esencial para la prevención, e investigaciones sugieren que hasta el 80% de las enfermedades cardiovasculares son susceptibles de ser prevenidas.

A pesar de los avances en la prevención y tratamientos, la enfermedad cardiovascular sigue siendo la principal causa de mortalidad, lo cual resalta la necesidad de un cumplimiento más rígido de las recomendaciones de salud y cambios en el estilo de vida.

Dieta y ejercicio en el control del colesterol

La dieta y el ejercicio son dos pilares fundamentales para bajar el colesterol LDL (“malo”) y proteger el corazón, y suelen recomendarse incluso antes de empezar medicación si el aumento es moderado.

Cómo afecta la dieta al LDL

  • Reducir grasas saturadas (carnes grasas, embutidos, quesos grasos, frituras) disminuye directamente el colesterol LDL.
  • Aumentar grasas “buenas”: monoinsaturadas (aceite de oliva virgen) y poliinsaturadas (pescado azul, nueces, semillas), ayuda a bajar LDL y, en muchos casos, a subir HDL (“buen” colesterol).
  • Consumir fibra soluble (frutas, legumbres, avena, verduras) favorece la eliminación de colesterol por la bilis y reduce LDL.

Cómo influye el ejercicio

  • El ejercicio aeróbico regular (caminar rápido, correr, nadar, bicicleta) disminuye LDL y triglicéridos y tiende a aumentar HDL.
  • Mantenerse activo ayuda a controlar el peso, lo que por sí solo mejora el perfil lipídico y reduce el riesgo cardiovascular.
  • Las guías suelen recomendar al menos 30 minutos de actividad moderada la mayoría de los días a la semana o 20 minutos más intensos unos 3 días, adaptados a cada persona.

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