5 ajustes iniciales que debes configurar en tu MacBook para optimizarla
Hay varios ajustes esenciales que debes configurar en tu nueva MacBook para que la experiencia de uso sea lo más óptima posible
Configurar adecuadamente tu nueva MacBook Air te facilitará la vida en las tareas del día a día Crédito: Shutterstock
Tienes una MacBook nueva en tus manos, la enciendes por primera vez y sientes esa mezcla de emoción y parálisis: ¿por dónde empiezo? No te preocupes, que a todos nos ha pasado. Antes de instalar apps o personalizar fondos de pantalla, hay una serie de ajustes esenciales que marcan la diferencia entre usar tu Mac de forma mediocre y explotarla al máximo en tu día a día. Aquí te cuento los 5 que no puedes saltarte.
Los primeros ajustes que nadie te dice pero que cambian todo
1. Configura el modo de apariencia y los atajos de Spotlight
Lo primero que deberías hacer es ir a Configuración del Sistema → General y elegir entre el modo claro, oscuro o automático. Esto no es solo estética: el modo automático ajusta la pantalla según la hora del día, lo que reduce la fatiga visual durante sesiones largas de trabajo. Si usas tu Mac por las noches, el modo oscuro puede ser un salvavidas para tus ojos.
Aprovecha para configurar también el atajo de teclado de Spotlight (la búsqueda rápida del sistema). Por defecto es ⌘ + Espacio, pero si lo tienes bloqueado por otra app, puedes reasignarlo en Configuración del Sistema → Teclado → Atajos de teclado. Spotlight es literalmente la forma más rápida de abrir apps, buscar archivos y hacer cálculos sin tocar el ratón, y muchos usuarios nuevos ni siquiera saben que existe.
2. Desactiva las apps que se abren al iniciar el sistema
Este es uno de esos ajustes que la gente descubre tarde y se arrepiente de no haber activado antes. Ve a Configuración del Sistema → General → Elementos de inicio de sesión y desactiva todo lo que no necesitas que arranque automáticamente al encender tu Mac. Cada app que se abre sola al inicio consume RAM y procesador desde el primer segundo, lo que hace que el equipo tarde más en estar listo para trabajar.
Si tu MacBook tiene 8 GB de RAM (que es el mínimo recomendado en macOS Sequoia), este ajuste es especialmente crítico. Mantén solo lo estrictamente necesario en el arranque y nota la diferencia en velocidad desde el primer día.
3. Activa FileVault y revisa los permisos de privacidad
FileVault es el cifrado de disco de Apple y viene desactivado por defecto. Encuéntralo en Configuración del Sistema → Privacidad y seguridad → FileVault y actívalo sin pensarlo dos veces. Si alguna vez pierdes tu MacBook o te la roban, FileVault hace que tus datos sean prácticamente inaccesibles para quien la encuentre. Es el escudo de privacidad más potente que tienes y está ahí, gratis, esperando a que lo uses.
Mientras estás en ese menú, revisa también qué apps tienen acceso a tu cámara, micrófono, ubicación y contactos. Es sorprendente la cantidad de permisos que algunas aplicaciones solicitan sin que el usuario lo note. Dedica cinco minutos a este apartado y evítate sustos en el futuro.
4. Configura los Modos de Concentración para trabajar sin distracciones
macOS Sequoia incluye los Modos de Concentración, una herramienta brutal para la productividad que muchísima gente ignora. Ve a Configuración del Sistema → Concentración y crea un modo de trabajo personalizado que silencie notificaciones específicas durante tus horas productivas. Puedes incluso programarlo para que se active automáticamente a ciertas horas del día.
La filosofía detrás de esto es simple: minimizar distracciones y maximizar el enfoque. También puedes combinar esta función con los Escritorios virtuales (Mission Control): desliza tres dedos hacia arriba en el trackpad, añade un nuevo escritorio con el botón + y separa tus tareas por espacios de trabajo. Un escritorio para el correo, otro para el diseño, otro para las redes sociales. Un cambio pequeño que transforma la forma de trabajar.
5. Optimiza el Dock y personaliza el Finder desde cero
El Dock es lo que más vas a usar cada día, así que dedícale tiempo desde el principio. Ve a Configuración del Sistema → Escritorio y Dock y ajusta el tamaño, activa la ampliación al pasar el cursor y, lo más importante, activa la opción de ocultar y mostrar automáticamente el Dock. Esto te da espacio extra en pantalla sin renunciar a tener tus apps a mano.
El Finder también merece una visita rápida. Entra en Finder → Preferencias (o Configuración) y activa la barra de pestañas, la barra de rutas y la barra de estado. Desde Finder → Vista → Mostrar barra lateral, agrega tus carpetas más usadas para acceder a ellas con un solo clic. Parece un detalle menor, pero cuando estás gestionando decenas de archivos al día, tener el Finder bien configurado ahorra minutos que se convierten en horas al cabo de la semana.
Estos cinco ajustes no te tomarán más de 20 minutos en total, pero van a cambiar completamente tu experiencia con la MacBook desde el primer día. No importa si tienes una MacBook Air M5, una MacBook Pro o cualquier modelo compatible con macOS Sequoia: estos cambios aplican para todos y son el punto de partida para convertirte en un usuario avanzado de macOS sin necesidad de ser un experto técnico.
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