El Pentágono advierte que desminar el Estrecho de Ormuz podría tardar hasta seis meses
Especialistas en defensa coinciden en que las minas navales representan una de las amenazas más complejas para la navegación
Las minas marinas son una herramienta estratégica y muy eficaz para bloquear rutas marítimas clave, sin necesidad de confrontación directa, afirman expertos. Crédito: Mark Duncan/ Archivo | AP
El fantasma de una crisis energética prolongada y un impacto económico de proporciones globales acecha a la Casa Blanca. El Pentágono informó al Congreso que las labores de limpieza total de minas en el Estrecho de Ormuz, sembradas por las fuerzas iraníes, podrían extenderse hasta por seis meses, incluso si se alcanzara un acuerdo de paz en el corto plazo.
Esta evaluación, presentada en una sesión informativa clasificada ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes y revelada por The Washington Post, sugiere que el estrangulamiento del comercio marítimo podría durar hasta finales de año.
Con las elecciones de mitad de mandato en noviembre a la vuelta de la esquina, el retraso en la normalización del tráfico de crudo pone al presidente Donald Trump en una posición política sumamente delicada ante el alza de los combustibles.
Según funcionarios de Defensa, Irán habría colocado más de una veintena de minas utilizando tecnología de punta, incluyendo sistemas de posicionamiento GPS y pequeñas embarcaciones de difícil detección. “Se va a la batalla con las fuerzas que se tienen, no con las que uno desearía”, advirtió Sebastian Bruns, experto naval, subrayando la falta de preparación de la Armada estadounidense para este tipo de guerra asimétrica.
El arma invisible que desafía al poderío militar
A pesar de que Estados Unidos ha desplegado tres portaaviones y cuenta con una inteligencia artificial capaz de procesar mil objetivos diarios, las minas navales, dispositivos que pueden costar apenas unas decenas de miles de dólares, han logrado poner en jaque a la flota más poderosa del mundo. Teherán no necesitó una gran batalla naval; le bastó con designar “zonas de peligro” en el estrecho para bloquear el 20% del petróleo mundial.
Expertos como Stéphane Audrand señalan que el abandono histórico de las capacidades de desminado por parte de las potencias occidentales le ha dado la ventaja a Irán. Mientras Washington destinó durante décadas menos del 1% de su presupuesto a la guerra de minas, estos artefactos han causado el 80% de los daños a buques de guerra estadounidenses desde 1950. Irán, consciente de esto tras su derrota en 1988, perfeccionó un arsenal de 5,000 minas que hoy actúan como un muro invisible.
Alemania y aliados europeos al rescate de la vía marítima
Ante la evidente falta de recursos propios de EE.UU. para enfrentar esta amenaza, la ayuda podría llegar desde el otro lado del Atlántico. Se informó que el canciller alemán, Friedrich Merz, está preparado para ofrecer capacidades de desminado y vigilancia marítima. Merz presentaría esta propuesta formalmente en una cumbre en París con los líderes de Francia, Gran Bretaña e Italia.
Aunque los países europeos poseen cazaminas más eficaces que los estadounidenses, el inventario es reducido. Cada armada cuenta con apenas seis a diez unidades, capaces de neutralizar solo unos pocos explosivos por día.
Por ahora, la incertidumbre reina en las aguas del Golfo. Mientras Trump asegura en sus redes sociales que Irán ya está retirando los explosivos con ayuda estadounidense, el Pentágono mantiene la guardia alta, sabiendo que, sin la cooperación total de Teherán, el estrecho seguirá siendo una trampa mortal para el comercio mundial.
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