Marco Rubio plantea a António Guterres una ONU “más ágil” y alineada con la visión de Trump
Marco Rubio propuso reformar la ONU para hacerla “más ágil y responsable”, en línea con la idea de Donald Trump sobre el papel del organismo internacional
Washington considera que la ONU debe reducir costos administrativos. Crédito: Stefano Rellandini | AP
El secretario de Estado, Marco Rubio, propuso al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, avanzar hacia una reforma del organismo internacional para convertirlo en una institución “más ágil”, “responsable” y enfocada en las prioridades impulsadas por el presidente Donald Trump.
La propuesta fue discutida durante una llamada telefónica entre ambos líderes y posteriormente confirmada por el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott. Según el comunicado oficial, Rubio y Guterres conversaron sobre “cómo impulsar la visión del presidente Trump de unas Naciones Unidas que vuelvan a lo esencial, más ágiles y responsables”.
La iniciativa forma parte de la estrategia de la administración Trump para reestructurar el funcionamiento de la ONU y reducir lo que Washington considera duplicidades burocráticas y gastos innecesarios.
El acercamiento entre Rubio y Guterres ocurre pocos días después de que Estados Unidos anunciara un nuevo fondo de $1,800 millones de dólares para programas humanitarios coordinados por la ONU. Según la agencia Associated Press, la administración Trump condicionó parte de ese respaldo financiero a la implementación de reformas internas destinadas a mejorar la eficiencia y la transparencia del sistema internacional.
El propio Mike Waltz, embajador de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas, señaló durante la presentación del paquete de ayuda que el financiamiento busca impulsar “reformas de eficiencia, responsabilidad y resultados duraderos” dentro del organismo multilateral. Medios destacaron que Washington considera que la ONU debe reducir costos administrativos y concentrarse en programas considerados prioritarios para los intereses estadounidenses.
La presión estadounidense sobre Naciones Unidas se produce además en medio de una delicada crisis financiera del organismo. La Oficina de Naciones Unidas en Ginebra advirtió en octubre pasado que la institución enfrenta una “carrera hacia la bancarrota” debido a retrasos en contribuciones de varios Estados miembros y al aumento de gastos operativos.
Dentro de las reformas impulsadas por Guterres figura el programa “UN80”, orientado a reducir costos, consolidar departamentos y recortar miles de puestos administrativos.
Durante la conversación telefónica, Rubio también abordó con Guterres la situación en el estrecho de Ormuz y los esfuerzos estadounidenses para frenar las actividades de Irán en esa zona estratégica para el comercio energético mundial. El Departamento de Estado indicó que Washington y Baréin promovieron una resolución en el Consejo de Seguridad para defender la libertad de navegación en el Golfo Pérsico.
Sin embargo, China y Rusia bloquearon previamente una iniciativa similar al considerar que responsabilizaba exclusivamente a Irán por las tensiones regionales, según información de distintas agencias y reportes diplomáticos recientes.
Analistas consideran que el endurecimiento de la postura estadounidense frente a la ONU refleja la intención de Trump de redefinir la relación de Washington con los organismos multilaterales durante su segundo mandato, privilegiando estructuras más reducidas, alineadas con intereses nacionales y sujetas a mayor control presupuestario.
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