Fricciones de Trump con republicanos ponen en riesgo su agenda migratoria, advierten senadores
A los desacuerdos económicos se suma el malestar por la "gira de venganza" de Trump, quien ha utilizado la fuerza MAGA para respaldar a rivales de republicanos
Mientras el descontento se extiende a la Cámara de Representantes, la agenda presidencial enfrenta un serio peligro debido a la falta de diplomacia del ejecutivo. Crédito: Televisión del Senado | AP
Lo que debía convertirse en una rápida victoria legislativa para el presidente Donald Trump terminó revelando profundas fracturas dentro del Partido Republicano. Senadores conservadores, incluidos algunos aliados tradicionales de la Casa Blanca, comenzaron a expresar públicamente su frustración ante las exigencias políticas y presupuestarias del mandatario, advirtiendo que sus constantes confrontaciones podrían descarrilar la agenda republicana rumbo a las elecciones de medio mandato.
El conflicto gira en torno a un paquete de conciliación presupuestaria de aproximadamente $70,000 millones de dólares destinado a reforzar las operaciones migratorias federales hasta 2029, incluyendo fondos para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza. La iniciativa era considerada una prioridad central de Trump y de los republicanos del Senado.
Sin embargo, la propuesta se estancó después de que la administración intentara añadir recursos para dos proyectos altamente polémicos: un fondo de $1,776 millones de dólares para compensar a personas que aseguran haber sido perseguidas políticamente durante la administración Biden y cerca de $1,000 millones adicionales para reforzar la seguridad del nuevo salón de baile que Trump impulsa en la Casa Blanca.
La controversia provocó una reacción inusualmente dura entre legisladores republicanos, quienes consideran que la Casa Blanca está convirtiendo un proyecto políticamente viable en una batalla difícil de defender ante los votantes.
Senadores republicanos muestran abierta molestia
La tensión alcanzó su punto más alto durante una reunión privada en el Capitolio con el fiscal general interino Todd Blanche. De acuerdo con fuentes republicanas, cerca de la mitad de los senadores presentes criticaron duramente la propuesta del fondo de compensación legal y cuestionaron la falta de límites y supervisión sobre el dinero.
Entre los republicanos más críticos destacan Thom Tillis, Bill Cassidy, John Cornyn y Rand Paul, quienes, según asesores legislativos, podrían dificultar la aprobación de futuros proyectos impulsados por Trump.
El senador Ted Cruz reconoció públicamente que la relación entre la Casa Blanca y varios miembros republicanos se ha deteriorado considerablemente.
“Tenemos una mayoría de 53 a 47. Si pierdes cuatro senadores, no puedes aprobar nada”, afirmó Cruz en su podcast.
La molestia también se ha visto alimentada por la intervención directa de Trump en elecciones primarias republicanas. El mandatario respaldó a rivales políticos de Cassidy y Cornyn, movimientos que muchos senadores interpretaron como ataques personales contra integrantes veteranos de la bancada conservadora.
Incluso figuras cercanas al presidente, como Lindsey Graham, expresaron diferencias recientes con la Casa Blanca, particularmente sobre las negociaciones con Irán y otros temas de política exterior.
El Senado desafía a Trump en un momento clave
La resistencia republicana derivó en un hecho poco habitual en el actual Congreso: el Senado decidió frenar temporalmente una de las prioridades más importantes de Trump.
Los líderes republicanos optaron por posponer la votación del paquete presupuestario antes del receso por el Día de los Caídos, evitando así una serie de votaciones políticamente incómodas sobre el fondo de compensación y el financiamiento para el salón de baile presidencial.
La decisión dejó a Trump sin la posibilidad de cumplir su meta de firmar la legislación antes del 1 de junio.
El líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, reconoció indirectamente el nivel de tensión dentro de la conferencia republicana al señalar que la administración ahora entiende “la intensidad de los sentimientos” sobre estas propuestas.
Mientras tanto, el exlíder republicano Mitch McConnell calificó de “moralmente reprobable” la idea de utilizar dinero federal para compensar a personas vinculadas con los disturbios del 6 de enero.
La rebelión conservadora también se extendió a la Cámara de Representantes. Algunos republicanos respaldaron iniciativas para limitar acciones militares de Trump en Irán y bloquear el uso de fondos públicos para el polémico programa de compensaciones legales.
Aunque Trump mantiene una fuerte influencia sobre las bases republicanas y continúa imponiéndose en elecciones primarias, legisladores y estrategas del partido advierten que sus enfrentamientos constantes con aliados en el Congreso podrían terminar debilitando la capacidad republicana para avanzar su agenda y conservar el control político en noviembre.
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