Empleo nuevo no elimina el embargo salarial ni soluciona deudas

Cambiar de trabajo puede suspender un embargo salarial, pero no soluciona la deuda subyacente

Embargo de salario por cambio de trabajo

Hay personas que están en el trabajo que quieren, pero lo cambian para evitar un embargo. Grave error. Crédito: Shutterstock

Encontrar un nuevo empleo suele sentirse como una oportunidad para empezar de nuevo. Muchas personas cambian de trabajo para ganar más dinero, obtener mejores beneficios o simplemente mejorar su situación económica. Incluso las hay que lo ven como una estrategia para salir de sus deudas o, mejor dicho, de sus responsabilidades financieras, porque cuando existe un embargo salarial por deudas, surge una duda muy común: si dejo mi empleo actual, ¿el embargo desaparece? La respuesta corta es no, pero te explicamos el porqué.

¿Qué pasa con el embargo cuando dejas tu empleo?

Si actualmente te están descontando dinero de tu cheque de pago debido a un embargo salarial y decides cambiar de trabajo, el descuento normalmente se detiene cuando termina tu relación laboral con ese empleador. La razón es sencilla: tu antiguo empleador ya no emite tus cheques, por lo que tampoco puede seguir reteniendo parte de tu salario.

Sin embargo, esto no significa que la deuda haya desaparecido ni que el acreedor haya perdido el derecho a cobrarla.

Por ejemplo, imagina que una persona tiene una deuda de tarjeta de crédito que terminó en una demanda judicial. Si esa persona deja su empleo para aceptar una mejor oferta laboral, el embargo puede detenerse temporalmente; pero la sentencia judicial que permitió el embargo sigue vigente. Eso quiere decir que el acreedor puede buscar al nuevo empleador y solicitar una nueva orden para continuar con los descuentos.

Los acreedores pueden localizar tu nuevo empleo

Muchas personas creen que cambiar de trabajo les dará una solución permanente frente a los cobradores. En la práctica, eso rara vez ocurre; se trata solo de un respiro temporal.

Los acreedores suelen utilizar diferentes herramientas para localizar a los deudores. Entre ellas se encuentran actualizaciones de informes crediticios, servicios de localización y registros judiciales. Una vez que identifican el nuevo lugar de trabajo, pueden iniciar nuevamente el proceso de embargo.

El tiempo que esto tarda puede variar. En algunos casos pueden pasar semanas o incluso meses antes de que el acreedor descubra dónde trabaja la persona; en otros, la información se obtiene rápidamente y el embargo vuelve a aplicarse en poco tiempo.

No todas las deudas se manejan igual

También es importante entender que algunos tipos de deuda tienen reglas especiales de cobro y embargo. Las obligaciones relacionadas con manutención infantil, préstamos estudiantiles federales o impuestos pendientes suelen contar con mecanismos de cobro más amplios que las deudas de consumo tradicionales, como tarjetas de crédito o préstamos personales.

En el caso de la manutención infantil, por ejemplo, los sistemas estatales de reporte permiten que los embargos se trasladen con relativa rapidez al nuevo empleador. Esto reduce significativamente la posibilidad de una interrupción prolongada en los descuentos.

¿Cuánto dinero pueden descontarte?

En términos generales, para las deudas de consumo, los acreedores no pueden embargar más del 25% de los ingresos disponibles de una persona o la cantidad por la que sus ingresos semanales superen 30 veces el salario mínimo federal, aplicándose la cantidad que resulte menor.

Además, algunos estados ofrecen protecciones adicionales, por lo que las reglas pueden variar dependiendo del lugar donde viva el trabajador.

Cómo poner fin a un embargo

Aunque cambiar de empleo puede generar una pausa temporal, no es una solución permanente. La única forma de eliminar realmente el problema es abordar la deuda que originó el embargo.

Una de las opciones disponibles es la bancarrota. Cuando una persona presenta una solicitud de bancarrota, generalmente entra en vigor una suspensión automática que detiene la mayoría de los esfuerzos de cobro, incluidos los embargos salariales. Dependiendo del caso, parte o la totalidad de la deuda podría ser eliminada.

Otra alternativa es negociar la deuda, lo que implica llegar a un acuerdo con el acreedor para liquidar la obligación por una cantidad menor al saldo total adeudado. Aunque esta opción puede afectar el historial crediticio, también puede ayudar a detener el embargo y reducir la presión financiera.

Todos tienen derecho a cambiar de trabajo las veces que deseen por las razones que sean; pero si una de esas razones es pensar que eso solucionará el embargo por una deuda, estás equivocado. Afronta tu responsabilidad, busca asesoramiento y no cambies de trabajo para evitar un embargo; hazlo para mejorar tu situación financiera y profesional.

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