Tigres, jaguares y elefantes huyen de la violencia del narco en Sinaloa
Un santuario de Culiacán trasladó a más de 700 animales, incluidos tigres, jaguares y elefantes, por amenazas, ataques y violencia en Sinaloa
Personal prepara a una leona para su traslado en el santuario de animales Ostok, en las afueras de Culiacán, México. Crédito: Felix Marquez | AP
La violencia que golpea a Sinaloa ya no solo desplaza familias, comercios y rutinas enteras, sino que también obliga a trasladar a cientos de animales silvestres y exóticos que vivían en un santuario ubicado a las afueras de Culiacán.
El Santuario Ostok comenzó a evacuar a más de 700 ejemplares, entre ellos tigres, jaguares, leones, monos y elefantes, hacia Mazatlán, en medio de amenazas, ataques armados, robos y dificultades para conseguir suministros básicos para mantenerlos con vida.
La historia fue documentada por Associated Press, que acompañó parte del operativo de traslado en mayo de 2025. El proceso está desarrollando sus últimos capítulos y el caso volvió a circular ahora por republicaciones internacionales, exponiendo una consecuencia menos visible de la violencia criminal en el noroeste de México: incluso los refugios de fauna quedaron atrapados en el avance de la inseguridad.
Un santuario atrapado por la violencia en Culiacán
Ostok funcionaba como un refugio para animales rescatados de distintos contextos: circos, abandono, decomisos y casos vinculados con la tenencia ilegal de especies exóticas. Según AP, durante años también llegaron al lugar animales que habían sido mascotas de integrantes del crimen organizado.
El santuario se encuentra en las afueras de Culiacán, una de las zonas golpeadas por la disputa interna del Cártel de Sinaloa. La violencia se intensificó después del conflicto entre facciones vinculadas a Ismael “El Mayo” Zambada y “Los Chapitos”, hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
En ese contexto, los responsables del refugio denunciaron amenazas constantes, ataques armados, extorsiones, robos de vehículos y cortes en la cadena de suministros. El problema no era solo la seguridad de los trabajadores: sin alimentos, medicamentos ni veterinarios dispuestos a entrar a la zona, los animales también quedaban en riesgo.
Más de 700 animales trasladados a Mazatlán
El traslado comenzó con una operación compleja: veterinarios, cuidadores y personal especializado cargaron jaulas metálicas en camiones para mover a especies de gran tamaño y alto riesgo.
Entre los animales evacuados había tigres, jaguares, leones, monos, aves exóticas, antílopes y elefantes. No todos podían ser trasladados de la misma manera: algunos requerían sedación, otros debían viajar en estructuras reforzadas y varios necesitaban vigilancia veterinaria durante el recorrido.
El destino fue Mazatlán, donde los responsables de Ostok buscaron una zona más segura para continuar con el cuidado de los ejemplares. La mudanza fue descrita por medios mexicanos como uno de los mayores traslados de animales registrados en el país a causa de la violencia.
Por qué el santuario decidió cerrar en Culiacán
La decisión no fue tomada solo por precaución. De acuerdo con reportes de AP y El País, la violencia ya había afectado directamente el funcionamiento del santuario. Los trabajadores enfrentaban riesgos para llegar al lugar, los veterinarios evitaban acudir por miedo y las rutas para llevar alimento o atención médica se volvieron cada vez más inseguras.
La situación se agravó cuando algunos animales comenzaron a sufrir las consecuencias de la falta de atención o del estrés provocado por el entorno violento.
El fundador del santuario, Ernesto Zazueta, presidente de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México, explicó que ya no había condiciones para operar con seguridad en Culiacán. También denunció que la inseguridad había rebasado la capacidad del refugio para proteger tanto a su personal como a los animales.
Animales rescatados de circos, abandono y decomisos
El caso de Ostok también pone bajo la lupa otro problema: la presencia de fauna silvestre y exótica en manos privadas o en contextos vinculados al crimen organizado.
En México, grandes felinos, monos, aves y otras especies han aparecido en cateos, propiedades privadas, ranchos o colecciones ilegales. Cuando las autoridades rescatan esos animales, muchas veces necesitan enviarlos a refugios o unidades de manejo que tengan capacidad para recibirlos.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente ha reportado en distintos operativos el rescate de grandes felinos en situaciones de maltrato, abandono o posesión irregular. Estos casos muestran el desafío que enfrentan las autoridades y los centros de rescate: decomisar un animal es apenas el primer paso; después hay que garantizar alimentación, espacio, atención veterinaria y seguridad.
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