Diáspora colombiana continúa su fiesta en el Mundial  

La gozadera de los cafeteros comenzó desde temprana hora en La Casita con Sabor Colombiano, donde celebraron el triunfo sobre Ghana

Laura Mena, (de rojo) llevó dos botellas de aguardiente antioqueño para celebrar durante el partido Colombia-Ghana.

Laura Mena, (de rojo) llevó dos botellas de aguardiente antioqueño para celebrar durante el partido Colombia-Ghana. Crédito: Fotos: Jorge Luis Macías | Impremedia

Dos botellas de aguardiente antioqueño quedaron prácticamente vacías en la mesa donde varios colombianos y sus amigos celebraron a lo grande el triunfo de 1-0 de la Selección Colombia sobre Ghana, donde avanzó a los octavos de final de la Copa Mundial, una instancia donde medirá fuerzas frente a Suiza.  

Laura Mena, una chica de Medellín, recién graduada en neurociencias en UCLA fue quien ideó la manera de celebrar.  

“¡Vamos Colombia!” “¡Vamos Colombia!”, no se cansaron de alentar ella y sus amigos Camila Restrepo, Paula Hernández y Santiago Bustamante.  

¡Métele el cuerpo sin miedo! ¡Dale duro!”, expresaba un desaforado Edgar Leonardo Cruz, hincha bogotano que radica en South Gate, y quien se fundió en un fuerte abrazo con Sebastián García, tras la solitaria anotación de Jhon Arias.   

“Que todo el mundo te cante Que todo el mundo te mime, Celoso estoy pa’ que mires. No me voy más ni por miles”, se escuchó el “Cali Pachanguero” del Grupo Niche, en el entretiempo del partido contra Ghana.  

El sabor y ritmo de la salsa invitó instintivamente a dos parejas para subir a la tarima a demostrar sus mejores pasos: Martha y su esposo Carlos Riveros, además de Beatriz y Alberto De Arco.  

Este último, nacido en Bogotá y director ejecutivo de una empresa de depósito en garantía, no solamente se refirió al triunfo cafetero como una oportunidad para que la diáspora colombiana se una en Estados Unidos, sino que también trabajó para que renazca la esperanza de tener una mejor nación.  

Alberto López de Arco, de Bogotá, Colombia, y su esposa, Beatriz González, mexicana de Guadalajara, celebran la victoria de Colombia.
La señora Mayeline Wassung y su pequeña Dakota celebran que Colombia sigue viva en el Mundial de Futbol.

“La izquierda del presidente Gustavo Petro y toda su camarilla le hizo mucho daño a Colombia”, declaró a La Opinión. “Ha sido un gobierno nefasto, que ha perdido representatividad internacional y tiene una mala relación con sus vecinos”.  

“Jugamos muy bien, aunque en la delantera tenemos que definir con mayor certeza”, evaluó Javier Herrera, de 72 años, colombiano de El Quindío, quien arribó de Florida para visitar en Los Ángeles a su hija. “Estuve nervioso, pero también tuve momentos de tranquilidad. Necesitábamos rápido un segundo gol que no llegó”.  

“Nos ha entregado alegría”  

“Fruta Fresca” la famosa canción del intérprete de vallenato, Carlos Vives se escuchó en el ambiente.  

“Sí, sí, sí, este amor es tan profundo, que tú eres mi consentida, que lo sepa todo el mundo” “guararé, guararé, guararé, guararé, guararé, guararé, guararé, no me olvides que yo no te olvidaré”.  

En el contexto colombiano, la palabra Guararé se hizo popular gracias a la canción “Festival en Guararé”, popularizada por artistas como Alfredo Gutiérrez y Los Corraleros de Majagual. Se utiliza para hacer referencia a una gran fiesta,  

Frank Rodríguez, gerente de La Casita con Sabor Colombiano dijo sentirse orgulloso del seleccionado cafetero, en su afán de proyectarse como un candidato a grandes alturas en la Copa Mundial de Futbol.  

“La Tricolor nos ha entregado esfuerzo, alegría y dedicación para ser una digna representante”, indicó el fanático originario de Cali.  

Empleados de La Casita con Sabor Colombiano atendieron felices a la clientela.

En el inmueble del 837 S Union Avenue de Los Ángeles, Rodríguez y los propietarios limitaron el ingreso de hinchas colombianos a 130, por razones de seguridad.  

Sin embargo, lo que no faltó en el lugar fue la famosa bandeja paisa, el platillo más representativo del arte culinario de Colombia, además del sancocho, pandebono, churrasco, buñuelos y dulces para satisfacer el paladar y la nostalgia de los asistentes.  

Por su parte, Sebastián García, de 25 años, nacido en el Valle del Cauca, en Cali, destacó que el equipo que comanda el argentino Néstor Gabriel Lorenzo ha consolidado experiencia y juventud con James Rodríguez y el arribo de elementos esenciales como el defensa Daniel Muñoz, los mediocampistas Jefferson Lerma, Gustavo Puerta, Juan Fernando Quintero y el estelar Luis “Lucho” Díaz.  

“En la selección se ha notado un cambio, en el sentido de mentalidad para ganar, la fuerza y la garra”, valoró.  

Sebastián García y Edra Leonardo Cruz dan rienda suelta al grito de gol de la selección cafetera.
Javier Herrera, de El Quindío, es un manojo de nervios.

El orgullo y acento de la diáspora colombiana  

En la ciudad de Los Ángeles y su área metropolitana -particularmente en la zona de Hollywood- residen más de 50,000 colombianos. Esta comunidad forma parte de una población latina más amplia, la cual representa aproximadamente el 48.6% del condado de Los Ángeles. A nivel nacional, la migración colombiana en Estados Unidos supera los 1.6 millones de personas.  

Inmigrante en Estados Unidos desde 1972, Betty Valdez, de 79 años, nacida en Palmira, el valle agrícola de su país expresó que la diáspora colombiana es trabajadora incansable.  

“Doy gracias a Dios que a mí y a mi esposo nos dio la oportunidad de salir adelante; los dos tuvimos la fortaleza y la energía para dar una carrera a nuestras tres hijas, aunque siempre recuero que Colombia es un paraíso…una sucursal del cielo”.  

Yulieth Pérez, originaria del César, uno de los 32 departamentos que forman la República de Colombia, ubicado al noreste del país, en las regiones Andina y Caribe, consideró que, a dondequiera que vayan, los colombianos somos personas resilientes.  

“Somos como la flor de loto, valorados por nuestra belleza, porque somos berracos [valientes, talentosos, audaz o ingeniosos] y echados pa’lante”, agregó la trabajadora de faenas domésticas, mientras se media una camiseta de la selección de Colombia, en el negocio callejero del bogotano David Rincón.  

Daniel Castaño y su esposa Eimy Ramírez arribaron al restaurante colombiano tres horas antes del partido, junto con sus hijos, Juan Sebastián, de nueve años y Sara, de seis.  

“Ser colombiano es orgullo, fuerza, café, diversidad, sabores, comida, mujeres hermosas y pasión por el futbol”, dijo Daniel. “Muchos nos reconocen por nuestro peculiar acento y porque hablamos el mejor español de America Latina. Es un acento berraco, lindo”.  

Y para cerrar con broche de oro la noche, decenas de colombianos ondearon banderas y sonaron trompetas en la esquina de James Wood Blvd. y la calle Union.

“Vamos bien”. resumió John Ávila, de Manizales.

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