Vendedor ambulante de Long Beach sufre terrible agresión
Pide ayuda a la comunidad para dar con los responsables
Eliu Ramírez, tres días después de su ataque en Belmont Pier, en Long Beach, donde se le notan el ojo moreteado y la nariz hinchada. Crédito: Janette Villafana | Impremedia
Un vendedor ambulante de Long Beach vive con temor tras ser agredido por una persona mientras vendía sus antojitos en el muelle Belmont el sábado 4 de julio, durante las celebraciones del Día de la Independencia. Ahora le pide ayuda a la comunidad para encontrar al responsable.
“Tengo temor, tengo miedo, porque esta persona todavía está suelta y yo soy fácil de encontrar. ¿Qué tal si me quiere volver a agredir?”, dice el vendedor Eliu Ramírez mientras estaba sentado en la sala de su departamento.
Cuando lo visitamos el martes, el señor de 51 años llevaba unos lentes para cubrir las heridas con las que lo dejaron, que incluían una nariz quebrada, un pómulo dañado y el ojo derecho hinchado y moreteado, sin poder abrirlo.
“Uso los lentes porque me lastima la luz; ahorita me duele toda la cara, los dientes, la nariz, el oído”, comentó Ramírez, que se dedica a vender nieves de garrafa y esquites.
De acuerdo con el emprendedor de Long Beach, conocido en las redes sociales y por sus clientes como “El Sabroso”, el incidente ocurrió alrededor de las 7:30 de la noche.
Aunque él normalmente vende en áreas cercanas a su vecindario, ese día dijo que estaba pasando cerca del muelle, decidió usar el baño y, cuando salió, ya tenía clientes que querían comprarle. Fue entonces cuando decidió atender a los compradores y quedarse a vender un rato en esa zona.
“No mucho antes de que empezara a atender a los clientes, vino un señor y me dijo que tenía que moverme, que no me quería ahí”, dijo Ramírez. “Yo le pregunté quién era y dijo que era el patrón de la playa”.

Ramírez, quien lleva años vendiendo en Long Beach, le dijo al hombre, señalando a un oficial que estaba cerca, que, si el oficial le decía que se retirara, lo haría con mucho gusto; de lo contrario, se quedaría, ya que otros vendedores a su alrededor estaban haciendo lo mismo.]
“El señor caminó hacia la policía y le dijeron que yo no tenía que moverme porque no estaba haciendo nada malo”, relata Ramírez. “Y el señor regresó hacia mí y me dijo que iba a mandar a alguien para que me sacara”.
Dijo que unos momentos después otro hombre, que también hablaba español, se le acercó y le preguntó: “¿El patrón de la playa preguntó cuándo piensas irte?”, a lo que él respondió que no se iba a ir. Ramírez dijo que no le dio mucha importancia y siguió atendiendo a los clientes mientras el hombre se alejaba. Poco después, cuenta que llegó un tercer hombre, pero esta vez no habló con él; simplemente comenzó a atacarlo.
“Cuando sentí el golpe, ya no pude defenderme; me sentí mareado y no caí al suelo porque me agarré de mi carrito de venta, pero empecé a sangrar de inmediato”, recuerda Ramírez. “Fue algo rápido; no hubo manera de protegerse”.
De acuerdo con la policía de Long Beach, los oficiales llegaron al muelle alrededor de las 7:56 p.m. y los paramédicos pudieron atender a Ramírez antes de que su hija lo llevara a un hospital para que lo revisaran.


Aunque es la primera vez que lo agreden físicamente, es la tercera vez que tiene problemas al salir a vender. La primera vez fue en 2021 cuando unos jóvenes le tiraron todo su producto al suelo mientras le hacían comentarios racistas. Luego, en otra ocasión, lo amenazaron con un cuchillo y le robaron el dinero del día.
Ramírez dice que no puede confirmarlo, pero cree que hay un tipo de extorsión de los vendedores ambulantes en el muelle.
La Opinión se comunicó con la policía de Long Beach, quienes informaron que la investigación sigue abierta y, por ahora, no pueden compartir más detalles.
El vendedor es el sostén de su familia y dijo que los últimos días han sido muy difíciles. Él es quien maneja casi todo lo de la casa y de su negocio, y es una persona muy activa. Ahora dice que tiene que descansar, no levantar cosas pesadas, no puede manejar ni trabajar, lo cual lo preocupa.
“Yo no puedo ver de mi ojo izquierdo muy bien porque tuve un incidente hace años que me dejó con poca visibilidad en ese ojo, y el otro está completamente cerrado por el golpe, entonces casi casi estoy siego”, asegura Ramírez. “Y ustedes saben que las facturas en este país no esperan a nadie, y estar solamente aquí me pone un poco inquieto”.
De momento, le han creado una cuenta en GoFundMe, donde la comunidad puede donar para apoyarlo a él y su familia mientras se recupera para volver a trabajar.
Él dice que antes sí pensó en retirarse, pero siempre piensa en sus clientes y en las conexiones que ha cultivado con su clientela, que hasta este día lo sigue apoyando.
Por su parte, le pide al público que, si tiene alguna foto de lo sucedido, la comparta con él, ya que no tiene manera de identificar a las tres personas que lo amenazaron.
El vendedor tenía planeados asistir ayer por la tarde a la junta de los concejales de Long Beach para dar su testimonio y pedirles ayuda, ya que dice que la policía aún no se ha comunicado con él desde que hizo el reporte.
“Mientras ellos andan libres, pueden seguir haciendo lo que me hicieron a mí, a otras personas, y eso no está bien y, la verdad, siento miedo de salir a la calle; no me siento con la confianza de antes”, dijo Ramírez. “Yo quisiera que esto parara, no solo para mí, pero para mis compañeros vendedores ambulantes, si es que los están extorsionando o molestando por vender en ese lugar”.
También les agradece a todos su ayuda, diciendo que siempre hace lo que puede por ayudar a otros, como cuando regala algún antojito a alguien que no tiene dinero, o cuando ayudó a recaudar fondos para la familia de compañero vendedor que falleció; él siempre ayuda sin esperar nada a cambio.
“Estoy muy agradecido con todos, no tengo palabras suficientes para agradecérselas”, dijo intentando contener sus lágrimas. “Gracias a ustedes, mi familia y yo no nos sentimos solos en este momento”.
Donaciones para Ramírez se pueden hacer aquí: GoFundMe