El plan de Sony para matar los discos ya tiene su primer gran enemigo

Países Bajos exige $450 millones de dólares a Sony por dejar a los jugadores sin alternativa al disco físico.

Sony está siendo demandada por su plan de poner fin al formato físico de videojuegos

Sony está siendo demandada por su plan de poner fin al formato físico de videojuegos  Crédito: Shutterstock

Sony pensó que poner fin al formato físico de videojuegos iba a ser cosa de anunciarlo, poner fecha y listo. Pues no. Lo que iba a ser un simple comunicado de tres párrafos en un blog se ha convertido en un dolor de cabeza legal que ya cruza fronteras, y todo indica que esto recién empieza.

El anuncio que inició la batalla legal

El 1 de julio PlayStation confirmó sin mucho ruido, sin State of Play ni conferencia de prensa, que dejará de fabricar juegos en disco físico a partir de enero de 2028. La compañía intentó vender la decisión como algo “natural”, como si fuera simplemente el siguiente paso lógico de una industria que lleva años inclinándose hacia lo digital. Y en parte tiene razón, porque el 75% de todos los juegos lanzados en 2024 en Europa ya se compraron en formato digital, un salto enorme frente al 63% del año anterior.

Sin embargo, Sony después matizó un poco el golpe. Los estudios y distribuidores podrán seguir encargando copias físicas de títulos publicados antes de esa fecha límite, así que los juegos lanzados durante el ciclo de PS5 no desaparecerán de las estanterías de inmediato. Para los lanzamientos nuevos posteriores a 2028, la empresa ya está probando otra fórmula: cajas físicas que en realidad solo traen un código de descarga digital dentro. Básicamente, la caja se queda, pero el disco se esfuma. 

La demanda holandesa que le complica los planes

Aquí es donde la cosa se pone interesante de verdad. Desde los Países Bajos, la organización de consumidores Stichting Massaschade & Consument anunció que presentará una demanda colectiva contra Sony, exigiendo una compensación cercana a los $450 millones de dólares para los usuarios afectados. 

La fundación, que ya lleva tiempo peleando con Sony por temas similares bajo su campaña “Fair PlayStation”, sostiene que eliminar los discos deja a los consumidores sin ninguna alternativa fuera de la PlayStation Store, lo que le permitiría a Sony controlar tanto los precios como las condiciones de acceso a los juegos digitales. 

El argumento central no es nuevo para la fundación. Ya en demandas previas habían denunciado que los juegos digitales llegan a costar hasta un 47% más caros que sus versiones físicas equivalentes, a pesar de que los costos de distribución digital son mucho menores para la empresa. Lucia Melcherts, líder de la organización, lo resumió con una frase que resuena bastante: mucha gente ya se dio cuenta de que con la PS5 Sony viene empujando a todo el mundo hacia el consumo únicamente digital. Y no hablamos de un grupo pequeño de afectados, la demanda se presenta en nombre de más de 3 millones de jugadores en Países Bajos. 

Lo llaman el “impuesto Sony”, ese sobreprecio que pagan los usuarios simplemente porque no tienen dónde más comprar los juegos digitales de PlayStation. Y este no es un caso aislado, porque según reportes recientes ya existen tres demandas abiertas contra Sony en Europa por temas relacionados, en Reino Unido, Países Bajos y Portugal.

Un declive real, pero no tan ordenado como parecía

Nadie discute que el formato físico va cuesta abajo, eso es innegable con los números en la mano. Lo que sí genera fricción es la forma en la que Sony está manejando la transición, porque decisiones unilaterales en un mercado donde la empresa ya tiene posición dominante encienden alarmas regulatorias con facilidad. Analistas y medios especializados incluso han señalado que esto no se trata solo de un declive natural, sino de una retirada estratégica que beneficia directamente los márgenes de Sony en ventas digitales. 

Además, el impacto no se queda solo en el bolsillo del consumidor. El fin de los discos físicos también implica el cierre gradual del mercado de segunda mano, algo que muchos jugadores consideraban una de las pocas ventajas reales de comprar en formato físico.

Mientras tanto, en redes sociales ya circulan campañas de boicot contra próximos lanzamientos importantes de PlayStation, como respuesta directa a esta decisión. Sony todavía no ha hecho declaraciones oficiales sobre la demanda holandesa, pero entre litigios activos y el descontento creciente de la comunidad, el plan de dejar atrás los discos ya no luce tan sencillo de ejecutar como parecía en el papel. 

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