¡No te prives! La falta de sueño puede provocar un aumento de peso más rápido
Adultos que experimentaron una reducción de 90 minutos de sueño diario durante seis semanas registraron un incremento de alrededor de medio kilo en su peso
No conciliar el sueño satisfactoriamente puede ser factor de aumento de peso y afectar la salud mental. Crédito: New Africa | Shutterstock
Un estudio del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia revela que la privación de sueño puede llevar a un aumento de peso. Adultos que experimentaron una reducción de 90 minutos de sueño diario durante seis semanas registraron un incremento de alrededor de medio kilo en su peso.
Los participantes del estudio, publicado en los Anales de Medicina, mostraron un aumento de peso promedio y una leve expansión en la circunferencia de la cintura, mientras que su actividad física se mantuvo estable. Sin embargo, no se detectaron cambios significativos en la masa grasa o muscular, lo que sugiere que el aumento de peso podría no estar directamente relacionado con la dieta.
Privación del sueño en mujeres
La Dra. Somi Javaid, ginecóloga obstetra con sede en Ohio y fundadora de HerMD y quien no participó en el estudio, declaró a Fox News que la falta de sueño crónica afecta la regulación del metabolismo, siendo las mujeres en menopausia un grupo particularmente vulnerable. Destaca la necesidad de abordar problemas de sueño en esta etapa de la vida mientras se evalúan los consejos sobre dieta y ejercicio.
“Estamos destruyendo el sueño de las mujeres justo en la etapa de la vida en la que su metabolismo es menos capaz de absorber el impacto, y luego les decimos que coman menos y hagan más ejercicio”, dijo Javaid.
La Asociación Estadounidense del Corazón ahora considera el sueño como uno de los “8 elementos esenciales para la vida“. La Dra. Javaid enfatiza que el sueño debe ser tratado como un signo vital de la salud y no como un simple hábito.

Relación calidad de sueño y salud mental
La relación es bidireccional: dormir mal puede aumentar la ansiedad y la depresión, y esos problemas de salud mental también pueden empeorar el sueño. En conjunto, la mala calidad del sueño suele asociarse con más irritabilidad, dificultad para concentrarse, peor regulación emocional y mayor riesgo de síntomas depresivos o ansiosos.
Cómo se conectan
- La falta de sueño reduce la capacidad del cerebro para regular emociones y manejar el estrés, lo que puede intensificar la ansiedad y el ánimo bajo.
- En personas con depresión, el sueño fragmentado o no reparador es muy frecuente y puede ser tanto un síntoma como un factor que mantiene el cuadro.
- En personas con ansiedad, la hiperactivación mental y física dificulta conciliar o mantener el sueño, creando un ciclo difícil de romper.
Qué suele observarse
- Dormir poco o mal se ha relacionado con más síntomas de ansiedad y depresión, y estudios citados en revisiones muestran correlaciones moderadas o fuertes entre peor sueño y más síntomas.
- También se ha visto que mejorar el sueño puede ayudar a reducir parte de esos síntomas, sobre todo cuando se combina con intervenciones psicológicas o cambios de hábitos.
Señales de alerta
- Dificultad persistente para dormir.
- Despertarse varias veces o sentir el sueño no reparador.
- Irritabilidad, cansancio, tristeza o preocupación excesiva durante el día.
- Pérdida de interés, problemas de concentración o sensación de agobio que duran semanas.
En la práctica
Si el mal sueño dura más de unas semanas o viene acompañado de tristeza intensa, ansiedad frecuente o pérdida de funcionamiento diario, conviene buscar evaluación profesional. Un ejemplo simple: una persona que duerme 4–5 horas por varios días puede volverse más reactiva y ansiosa al día siguiente; si esto se repite, el problema del sueño y el del ánimo suelen reforzarse mutuamente.
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