Te encanta el pan, la pasta y la pizza, pero… ¿Cómo puedes saber si eres intolerante al gluten?

Presente en el trigo, la cebada o el centeno. En los últimos años, la sensibilidad hacia el gluten ha crecido notablemente, y con ella también la confusión

Te encanta el pan, la pasta y la pizza, pero… ¿Cómo puedes saber si eres intolerante al gluten?

Humeante pizza, sabrosa pero rica en gluten. Crédito: New Africa | Shutterstock

Un plato de pasta al dente, una pizza recién salida del horno, el aroma del pan tibio… Para muchas personas, estos son placeres cotidianos. Pero para un grupo cada vez más numeroso, esa misma comida se convierte en el origen de hinchazón, dolor abdominal, fatiga o malestar general. La pregunta que muchos se hacen es: ¿tengo simplemente mala digestión o el problema es el gluten?

El título de este artículo llega en referencia a unas declaraciones que en su oportunidad ofreció el actor Matt Damon a Tom Holland en The Pizza Interview. Allí la estrella reveló que no sabía que tenía problemas con el gluten hasta que se preparó para un papel. No supe hasta hace un par de años que tenía intolerancia al gluten. Me siento mucho mejor sin comerlo. Es una lástima porque me encanta el pan, la pasta y la pizza, pero al final vale la pena, reconoció. Holland le comentó: Pensé que solo lo hacías por la película”, el actor respondió: “Sí, lo hacía, pero luego me di cuenta de que me sentía mucho mejor.

Damon contó previamente que, antes de comenzar a rodar la película La Odisea, Christopher Nolan le pidió una condición muy concreta para el personaje: quería que tuviera un aspecto delgado pero fuerte, reseñó el portal especializado en entretenimiento Espinof. Para conseguir el papel, el actor redujo considerablemente su peso. Solía rondar los 84-90 kilos, e hice toda la película manteniendo un peso de 75 kilos. No había pesado tan poco desde el instituto. Así que fue mucho entrenamiento y una dieta muy estricta, confesó durante su participación en el podcast New Heights.

Te encanta el pan, la pasta y la pizza, pero… ¿Cómo puedes saber si eres intolerante al gluten?
Matt Damon, protagonista del film La Odisea.
Crédito: lev radin | Shutterstock

Fue así como pudo saber que era intolerante al gluten, un problema común, pero que muchos desconocemos… hasta muy tarde.

¿Qué es el gluten y por qué genera dudas?

El gluten es un conjunto de proteínas presentes en el trigo, la cebada, el centeno y sus derivados. Le da elasticidad a las masas y esponjosidad al pan, por lo que está presente no solo en los alimentos evidentes —pan, pasta, pizza, galletas—, sino también en salsas, embutidos, cervezas y un largo listado de productos procesados.

En los últimos años, la sensibilidad hacia este componente ha crecido notablemente, y con ella también la confusión. No es lo mismo ser celíaco, tener alergia al trigo o presentar lo que se conoce como sensibilidad al gluten no celíaca. Cada condición tiene un origen distinto y requiere un abordaje diferente, aunque comparten algunos síntomas.

Tres escenarios posibles

Enfermedad celíaca. Es un trastorno autoinmune en el que el gluten desencadena una respuesta del sistema inmunológico que daña el revestimiento del intestino delgado. No es una alergia ni una simple intolerancia: es una condición crónica que exige eliminar el gluten de por vida y que se diagnostica mediante análisis de sangre específicos y, generalmente, una biopsia intestinal.

Alergia al trigo. Aquí el sistema inmunológico reacciona frente a proteínas del trigo (no solo el gluten) y puede provocar síntomas más inmediatos: urticaria, hinchazón, dificultad para respirar o, en casos graves, anafilaxia. Se diagnostica con pruebas de alergia cutáneas o de sangre.

Sensibilidad al gluten no celíaca. Es la más difícil de identificar. Quienes la padecen presentan síntomas parecidos a los de la celiaquía tras consumir gluten, pero las pruebas para celiaquía y alergia dan negativas. Se cree que intervienen otros mecanismos, aún en estudio, y su diagnóstico se hace principalmente por descarte.

Señales de atención

Ningún síntoma aislado confirma por sí solo un problema con el gluten, pero hay señales que, si se repiten después de comer alimentos con trigo, cebada o centeno, conviene no ignorar:

  • Hinchazón, gases o dolor abdominal recurrente
  • Diarrea o estreñimiento persistentes
  • Fatiga o cansancio sin causa aparente
  • Dolores de cabeza frecuentes
  • Niebla mental o dificultad para concentrarse
  • Dolores articulares o musculares
  • Erupciones cutáneas
  • Pérdida de peso involuntaria
  • En el caso de la celiaquía no tratada, deficiencias nutricionales como anemia por falta de hierro

El problema es que estos síntomas también aparecen en otras condiciones digestivas —como el síndrome de intestino irritable—, lo que hace que la autodiagnosis sea poco fiable.

No conviene eliminar el gluten por cuenta propia

Es común que, ante la sospecha, alguien decida dejar de comer gluten de inmediato para “ver si mejora”. Sin embargo, los especialistas advierten que este paso puede complicar el diagnóstico. Las pruebas para la enfermedad celíaca detectan anticuerpos que se generan mientras la persona sigue consumiendo gluten; si se retira antes del análisis, los resultados pueden salir negativos aunque exista la enfermedad, obligando a repetir un proceso de reintroducción supervisada que resulta incómodo y prolongado.

Por eso, la recomendación general es mantener una dieta normal —con gluten— hasta completar la evaluación médica.

Cómo se llega a un diagnóstico

El primer paso siempre debería ser una consulta médica, idealmente con un gastroenterólogo. A partir de ahí, el proceso suele incluir:

  1. Un análisis de sangre para detectar anticuerpos asociados a la enfermedad celíaca.
  2. Si el resultado es positivo, una endoscopia con biopsia del intestino delgado para confirmar el diagnóstico.
  3. Pruebas de alergia, si se sospecha una reacción al trigo en sí.
  4. Si las pruebas anteriores son negativas, pero los síntomas persisten con el gluten, el médico puede plantear un diagnóstico de sensibilidad no celíaca, generalmente por exclusión de otras causas.

Una respuesta que exige paciencia

La línea entre “me sienta pesada la pasta” y “tengo una condición médica que requiere tratamiento” no siempre es evidente a simple vista. Ante síntomas recurrentes tras comer alimentos con gluten, la recomendación de los profesionales de la salud es clara: buscar evaluación médica antes de modificar la dieta y evitar el autodiagnóstico basado en información no verificada.

Al final, entender qué le pasa al propio cuerpo —y no solo eliminar un alimento por sospecha— es lo que permite disfrutar de nuevo, con tranquilidad, ese plato de pasta o esa porción de pizza, sea con gluten o sin él.

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