El USMNT busca restaurar su dictadura ante el debutante México de Rafa Márquez
Rafael Márquez al frente de la selección de México se medirá en Phoenix con Estados Unidos, que busca retomar su dominio en la Concacaf y cobrar venganza.
Folarin Balogun será uno de los rivales de México que querrá recuperar el dominio norteamericano sobre el Tricolor. Crédito: Jayne Kamin-Oncea | AP
La selección de Estados Unidos tiene una espina clavada con México y quiere sacársela pronto. El próximo 3 de octubre, el cuadro de las barras y las estrellas saltará a la cancha del State Farm Stadium (la casa de los Cardinals de la NFL en Glendale, Arizona) con un objetivo claro: recuperar la hegemonía que presumió de 2019 a 2024.
Fueron cinco años de auténtico terror donde los gringos nos tomaron la medida, una pesadilla que caló hondo en un balompié azteca que, antes de los años 90, veía al vecino del norte como su cliente más frecuente y cumplidor.
La urgencia del “Team USA” no es para menos. El proceso del recién ratificado técnico argentino, Mauricio Pochettino, camina sobre brasas. Los norteamericanos terminaron dando el ramalazo en el Mundial, donde Bélgica les acomodó una espantosa goleada de 4-1 que los mandó a su casa en los octavos de final.
El Clásico de la Concacaf: Capítulo 80
Este agarrón en Phoenix será el duelo número 80 en la historia de esta encarnizada rivalidad que arrancó allá por 1934. Si miramos el retrovisor de la historia, el registro todavía le sonríe a México: 38 victorias tricolores, por 24 descalabros y 17 choques que terminaron en tablas.
Sin embargo, el orgullo estadounidense sufrió un par de raspaduras recientes. El Tri logró romper la maldición y se impuso en dos ocasiones seguidas: primero con un 2-0 en el amistoso del 15 de octubre de 2024, y luego en la final de la Copa Oro 2025, donde el cuadro dirigido por Javier “Vasco” Aguirre les arrebató el trofeo con un apretado 2-1 gracias a los goles de Edson Álvarez y Raúl Jiménez.
Dos chispazos que maquillan un historial reciente que sigue pintado de barras y estrellas.
Dicho encuentro forma parte del programa de fechas FIFA, donde Estados Unidos se medirá también a Perú el 26 de septiembre en Orlando, Florida; a Chile el 29 de septiembre en St. Louis, Missouri; a México el 3 de septiembre en Phoenix, Arizona y contra Canadá en fecha por confirmar en St. Paul, Minnesota.
El debut de Rafa Márquez y los fantasmas del pasado
Ahora las cartas se vuelven a barajar. Los estadounidenses querrán aprovechar este compromiso para darle una “calientita” bienvenida a Rafael Márquez, quien toma formalmente el timón de la Selección Mexicana.
Pochettino sabe que el “Káiser” conoce al derecho y al revés el ADN de estos partidos, una guerra civil futbolística que desde inicios de los 90 se juega con el cuchillo entre los dientes.
Y es que hablar de este Clásico es reabrir heridas que todavía calan. El rival del norte sabe perfectamente cómo picar la cresta y recordarnos que la balanza ya se niveló; en el subconsciente colectivo sigue pesando aquella humillante derrota de 2-0 en el Mundial de Corea-Japón 2002. En aquella tarde asiática, al mismísimo “Vasco” Aguirre se le endureció el engrudo a la hora buena.
El estratega se precipitó con los cambios y le facilitó la chamba a la oncena de Bruce Arena. El pecado capital de Javier fue sacar de la cancha a Ramón Morales, quien era el eje del equipo, para meter a un Luis “Matador” Hernández que ya no traía pólvora. Ese error nos costó la eliminación y le regaló a los estadounidenses su victoria más destructiva.
El duelo de octubre en Arizona será el termómetro perfecto para ver si las dos últimas victorias de México fueron un auténtico renacer o si el “Tío Sam” regresa para poner el orden que impuso el último lustro. Con planteles renovados y cuentas pendientes, la moneda está en el aire.
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