Efectos neurológicos de un eclipse solar: lo que lo hace fascinante para el cerebro
Este 12 de agosto se observará en España y Portugal un eclipse solar: la Luna se interpondrá entre el Sol y la Tierra, oscureciendo el cielo
Niña mirando al cielo durante un eclipse solar. Crédito: GagliardiPhotography | Shutterstock
Observar un eclipse activa áreas del cerebro encargadas de mantener el interés y la fascinación. Este fenómeno se debe a la capacidad del cerebro de detectar eventos extraordinarios, generando curiosidad y sorpresa.
Así lo explicó a EFE Salud el neurobiólogo José Ángel Morales, investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.
La consulta viene a colación porque este 12 de agosto se observará en España cuando la Luna se interponga entre el Sol y la Tierra, oscureciendo el cielo, fenómeno astronómico que será contemplado al unísono por cientos de miles de personas. El eclipse total podrá también verse en Portugal, y parcialmente en otras naciones europeas.
“Nuestro cerebro detecta que algo extraordinario está pasando, pero no tiene respuestas para ello y quiere saber si ese hecho extraordinario, que es el eclipse, supone un riesgo para nuestra supervivencia, que es, al fin y al cabo, la principal función de nuestro sistema nervioso, que es mantenernos con vida el mayor tiempo posible”, afirma Morales.
Respuesta neuroquímica
Durante el eclipse, se libera dopamina en el cerebro, un neurotransmisor relacionado con la motivación y el placer. Esto no solo intensifica la experiencia, sino que también potencia la consolidación de la memoria, facilitando el recuerdo de la ocasión.
El hipocampo se activa en presencia de emociones asociadas al eclipse, ayudando a registrar este evento como significativo en la memoria personal de los observadores.

Reacciones fisiológicas
El sistema nervioso autónomo se activa, generando reacciones físicas como la dilatación de las pupilas y la piel de gallina. Estas respuestas reflejan la excitación causada por un fenómeno inusual.
No todos perciben un eclipse de la misma manera. Aquellos con condiciones como el Parkinson o la depresión pueden experimentar una menor intensidad emocional, lo que subraya la diversidad en la respuesta neurológica ante el fenómeno astronómico, expresa el neurobiólogo.
Preparación para el eclipse
La preparación suele mejorar mucho la experiencia de observar un eclipse, porque reduce errores, aumenta la seguridad y permite concentrarse en el fenómeno en sí.
Cómo cambia la experiencia
- A nivel práctico, saber dónde estar, cuándo llegar y qué llevar hace que no te pierdas fases importantes del eclipse y que la observación sea más cómoda.
- En seguridad, conocer las reglas de observación evita daños oculares; la observación directa del Sol sin protección adecuada es peligrosa.
- En lo emocional, la anticipación y el conocimiento previo suelen aumentar la expectativa y el impacto del momento, haciendo la experiencia más intensa y memorable.
Qué aporta el conocimiento previo
- Te ayuda a elegir un punto con horizonte despejado y buena visibilidad.
- Te permite planificar transporte, tiempo de espera, agua, sombra y protección solar, especialmente en eventos con mucha afluencia.
- Si vas a fotografiarlo, practicar antes mejora mucho el resultado y evita frustraciones.
En una frase. Quien llega preparado normalmente vive el eclipse con más comodidad, más seguridad y más emoción, mientras que quien llega sin preparación puede perder parte del fenómeno o pasarlo peor.
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