Negocios de Brooklyn pierden clientes por temor a ICE: el 70% reporta una caída

Siete de cada diez pequeños negocios encuestados en una zona de Brooklyn reportaron menos clientes en medio del temor por las acciones de ICE

Imagen ilustrativa generada con IA de una comerciante frente a un pequeño negocio de Brooklyn, en una calle con poco movimiento

Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial sobre el impacto que el temor a operativos migratorios está teniendo en pequeños comercios de Brooklyn. Crédito: Imagen creada con AI | Impremedia

El temor a los operativos migratorios está teniendo un impacto económico visible en una zona comercial de Brooklyn, donde siete de cada diez pequeños negocios consultados reportaron una reducción en la cantidad de clientes que ingresan a sus establecimientos.

El dato surge de una evaluación realizada por el Flatbush?Nostrand Junction Business Improvement District (BID) entre 30 pequeños comercios de esa área de Brooklyn. El estudio encontró que 70% reportó menos tráfico de clientes y 50% aseguró que sus propios consumidores habían expresado preocupación por la presencia o las acciones de ICE.

El informe, publicado en julio de 2026, analiza simultáneamente el impacto de los aranceles y de las actividades del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) sobre los pequeños negocios. Sus resultados muestran un corredor comercial sometido a una doble presión: mayores costos y consumidores que, por miedo, modifican sus hábitos cotidianos.

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El miedo a ICE reduce el movimiento en los comercios

El estudio se basó en 30 entrevistas presenciales estructuradas a negocios de venta minorista, restaurantes y servicios profesionales de Flatbush–Nostrand Junction.

Del total, 77% era predominantemente propiedad de inmigrantes y 83% pertenecía principalmente a miembros de minorías. Más del 70% de los comercios llevaba al menos una década funcionando en el corredor.

Los resultados relacionados específicamente con inmigración fueron contundentes:

  • 70% reportó una reducción del tráfico de clientes.
  • 50% dijo que clientes habían manifestado directamente preocupaciones relacionadas con ICE.
  • 33% señaló problemas relacionados con su fuerza laboral.
  • 20% observó un aumento de entregas a domicilio o visitas previamente planificadas.

El BID señala además que algunos consumidores están evitando establecimientos cercanos a centros de transporte, mientras otros prefieren recurrir a entregas o planificar sus visitas antes de salir de casa.

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Menos ventas y problemas para conseguir trabajadores

El efecto no se limita a la cantidad de personas que entran a los locales. Los propietarios entrevistados describieron menores ingresos diarios y volumen de ventas, reducción de horarios en algunos establecimientos y mayores dificultades para retener clientes, de acuerdo con la evaluación.

También aparecen consecuencias laborales. El 33% de los comercios reportó desafíos relacionados con su personal. Entre los problemas recogidos por el estudio figuran dificultades para contratar y retener trabajadores, escasez de mano de obra que afecta las operaciones diarias y negocios que consideran reducir su plantilla.

La evaluación no establece que todos esos trabajadores sean inmigrantes indocumentados ni atribuye cada ausencia directamente a un operativo de ICE. Sí identifica el temor relacionado con las acciones migratorias como uno de los factores que están alterando el funcionamiento cotidiano de estos negocios.

El problema no se limita a Brooklyn

El fenómeno ya había sido señalado por comerciantes de otras zonas de Nueva York con fuerte presencia inmigrante.

En mayo, El Diario NY recorrió establecimientos de Jackson Heights y Corona, en Queens, donde propietarios de restaurantes describieron meses de bajas ventas y mencionaron, entre otros factores, el temor de parte de sus clientes a encontrarse con agentes migratorios en espacios públicos.

En aquella zona, comerciantes advertían que la combinación de inflación, alquileres elevados, mayores costos operativos y miedo a los operativos migratorios había debilitado el movimiento comercial.

El nuevo estudio de Flatbush agrega ahora datos cuantitativos a una situación que hasta entonces se conocía principalmente a través del testimonio de propietarios y organizaciones comunitarias.

Los aranceles suman otra presión sobre los pequeños negocios

ICE no es el único problema identificado por la investigación. Un 90% de los negocios encuestados aseguró que aumentaron los costos de sus proveedores, mientras que la mitad reconoció haber trasladado parte de esos incrementos a los precios que pagan sus clientes.

Algunos propietarios redujeron inventarios, buscaron proveedores alternativos o demoraron planes de expansión e inversión.

Eso crea una situación particularmente compleja: los establecimientos enfrentan mayores costos justamente cuando una parte de su clientela está reduciendo sus visitas.

El impacto de los aranceles sobre pequeñas empresas también ha sido detectado en estudios más amplios. Un análisis publicado en julio por la Reserva Federal de Nueva York señaló que los pequeños negocios, incluidos los minoristas, pueden tener una exposición importante a los mayores costos de insumos importados incluso cuando no participan directamente del comercio internacional.

Los negocios piden ayuda para recuperar clientes

La principal demanda de los comerciantes de Flatbush es económica. Un 87% pidió mayor acceso a préstamos de bajo interés y subvenciones, mientras que el mismo porcentaje reclamó protocolos más claros en materia de aplicación de las leyes. Otro 37% consideró prioritarias las inversiones en seguridad del corredor comercial.

El BID plantea ahora medidas para recuperar la confianza de los consumidores, aumentar la actividad comercial y fortalecer a los pequeños negocios, mediante campañas de promoción, recursos multilingües, asistencia financiera y apoyo para mejorar la presencia digital de los establecimientos.

El Flatbush–Nostrand Junction BID es una organización que trabaja con propietarios y comerciantes del corredor y forma parte de la red de distritos de mejoramiento comercial reconocidos por la ciudad de Nueva York.

La organización considera que estos pequeños establecimientos son fundamentales para la estabilidad económica y la identidad del vecindario.

El alcance del estudio, sin embargo, debe interpretarse correctamente: la encuesta comprende 30 negocios de un corredor específico de Brooklyn y sus porcentajes no pueden extrapolarse al conjunto de los comercios de Brooklyn o de Nueva York.

Lo que sí ofrece es una fotografía local concreta de un fenómeno que comerciantes de otros vecindarios inmigrantes ya vienen describiendo: cuando el miedo modifica la decisión de salir, trabajar o comprar, el impacto de la política migratoria empieza a sentirse también en las cajas registradoras.

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