Adultos mayores encuentran una nueva familia en un centro de recursos de Santa Ana

Centro comunitario de Santa Ana es como un segundo hogar para las personas mayores y un refugio del calor

Eva Cabral, de 88 años, ha ayudado voluntariamente en la cocina del centro para personas mayores de Santa Ana durante más de una década.

Eva Cabral, de 88 años, ha ayudado voluntariamente en la cocina del centro para personas mayores de Santa Ana durante más de una década.  Crédito: Janette Villafana | Impremedia

Cuando Eva Cabral, de 88 años, recurrió al Southwest Senior Center para personas mayores en Santa Ana hace casi dos décadas, estaba en un punto bajo de su vida.

“Tenía depresión; ya no quería hacer nada: nada en la casa, ni peinarme ni bañarme, o sea, nada”, cuenta Cabral mientras acomoda algunas cosas en la cocina del centro recreativo. “Y mi hija me trajo aquí porque notó que andaba mal y no me he ido desde que llegué; vengo todos los días porque me ha ayudado bastante”.

El centro está ubicado en la calle McFadden, en Santa Ana, enfrente de la iglesia Inmaculado Corazón de María y al lado del parque Jarome, donde a veces algunos de los miembros van a caminar. El lugar es el centro recreativo más grande de la ciudad y, para personas como Cabral, se ha convertido en un espacio de sanación, comunidad y salud.

Durante las recientes olas de calor en el sur de California, el Southwest Senior Center ha sido un alivio para los abuelitos, que llegan a pasar un buen rato en el aire acondicionado.

Cabral llegó a este centro hace 19 años; empezó como miembro del centro y recurrió a todos los recursos que este ofrece. Cada día, ayuda como voluntaria a servir la comida y a lavar trastes y, por supuesto, convive con todas las personas que acuden al lugar. Dice que está muy agradecida con el centro, ya que le ha ayudado no solo a entender cómo se ve afectada su salud mental por los cambios que conlleva la edad, pero también a mejorarla.

“Para mí, el centro es mi lugar favorito porque es como mi segunda casa; tengo muchas amigas, todos me tratan bien y estoy feliz”, expresó Cabral. “Gracias a este centro, siento que he vuelto a vivir”.

Según una encuesta realizada por investigadores de la Universidad Estatal de California en Northridge y de Kaiser Permanente del Sur de California, en la que recopilaron datos de personas mayores en 23 centros para adultos mayores del área de Los Ángeles, el aislamiento social y la soledad que suele venir a lo largo del tiempo no solo afectan negativamente la salud mental de las personas mayores, sino que también aumentan significativamente su riesgo de padecer demencia, accidente cerebrovascular y enfermedades cardíacas.

Eva Cabral (a la derecha) y Cecilia Alanis (a la izquierda) posan en la cocina del centro, donde pasan la mayor parte del día trabajando y prestando servicio a su comunidad.
Eva Cabral (a la derecha) y Cecilia Alanis (a la izquierda) posan en la cocina del centro, donde pasan la mayor parte del día trabajando y prestando servicio a su comunidad.
Crédito: Janette Villafana
Eva Cabral, de 88 años, posa para una foto tras terminar una jornada en la cocina del centro. Ella ha ayudado voluntariamente en la cocina del centro durante más de una década.
Eva Cabral, de 88 años, posa para una foto tras terminar una jornada en la cocina del centro. Ella ha ayudado voluntariamente en la cocina del centro durante más de una década.
Crédito: Janette Villafana
Una señora juega al bingo con un grupo de más de 30 personas en el centro recreativo de Santa Ana.
Una señora juega al bingo con un grupo de más de 30 personas en el centro recreativo de Santa Ana.
Crédito: Janette Villafana

Recursos que empoderan la salud mental y física

De acuerdo con Juan Lara, supervisor de servicios comunitarios, el impacto del centro en la salud general de sus miembros es enorme. Muchos miembros dicen que viven solos o con sus familiares, pero que la mayor parte del tiempo la pasan solos.   

“Les brinda la oportunidad de salir de casa y no estar tan aislados; se vuelven mucho más sociables y físicamente activos”, dijo Lara. “Algunos llegaron con muchos problemas de salud y, después de venir al centro, asistir a las clases de ejercicio y seguir nuestra alimentación supervisada por nutricionistas, su salud ha mejorado”.  

Lara dice que el centro trabaja con diferentes compañías que los permiten ofrecer recursos gratuitos, entre ellas una colaboración con el colegio de Santa Ana, donde instructores de ejercicio físico dan clases en el centro.  Su colaboración con OCTA también les permite ofrecer servicios de transporte gratuitos a todos sus miembros. Además, su colaboración con Meals on Wheels les permite ofrecer alimentos nutritivos a sus miembros.   

Algunos de los otros recursos que ofrecen son clases de tejido, costura y tecnología y, a veces, dice Lara que tienen días en los que pueden llevar a grupos de compras u otras actividades fuera del centro, donde utilizan el transporte de OCTA asignado a ellos. También cuentan con diferentes cuartos donde realizan diversas actividades, como el billar, la lotería y actividades.   

Refugio del calor 

Más allá de los recursos que ofrecen, el centro también es un refugio del calor, que ese martes estaba cerca de los 100 grados en varias zonas del sur de California. 

“Vemos un aumento en los días de calor, pero lo que notamos es que unos que suelen irse a casa alrededor de la 1pm se quedan más tiempo”, mencionó Lara. “Disfrutan del aire frío y se esperan a que llegue la tarde para regresar a sus casa ya que muchos no cuentan con un aire acondicionado en sus hogares.”  

“Vienen a pasar el tiempo,” agregó. 

En medio de las altas temperaturas, una de las actividades fue jugar al bingo, en la que más de 30 personas llenaron el lugar. Entre el grupo estaban Narciso y su esposa, Rebecca Salce, quienes han ido al centro por los últimos 16 años.   

Narciso es amable, gracioso y muy feliz. Cada vez que veía la cámara, posaba de diferentes maneras. Su esposa, Rebecca, le explicó a La Opinión que su esposo presenta los primeros signos de Alzheimer, un trastorno cerebral progresivo que destruye lentamente la memoria, las habilidades cognitivas y la capacidad para realizar tareas cotidianas sencillas.   

Dice que ambos acuden al centro los lunes, martes y viernes para sus clases de ejercicio, que son sus favoritas, y que el resto de la semana disfrutan de las demás actividades que ofrecen.  

Mientras Narciso Salce hace una pose graciosa al darse cuenta de que la cámara lo está enfocando, sus compañeros se muestran atentos a su juego de BINGO en el centro para personas mayores de Santa Ana.
Mientras Narciso Salce hace una pose graciosa al darse cuenta de que la cámara lo está enfocando, sus compañeros se muestran atentos a su juego de BINGO en el centro para personas mayores de Santa Ana.
Crédito: Janette Villafana
Narciso y su esposa, Rebecca Salce, han asistido al centro recreativo para personas mayores por más de una década, disfrutando de todos los recursos y actividades que ofrece el centro ubicado en la calle McFadden, en Santa Ana.
Narciso y su esposa, Rebecca Salce, han asistido al centro recreativo para personas mayores por más de una década, disfrutando de todos los recursos y actividades que ofrece el centro ubicado en la calle McFadden, en Santa Ana.
Crédito: Janette Villafana
Un grupo de hombres de la tercera edad juega al biliar en uno de los cuartos del Southwest Senior Center de Santa Ana, donde también disfrutan del aire acondicionado.
Un grupo de hombres de la tercera edad juega al biliar en uno de los cuartos del Southwest Senior Center de Santa Ana, donde también disfrutan del aire acondicionado.
Crédito: Janette Villafana

“Nos ha ayudado bastante, pero sobre todo a mi esposo, porque está perdiendo la memoria”, dijo Rebecca. “Así que se siente mucho mejor viniendo aquí a jugar todos los juegos que ofrecen y, sobre todo, a socializar; siento que le ha hecho mucho bien a su cerebro y a su salud mental y a no deprimirse”.

“Lo que tratamos de hacer es motivarlos, darles ánimo y queremos que se sientan como en casa”, dijo Cecilia Alanís, quien trabaja en la cocina del centro. “Yo les tengo mucho cariño a cada uno de mis “niños” porque convivo con ellos todos los días; todos llegamos a conocer sus historias y me da gusto cuando veo ese cambio positivo en ellos”.  

Mariana Cisneros, especialista en actividades recreativas del centro, dijo que hay personas que, al principio, se sienten un poco nerviosas o intimidadas cuando llegan.  

“Siento que muchos en nuestra comunidad piensan que este es un centro de jubilados, pero en realidad es un centro recreativo para ellos, ya después de que ven lo que es, se animan más”, agregó Lara.   

María Alcalá (a la derecha) juega una ronda de BINGO con un grupo de amigos que conoció en el centro recreativo para personas mayores y posa junto a una de sus amigas.
María Alcalá (a la derecha) juega una ronda de BINGO con un grupo de amigas que conoció en el centro recreativo para personas mayores y posa junto a una de ellas.
Crédito: Janette Villafana

De acuerdo con Lara, el centro ayuda a casi 200 personas cada día; dice que cada mañana hay una larga fila de gente esperando entrar al centro. Para muchos este lugar es único.   

“Desde que he acudido al centro, me he sentido bien relajada, bien a gusto. Doy gracias porque existe este tipo de lugares para nosotros, porque siento que llegamos a una edad en la que uno se puede sentir solo”, dijo María Alcalá, quien jugaba bingo. “Vengo aquí a platicar con mis amigas, a disfrutar de las actividades y, en su momento, aprovechamos del aire acondicionado porque todas las actividades son adentro. Este centro se ha convertido en mi segundo hogar”.   

De acuerdo con el personal del centro más allá de la salud, sus miembros encuentran comunidad y establecen conexiones que se mantienen fuera del centro. Lara y Cisneros dicen que una de las cosas más bellas que ven es cómo muchos han planeado juntos viajes de vacaciones o actividades fuera del centro y cómo han formado relaciones que perduran.   

“Muchos vienen con problemas físicos, emocionales y mentales, y aquí encuentran el compañerismo, la actividad y, para muchos, las ganas de seguir viviendo”, dijo Cisneros. “Muchos se dan cuenta de que, aunque tengan su edad, todavía pueden aprender y probar cosas nuevas. Su vida no termina porque son mayores de edad”.

Southwest Senior Center- Santa Ana

2201 W McFadden Ave, Santa Ana, CA 92704
Para mas información visite: https://santa-ana.gov/southwest-senior-center/

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